El dolor aumenta. Tony se acerca y me ayuda.
—Me duele. No quiero perderlo. No...
Él me carga y me siento más débil, mis ojos se cierran y lo último que he visto ya sido un poco de sangre en mis manos.
........
—Dios, perdóname Ana.
Abro los ojos, veo a Tony sosteniendo mi mano.
—Mi bebé. ¿Qué le pasó a mi bebé?
Estoy entrando en shock. No puedo respirar bien.
—Tranquila amor. Por favor, relájate.
—Mi bebé. Mi bebé •no reaccionó y gruesas lágrimas humedecen mis mejillas.
—Doctor, venga a la sala urgente —escucho a una enfermera.
—Tranquila Ana. Por favor, el bebé esta estable —me dijo ella.
Respiro profundo y me tranquilizo, miro a mi vientre y ahí está.
No me había dado cuenta del amor que siento por mi hijo hasta este momento.
Un doctor me examina y dijo que debo estar calmada, mi hijo estuvo a punto de morir. Pero llegamos a tiempo.
—Ya sabes Ana, no te estreses. Trata de estar calmada, no levantes cosas pesadas, y bueno, tu esposo que te ayude —dijo el doctor mirando fijamente a Tony. Me mantengo callada porque realmente no pienso seguir con él.
—Claro que será así. Yo la cuidaré más. Todo fue mi culpa, pero desde ahora seré mas atento —prometió tomando mi mano, lo ignoro de inmediato.
—Bueno, pues es su deber. Trate de que ella este calmada hasta que el riesgo de aborto pase. Que tengan buenas noche.
Todo fue una grave tensión. Estoy muy mal. Por poco pierdo a mi bebé por este idiota.
—Perdóname Ana. Por favor no me dejes. Yo te amo de verdad, ahora que tuve a punto de perder a mi hijo me he dado cuenta que perdería a las personas que mas amo, que más han estado conmigo. Ana, dame una oportunidad, prometo hacerte feliz. Por favor —suplica y llora sobre mi mano. Suspiro y lo miro.
—Necesito tiempo. Y está bien, viviremos juntos pero en plan de amigos, hasta que yo vea que si has cambiado, cuando me lo demuestres quizá volvamos. Pero ahora es más importante mi hijo —le aclaré.
—Está bien. Será como quieras, pero no me separaré de ti. Lo prometo —suspiro y giro mi cara.
Mi madre vino a visitarme reclamándole a Tony por no haberla llamado. El hecho es que Tony sabe que mi madre sufre del corazón y puede darle un infarto. Muy bien hecho por él. Soportó sus reclamos callado, sabía que ella podía ver mi sufrimiento en mis ojos. Dijo que si la próxima me hacía llorar, ella me iría a buscar y pasaría lo mismo de nuestra historia, criar a mi hijo como una madre soltera, pero que eso no será un motivo de ser menos para mi hijo.
.
.
.
Desde ese día ha pasado una semana. En verdad Tony muestra interés. En la mañana me trae el desayuno, me ayuda a limpiar, me prepara el baño. Incluso hasta la ropa me busca, él podía ser un amor cuando quiere. Pero no teníamos intimidad. No hay besos, ni sexo. Lo tengo de castigo.
De Louis no volví a saber porque cambié mi teléfono. Dejé el teléfono apagado en donde está mi antiguo numero. Es mejor, por mi bien.
Podría decirse que ya tengo seis meses de embarazo, todavía no le he dado la oportunidad a Tony. Ya que de verdad se ha comportado bien, he decidido hablar con él.
Espero que llegue del trabajo, hoy trabaja hasta la siete.
Al llegar sonríe y se acerca a mi.
—Buenas noches. ¿Como está el príncipe? —besa mi vientre. Él siempre suele hacer esto.
—Está mas tranquilo —suspiro—. Oye, quiero que hablemos —dije y el frunció el ceño.
—Ya es horas. Espero que no sea nada malo —dijo como si se esperaba este momento.
—Si, Tony. Yo sé que has cumplido tu palabra, te he visto mas atento conmigo. Pero en realidad no quiero un esclavo, quiero un esposo que haga su papel de esposo. A mi no me molesta cocinarte, limpiar, cumplir con mi deber y que nos ayudemos. No me molesta que tengas amigos, lo que me molesta es que abusas, no sabe tener control. Yo necesito que tomes control de tu vida, cada cosa tiene su tiempo y espacio. No te pido que ya no tengas amigos, solo que sepas en que momento dedicarle su tiempo a cada quién —le dije intentando convencerlo.
—Tienes razón. Lo sé nena. Ya he aprendido la lección, por eso te ruego esta oportunidad —besa mis manos y me suplica con la mirada.
—Está bien, te daré una oportunidad.
Me abraza y nos dimos un beso.
—Ahora báñate que estás sudado. Haré algo de cenar —dije sonriendo.
—Te amo. Y si me ducharé , pero haremos la cena juntos.
Besa mi frente y se va hasta el armario.
Pasamos una noche agradable. Preparamos la cena y reímos en cada momento. Finalizamos en la cama mirando una película, pero Tony apagó la tv y en medio de la oscura noche me besó y me hizo sentir segura de tener intimidad con él. Me desnudó y acaricié su cuerpo marcado y suave. Sus labios navegaron mi cuerpo e hicimos el amor como siempre quise que lo hiciéramos.
ESTÁS LEYENDO
Labios Prohibidos
Historia CortaHabía una vez, un típico Doctor joven y bonito que se concentraba demasiado en su trabajo. Ella, típica paciente que se enamora de su doctor aprovechándose de su concentración. Pero había un ligero problema... Ese doctor es casado y ella tiene un...
