Me estaba preparando para mi "cita" con Catriel. Cada vez que me veía durante todo el día de hoy me recordó que teníamos una cita. Mi mama estaba en la sala, había tomado muy bien la noticia de mi cita, al contarle tenía la pequeña esperanza de que se negara a dejarme ir y tuviera una excusa para no ir, pero en su lugar se emocionó y me dejo ir. Faltaban cinco minutos para las ocho y estaba muy nerviosa, no sabía lo que íbamos a hacer. Tocaron la puerta de mi casa y baje rápidamente. Mi mama ya estaba abriendo la puerta. Del otro lado se encontraba Catriel luciendo muy bien. Claro, suponía que a él todo se le veía bien. Sonrió arrogante cuando me vio, como si hubiera oído lo que pensaba.
- Ya nos vamos- dije bajando lo más rápido que pude las escaleras y llegando al lado de Catriel, evitando que mamá hiciera algún comentario que me pusiera en ridículo.
- La quiero en casa a las once- dijo mama ya cuando nos dirigíamos a su auto.
- No se preocupe Ana, seré puntual- dijo volteando a ver a mi mama mientras yo lo llevaba lejos de ella. Espere a que me abriera la puerta para entrar y luego fuera al lado del conductor.
- ¿A dónde vamos?- le pregunte.
- Es una sorpresa- dijo sonriendo.
- Odio las sorpresas.
- Lo sé- dijo, pero era imposible que lo supiera a penas y nos conocíamos. Quizá solo quería sonar interesante diciéndolo, o simplemente lo suponía.
- Te ves hermosa- dijo viéndome de reojo.
- Gracias- dije un poco sonrojada.
- También te ves hermosa cuando te sonrojas- dijo provocando que mi sonrojo se volviera más exagerado. Soltó una pequeña risa al darse cuenta de lo que había provocado.
- ¿Catriel?
- ¿Si?
- ¿Podrías decirme por favor a dónde iremos?- dije tratando de nuevo averiguar a donde me llevaba.
- Ya te dije, es una sorpresa- dijo sonriendo de manera divertida.
- Si, pero si me lo dices ahora será una sorpresa también- dije, provocando que soltara una pequeña carcajada.
- Quiero ver tu rostro al ver tu sorpresa- dijo sonriendo.
- Al menos, ¿Podrías decirme cuanto falta para llegar?
- Solo unos minutos.
Y como dijo, después de unos minutos llegamos al mismo lugar al que me había traído dos días atrás. Solo que esta vez estaba todo iluminado y con una mesa para dos muy adornada. Flores de varios colores cubrían el suelo en donde pisábamos, era muy hermoso. Cuando me pregunto por una cita esperaba que me llevara al cine o quizá a un restaurante cuanto mucho. Nunca me imaginé que hiciera algo así.
- Esa es la mirada por la cual vale que haya sido sorpresa- dijo Catriel en mi oído. Estaba muy cerca que podía sentir su respiración en mi nuca.
- Esto es muy...
- Lo sé, soy sorprendente- dijo haciendo que rodara los ojos, su arrogancia nunca disminuía.
- Gracias- dije.
- Eres importante, te mereces algo importante- dijo guiándome a sentarme.
Catriel se sentó enfrente de mí. Todo lo que había hecho era sorprendente y tierno, a pesar de que no llevábamos mucho de conocernos. Algo en mi cabeza me hizo pensar que en realidad yo ya lo conocía. Hice a un lado ese pensamiento y destape el plato de comida que estaba frente a mí.
ESTÁS LEYENDO
Sus Sombras
FantasyCréditos por la portada Roberto Chavez Muchas veces me he preguntado "¿qué seria de mi vida si yo fuera normal?"
