Catriel me miraba fijamente a los ojos, mientras que yo lo miraba a él. Su mirada se veía triste, y no lo culpaba. Me sentía la peor persona del mundo, ¿por qué deje que me besara?, si tan solo lo hubiera separado a tiempo nada de esto hubiera pasado. Catriel ya no me miraba a mí, ahora miraba a Cameron, sus ojos estaban llenos de furia. La forma en que Catriel se acercó a Cameron fue inhumana, cuando lo tuvo lo suficientemente cerca lo golpeó fuertemente en la mandíbula.
- ¡Cameron!- grite. Iba a correr hacia él no porque me preocupara o me importara, sino porque sabía la fuerza de Catriel pero no me dio tiempo. Se levantó en un dos por tres y le dio un golpe a Catriel en el estómago.
No sabía qué hacer, Catriel estaba en el suelo ahora y Cameron estaba limpiándose con la manga de su playera la sangre. Ahora iba a correr a ayudar a Catriel pero él se levantó y tomo a Cameron de la espalda y lo tiro al suelo. No podía distinguir quien le asestaba el golpe a quien en este instante, solo sabía que mi amigo y Catriel se estaban peleando.
- Paren por favor- dije tratando de que pararan, pero siguieron peleando sin importar lo que les había dicho.
No tenía idea de que hacer para que pararan de pelear, sabía que si me metía a la pelea saldría lastimada porque los dos están tan enojados entre sí que no están muy conscientes de lo que hacen. Lo bueno es que al parecer no hay nadie en la casa y no pueden escuchar la pelea. No teniendo ya otra opción para parar la pelea tuve que detenerlos yo misma.
- ¡Alto, no sigan!- les grité poniéndome en medio de ambos, y como lo había imaginado en un principio me dieron un golpe en la mejilla, no sé quién fue, pero me lo dieron y caí al suelo por la fuerza que llevaba este.
- ¡Alaya!- gritó Catriel- ¡serás idiota!- le dijo a Cameron, al menos ya sé que fue Cameron el que me golpeo, no intencionalmente por supuesto, lo único bueno de todo era que pararon de pelear.
- Estoy bien- dije tomándome la mejilla y me pare viéndolos desaprobatoriamente.- Cameron será mejor que te vayas- le dije y sentí la presencia de Catriel atrás de mí.
Cameron sin rechistar se subió a su auto, y se fue. Yo tomé mi mochila del suelo, que con todo lo que pasó se cayó, y me dirigí a la casa, esperando que Teffy aún no haya visto la carta. Sabía que Catriel venía detrás de mí, así que no me moleste en voltearle a ver, en este momento estaba muy enojada. Llegué a la puerta y busqué la llave para abrir, cuando la encontré, de lo enojada que estaba me temblaba la mano, Catriel trató de ayudarme, pero con un movimiento de mi mano le dije que no lo hiciera. Entramos a la casa y prendí la luz de la sala para que no estuviera tan oscuro, luego subí a mi habitación. Encima de mi cama estaba la carta aun sin leer, gracias al cielo, la agarré la hice una bolita y la tire en cesto de basura. Me quité los zapatos, tome mi pijama y ropa interior, me dirigí al baño para tomar una ducha, cerré la puerta de un portazo.
Tome la ducha más rápida que nunca había tomado en mi vida, me cambie y salí con el pelo envuelto en una toalla, ahora el enojo no era mucho. Me dolía la mejilla, pero no me quise ver en el espejo para no asustarme. Me rondaba una duda en la cabeza ¿Cómo Cameron era tan fuerte?
Cuando salí del baño Catriel estaba recostado en mi cama viendo al techo inexpresivo, hasta que me vio parada enfrente de él. Su expresión estaba mezclada con preocupación y arrepentimiento.
-Catriel no...- no logre terminar la frase porque él me interrumpió.
- Antes de que digas algo déjame curarte la mejilla- dijo acercándose a mí.
- Estoy bien- le dije.
- No digas eso Al, tu mejilla se ve muy mal- dijo y me di un mini espejo que estaba en mi mesita de noche, y tenía razón, mi mejilla estaba rojiza, con un color verdoso y morada, incluso estaba hinchada.
- Esta bien, pero con cuidado- le dije.
- Siempre- dijo y poso su mano en mi mejilla, al principio dolió un poco pero fue soportable, luego se volvió como un roce calientito y suave sobre mi mejilla.
- Listo- dijo y se acomodó en mi cama.
- Gracias- dije sobando la mejilla donde ahora ya no había nada.
- No tienes que agradecer. Lo siento, sino hubiéramos peleado nada de esto hubiera pasado- dijo cabizbajo.
- Si, si tengo- le dije- ahora Catriel, no tuviste que reaccionar así- le dije.
- ¿Y qué querías que hiciera? ¿Qué dejara que te besara?, si claro- dijo.
- Pues no, pero existen las palabras lo sabes ¿no?
- Con él no se hubiera podido hablar- dijo aun molesto.
- ¿Y cómo lo sabes si ni siquiera hablaste con él?- le dije.
- Porque lo presiento Al.
- Claro, ahora lo sabes todo. Sabes que es lo bueno o que no para mí. Sabes decidir por mí y hacer cualquier cosa que está bien para ti pero no lo está para mí. Tú quieres protegerme pero esta nunca va a ser la manera- dije muy molesta, vi que Catriel levantaba la cabeza y me veía con arrepentimiento, y me di cuenta de lo que acaba de decir.
- Catriel yo, no...- comencé a decir pero me interrumpió.
- Si, si querías decir lo que dijiste, y no te culpo cuando entraste a nuestro mundo no esperabas nada de esto, y yo pude simplemente no aparecer en tu vida, dejar que Nethan te guiara en la profecía, pero no lo hice, fui egoísta y ahora pasa lo que pasa- dijo nostálgico.
- Es que yo en realidad no lo quise decir- dije arrepentida y con la cabeza baja.
- Tal vez no, pero es lo que sientes- me dijo.
- Lo siento, sé que lo único que intentas es mantenerme a salvo- dije.
- Ya es tarde, mejor vamos a dormir- dijo y se recostó muy cómodamente en mi cama.
- ¿Quién dijo que podías quedarte?- le pregunte cuando ya estaba plácidamente recostada en su pecho.
- Admite que me quieres aquí, junto a ti- dijo dándome un pequeño beso en la frente- Te extrañé- dijo.
- Catriel- le dije en un susurro porque ya estaba cayendo en los brazos de Morfeo.
- Dime Al- dijo igual en un susurro.
- Promete que nunca me dejaras- le dije muy somnolienta.
- Nunca te dejaré pequeña, porque dejarte significaría perder mi corazón- fue lo último que escuche decir a Catriel antes de caer completamente dormida.
Estaba de nuevo en el bosque de mis pesadillas, solo que esta vez no estaba sola, sentía la presencia de alguien muy cerca de mí, pero no sabía exactamente dónde.
- ¿Quién anda allí?- pregunte esperando respuesta, pero nada ni siquiera un susurro, todo estaba en silencio salvo por el sonido de mi respiración.
Me puse a buscar por todos lados a pesar de que estuviera oscuro, pero nada de nada. Aún seguía sintiendo la presencia de alguien, solo que esta vez sentía que se acercaba lentamente hacia mí. Comencé a retroceder lentamente, pero una gigantesca rama se cruzó en mi camino y tropecé. No llegue a tocar el suelo porque alguien me sujeto a centímetros del suelo, ese alguien fue Cameron.
- Esto ya comenzó, no podrás huir- dijo Cameron y comenzó a reír psicóticamente, trate de soltarme de su agarre pero no pude.
- Alaya... Alaya despierta- escuché la voz de Catriel despertarme y abrí instantáneamente los ojos.
- ¿Qué soñabas?- pregunto un poco preocupado.
- Cameron- dije.
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Sus Sombras
FantasyCréditos por la portada Roberto Chavez Muchas veces me he preguntado "¿qué seria de mi vida si yo fuera normal?"
