A la mañana siguiente me desperté con los ojos hinchados de tanto llorar. Esta vez agradecí que no hubiera nadie en la habitación así no me veían los ojos rojos de tanto llorar. Fui al baño, me vi en el espejo y en realidad daba miedo. Mis ojos estaban rojos, mis ojeras y mi nariz también estaban rojas. No me bañe, no estaba de humor. Tome una mudada de ropa y me cambie. Al salir, siguió sin haber alguien en la habitación. Decidí salir a buscarlos, y que nos fuéramos ya de este lugar. Cuando salí todos estaban recostados en la pared cercana a la habitación.
–¿Nos vamos? –pregunto Krisha. Asentí con un movimiento de cabeza y todos fueron a sus autos. Con una pequeña diferencia, Krisha fue conmigo al auto de Catriel pero a él no lo veía por ninguna parte.
–¿Dónde está Catriel? –le pregunte buscándolo con la vista.
–Se fue Alaya dijo con un poco de compasión en su mirada. Hizo tomó al final en cuenta mi estúpida decisión de querer que se fuera. Tímidas lágrimas salían de mis ojos, pero las limpie antes de que alguien las notara. Me subí al auto con Krisha como conductora.
No podía creer que en estos momentos no pueda estar a mi lado, es muy doloroso. Pero entiendo que lo único que hizo fue escucharme. Agradecía el silencio de Krisha. No sé si los chicos sabían lo que pasó y por eso no me dijeron nada. Al menos Nethan debía de tener una idea muy bien formada en la cabeza acerca de lo que pasó.
–¿Tienes hambre? –me preguntó Krisha, creo que de todos ella era la más humana. Recordaba que tenía que comer y no me dejaba horas esperando a que al menos alguien recordara que era una mortal.
–Sí, tengo que desayunar –dije. Estos días no había podido comer normalmente.
–Bueno, creo que este lugar es perfecto para hacerlo –dijo aparcando el auto en un lugar llamado "Desayuno Becker" más obvio no podía ser.
–Llamaré a los chicos para decirles que paramos a desayunar –dijo Krisha sacando su celular para llamar supongo que a Louis, porque a Nethan no creo que le hablara aún.
–Claro, iré pidiendo la comida. ¿Quieres algo en especial? –le pregunte, ellos no comían pero nunca está de más preguntar.
–Alaya yo no como –dijo como si fuera obvio.
–Si bueno, te espero adentro –dije entrando.
El lugar era como todas las cafeterías. Mesas para cuatro personas, algunas butacas y el mostrador para poder pedir la comida. Me dirigí directo al mostrador. Al final me decidí por unos waffles con fresas. Me senté en una butaca a esperar que Krisha entrara. No tardó mucho en aparecer.
–¿Cómo te sientes? –preguntó. abía que se refería a lo de Catriel.
–Bien, supongo –dije encogiéndome de hombros. Al rato una camarera se acercó con unos waffles, los cuales se veían deliciosos.
No tarde mucho en comer, porque se veía que Krisha estaba muy nerviosa por algo en específico. Cuando le pregunté me respondió que no era nada pero eso no me dejaba muy tranquila. Ahora nada siempre significaba nada. Cuando salimos de la cafetería Krisha se notaba más nerviosa que cuando estábamos dentro. Miraba para todos lados preocupada. Como si pensara que alguien nos estuviera siguiendo. Entramos lo más rápido que pudimos al auto y lo puso en marcha nada más cerré mi puerta. Íbamos a una muy alta velocidad, me agarré de la manija que estaba en el techo. Krisha no quitaba la mirada de la carretera.
–Krisha, dime que sucede –le exigí. Estaba muy nerviosa para que no me dijera lo que sucedía.
–Nos están siguiendo Alaya –dijo sin quitar la vista de la carretera. ¡Nos están siguiendo!
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Sus Sombras
FantasyCréditos por la portada Roberto Chavez Muchas veces me he preguntado "¿qué seria de mi vida si yo fuera normal?"
