El camino fue muy silencioso. Cada uno estaba centrado en sus propios pensamientos. Estos silencios creo que son los que las personas llaman silencios cómodos, cada quien centrado en lo que le interesa. Quería escuchar un poco de música pero había dejado mis audífonos olvidados en mi casa.
- Puedes poner música si quieres- dijo Catriel interrumpiendo mis pensamientos.
- ¿Cómo lo haces?
- ¿Hacer qué?- dijo alzando una ceja sin saber a lo que me refería.
- Saber lo que pienso.
- No sé cómo explicarlo- dijo- Creo que cuando deje de ser tu protector nuestra conexión por los pensamientos nunca se rompió. También Nethan puede leer tu mente.
- ¿Eso quiere decir que todo este tiempo sabían lo que pensaba? – dije, que vergüenza, tus pensamientos son lo único seguro pero en mi caso dos chicos tenían acceso a ellos.
- Puedo ensenarte como bloquear tu mente- dijo Catriel.
- Si quiero- dije, no podía negarme a la oportunidad de tener un poco de espacio.- De todas formas, ¿Por qué los guardianes tienen acceso a los pensamientos de los humano?
- No podemos leer la mente de todos los humanos, las únicas mentes a las cuales tenemos acceso son las de los humanos que protegemos- explico Catriel- podemos hacerlo porque así sabemos cuándo están en peligro o cuando necesitan de nosotros- dijo.
- ¿Si bloqueo mi mente y Nethan no está cerca, no sabrá cuando esté en peligro?- pregunte.
- No- dijo. Mis opciones eran bloquear mi mente y correr el peligro de ser asesinada por una cosa gris, la cual Catriel dijo que era un demonio o dejar que tuvieran acceso a todos mis pensamientos.
Tardamos en llegar a la escuela alrededor de veinte minutos, Catriel manejaba como mi abuela. Cuando se lo dije frunció el ceño y dijo que no se quería arriesgar a que muriera en un accidente de auto. Genial, ahora me cuidaba como si fuera un bobo bebé. Estaba muy nerviosa, por lo que la gente pensara cuando me vieran bajar con Catriel de su auto, sobre todo Mullins. Recordaba que los había visto besarse.
- Ella me besó- dijo Catriel.
- Si y no lo impediste- dije molesta.
- Lo hice. Sentí cuando la empujaste. Te juro que yo no la bese y nunca lo haría- dijo. Yo nunca vi cuando se la saco de encima.
- Claro- dije encogiéndome de hombros.
- Lo juro Alaya, yo nunca haría nada para lastimarte- dijo.
- Solo olvídalo- dije.
Cuando llegamos se apresuró a ayudarme a salir y tomar mi mano, lo hizo tan inesperadamente que no quite mi mano. Todos nos veían como si fuéramos dos gotas de agua en un gran desierto. La mirada de Mullins fue épica, la arpía no cerro la boca ni para aparentar.
Decidí no prestarle atención y entrar a la escuela. Catriel me acompañó hasta mi casillero. Todos lo miraban tierno pero lo hacía porque no quería dejarme sin protección. Tomé mis cosas y nos dirigimos a nuestra clase de matemática, donde se encontraba Maggy quien al vernos nos saludó efusivamente.
- Armaron un completo escandalo entrando juntos- dijo Maggy mas emocionada de lo normal.
- No tienes que exagerar- dije.
- No exagero querida, hubiera visto el berrinche que hizo Mullins- dijo. Catriel se rio del comentario que hizo Maggy.
- Se lo merecía- dije, sonó la campana para el inicio de clases y entró la señorita Sharp.
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Sus Sombras
FantasyCréditos por la portada Roberto Chavez Muchas veces me he preguntado "¿qué seria de mi vida si yo fuera normal?"
