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Estaba en shock, sabía que Cameron no era humano pero que fuera un caído era impactante. Me pare de donde estaba sentada y comencé a caminar de un lado a otro por la habitación. No estaba muy segura de que exactamente era un caído, pero había sido una idiota por confiar en Cameron. Idiota, idiota, idiota.

–Alaya, tranquila, no podías haberte dado cuenta –dijo Nethan parándose enfrente de mi para que dejara de caminar como una desquiciada.

–Claro que sí, fui una estúpida, ni siquiera hubiera dejado que me besara –dije pasándome las manos por el cabello desesperada.

–¿Cameron te besó? –preguntó sorprendido Louis–. Creo que tienes competencia Catriel.

–Cállate Louis– dijo Catriel fulminándolo con la mirada. Louis levanto ambas manos en señal de rendición.

–No, no eres ninguna estúpida. Eres la persona más especial que conozco Alaya, no te culpes por algo que no estaba en tus manos –dijo Catriel abrazándome y quitando la atención de Louis.

Que Catriel me abrazara me reconfortaba pero necesitaba saber en dónde estábamos. Además el momento se estaba volviendo incomodo con Nethan y Louis en la misma habitación. Sobretodo tenía que saber qué pasaría con mi familia en Gentric. Me separé dolorosamente del abrazo de Catriel para preguntarle todo lo que rondaba en mi cabeza.

–Catriel –hizo una mueca cuando me separe de él.

–Dime –dijo atrayéndome de nuevo.

–¿Dónde estamos? –le pregunte, he hizo otra mueca cuando volví separarme de su abrazo, era incomodo con dos personas de espectadoras.

–En un hotel cerca de la frontera de Wescost –dijo Nethan.

–¿Qué tan lejos esta Wescost de Gentric? ¬–pregunté.

–Lo suficiente para estar a salvo por un día cuanto mucho –explicó Catriel–. Tomaremos turnos para vigilar.

–Yo voy primero –dijo Louis y salió de la habitación.

–Iré a buscar un poco de comida para Al– dijo Nethan saliendo detrás de Louis.

–¿Por qué tanto esmero por vigilar?- pregunté.

–Si los caídos ya se enteraron de que tú eres la chica de la profecía los demonios y los ángeles también. Todos quieren que la profecía este a su favor, después de todo tu decidirás su destino –hizo una pausa y luego continuo –los caídos son los que más se beneficiarían con tenerte de su lado. Tendrían una redención.

–¿Me estás diciendo que una oleada de ángeles, demonios y caídos está detrás de mí porque yo decidiré su destino? –pregunté.

–Algo así –dijo Catriel.

–Hay que proteger a mi familia, ellos irán por ella –comenzaba a sonar como los chicos, pero mis tíos era lo único que me quedaba y no toleraría que les hicieran daño.

–No lo harán, ellos están a salvo, siempre y cuando tú no estés cerca de ellos –dijo Catriel. Si alejarme los mantendría vivos tenía que estar más lejos para que estuvieran seguros.

–Bien –dije más tranquila–. ¿Cómo es que aún no me han encontrado? –pregunté.

–Te pusimos un bloqueo en la mente para que nadie que no sea Nethan, Louis o yo pueda localizarte –explico.

–Ustedes son ángeles –dije, ellos eran ángeles, por qué no querían que cumpliera la profecía.

–Si Alaya lo somos –respondió algo irónico.

Sus SombrasDonde viven las historias. Descúbrelo ahora