Luego de Tony marcharse me paso el día mirando película, de vez en cuando me escribía y yo le respondía su mensaje.
Me dijo que estaba muy ocupado realizando un proyecto, pero que al terminar me escribía. No importaba, yo simplemente quería verlo bien y me conformaba con lo mínimo.
Las horas pasaron muy lentas y había dejado mi teléfono a un lado.
Traté de perder el tiempo hablando con amigos sobre lo que me ocurrió.
Mi hermana dice que se siente mal por no quedarse aquí cuidándome, pero tengo 21 años, no necesito quien me cuide.
Por cierto, no sé como se llama el doctor y cuanto años tiene. ¡Dios mío, yo anduve besando a un doctor que apenas conozco su apellido!
Yo:
Hola, tengo una duda, ¿cuanto años tienes?
Otra cosa, ¿como te llamas? Es que jamás me diste tu nombre.
Dr Diaz:
Jaja. Me llamo Louis y tengo 28 años.
Yo:
Wow, que bien. Me imagino que aún sigues en tu proyecto.
Dr Diaz:
Si :/
Yo:
Entiendo, espero que estés bien.
Se desconectó y quise decirle que extrañaba sus besos, pero no era propio, de vez en cuando hay que tragarse el orgullo.
...
El celular suena cerca de mi pecho y miro quien llama, recibo los latidos apresurados en mi corazón al ver su nombre.
—Hola, doctor.
—Hola, ¿qué haces?
—Estoy aquí, en la camilla.
—Pasaré a verte, no sabes la mentira que me he inventado, ya he salido de trabajar y tuve que decir que tengo un familiar interno.
—Oh, espero que no le traiga problemas.
—Para nada. Iré en unos minutos.
Cuelga y me suelto el cabello, agregando un poco de labial y rubor.
De pronto lo veo entrando y corriendo la cortina, para luego cerrarla. Se sienta a un lado de la cama y me sonríe.
—Hola —murmura riendo.
—Hola, doctor.
—¿Te sientes mejor?
—Si, dicen que he mejorado mucho y que quizás antes de lo pensado me estarán dando la de alta.
—Me alegro mucho, ¿has cenado? Te traje esto.
Me da un empaque y miro su contenido.
—Es un batido y un sándwich. Supongo que ya estás cansada de la comida del hospital.
Asiento riéndome.
—Bastante.
—No vine por mucho tiempo, pero me alegro de verte, estás hermosa.
Y me sonrojo de inmediato agachando la mirada. Dejo la comida en la mesa y él toma mi mano.
Me quedo mirando al dueño de mi pensamiento. Lleva puesto un polo azul ajustado a su cuerpo y un pantalón de mezclilla. Está vestido deportivo y lo hace lucir de maravilla.
—Si estuvieras en condición me hubiese gustado invitarte a salir.
—También me gustaría —respondo.
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Labios Prohibidos
Historia CortaHabía una vez, un típico Doctor joven y bonito que se concentraba demasiado en su trabajo. Ella, típica paciente que se enamora de su doctor aprovechándose de su concentración. Pero había un ligero problema... Ese doctor es casado y ella tiene un...
