- Vamos Alaya, cálmate me pones nervioso- dijo Cameron, porque yo no dejaba de mover mi pierna buena de arriba hacia abajo continuamente.
Ya era viernes y la opresión en el pecho no se había ido, tenía tantos nervios que cualquier cosa me hacía voltear. Antes pensaba que tal vez era algo momentáneo en la escuela, pero al llegar el viernes la opresión del pecho aumentó. Todos estábamos afuera del cine, Matty, Teffy y Carla estaban comprando las entradas mientras que Cameron se había quedado conmigo en una de las mesas que estaban dentro del cine.
- Es que... ¿Y si mejor nos vamos?, si eso... vámonos- dije y trate de levantarme con mis muletas pero Cameron pensó más rápido de lo que yo lo hice, me sostuvo ante de siquiera poder dar un paso.
- Vamos Al, no seas aguafiestas- dijo muy cerca de mi cara.
- Es que, presiento que algo malo pasará hoy- le digo bajando mi cabeza tenerlo cerca también me ponía un poco nerviosa.
- Claro que no pasará nada- dijo riendo-, quédate y al finalizar la noche verás que son solo cosas tuyas- dijo y nos encamino con el resto.
- Tiene que ser romántica- dijo Teffy cuando llegamos.
- ¿Por qué no miramos una de acción?- dijo Mathew cruzado de brazos.
- Porque ya votamos- dijo Carla sacándole la lengua-. De todas formas nunca miramos una romántica.
- Cameron y Al pueden no estar de acuerdo- dijo, nos volteo a ver expectante para que diéramos nuestra opinión.
- ¿Y bien?- pregunto Teffy esperando una respuesta de nuestra parte.
- Acción- dijo Cameron.
- Al...
- Em... ¿romántica?- dije y las chicas saltaron de alegría, por otro lado los chicos se cruzaron de brazos y fruncieron un poco el ceño.
- ¿Qué?- le pregunte a Mathew que me estaba viendo de manera extraña.
- ¿Por qué no escogiste acción? Te consideraba una chica más de películas de acción, sangre y golpes que de romance y palabras empalagosas- dijo frunciendo el ceño.
- Me gustan las de acción- dije- pero convivir con Teffy te ensena a mejor seguirle la corriente- explique sonriéndole. Me di la vuelta para hablar con las chicas cuando sentí un mareo. Vi todo negro y me desmaye.
Abrí mis ojos y lo único que lograba distinguir era oscuridad. Trataba de refregarme los ojos con mis manos para poder acostumbrar mi vista pero nada, solo se podía observar oscuridad. Trataba de ver mis manos incluso de mover mis piernas y caminar, no podía hacer nada. Era tan extraño. Estaba tratando de sentir algo, de mover algo, aunque sea gritar. Escuché una risa, no una risa amigable, si no que una risa malévola que resonaba fuerte por todos lados, después de unos segundo la voz habló.
Alaya..... Alaya Victoria Pearson. Esto ya comenzó, no podrás escapar de nosotros... NO PUEDES HUIR.
El miedo de apodero de mí. La voz era rasposa y sonaba llena de burla al decir esas palabras. Desperté muy asustada y me costaba respirar. Estaba en una habitación desconocida, cerré los ojos de nuevo debido a la luz cegadora que me pegaba justo en el rostro. Poco a poco logré acostumbrar mi vista, vi a Cameron enfrente de mi muy preocupado.
- ¿Cómo te sientes?- no me sentía bien, no después de lo que había escuchado en mi cabeza, pero no le podía decir nada a Cameron.
- Mejor, supongo... ¿Dónde estoy?- pregunté.
- En la enfermería que tiene el cine- dijo- ¿sabes?, parece que ya está siendo costumbre para mí cargarte hacia una enfermería cada vez que te sucede algo- dijo en tono burlón.
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Sus Sombras
FantasyCréditos por la portada Roberto Chavez Muchas veces me he preguntado "¿qué seria de mi vida si yo fuera normal?"
