Ya de haberme duchado, me coloco un pantalón negro, una blusa y un abrigo por fuera. Suelto mi cabello y solo me pongo labial.
Me despido de mi hermana y ella me lanza esa mirada acusadora, espero que mi sobrina no le diga nada.
Bajo hasta llegar al primer piso y salgo de allí. Pero lo he hecho por la parte trasera, entonces me detengo cuando veo a un seguridad.
—Por aquí solo salen los doctores, debes salir por el otro lado —me dice.
—Es que mi hermano el doctor Louis Díaz me está esperando afuera, de hecho solo vine a visitar a mi colega, la doctora Fernández. Y si tomo este camino es por que es más corto —respondo tajante.
—¿De verdad usted es la hermana del doctor Louis? Discúlpeme de verdad, puede pasar y entrar cuando quiera —me sorprendo por su manera de responder, al parecer mi doctor es muy famoso.
—Gracias, debo regresar en dos horas a entregar un documento, ¿crees que puedo pasar sin problemas?
—Cuando quiera, señorita. Que tenga buena noche. El doctor y su familia son buenas personas.
Cada vez me sorprendo de todo esto. Sonrío agradecida y salgo del lugar mientras sacó el celular para avisarle a mi doctor que logré salir.
Dr Díaz:
Espérame a una cuadra, afuera del hospital. Ya estoy llegando, preciosa.
Yo:
Está bien. Ya estoy llegando por igual.
Camino un poco mas hasta estar alejada del hospital. No lo veo en parte y eso en realidad me atemoriza.
Yo:
No te veo. Estoy caminando.
Y un auto negro me viene siguiendo.
—Sube o sino te secuestro —aquella voz la conozco y volteo a mirarlo, sonrío y subo al auto.
—Hola —saludo con un beso en sus labios.
—Hola, hermosa—. ¿A donde vamos? —me preguntó.
—Sorpréndeme —le digo—. Esta será nuestra última o primera de todas las noches, quiero que sea especial.
—Eso me gustaría. Pero estoy seguro que será la primera de todas.
Sonrío y dejo que la música se encargue de aligerar el ambiente. En cuanto veo que entra a un hotel de paso, me sonrojo y ahora siento timidez. Este hotel tiene forma de castillo y se ve muy hermoso por fuera. Me da temor mirarlo porque me siento extraña, aunque ya él tiene una mano sobre mi pierna.
¿Por qué me siento tan nerviosa? Es normal sentirme así.
—¿Qué te han dicho los doctores sobre tu caso? —inquiere antes de salir.
—Me dijeron que estaba mejor, pero ya ha pasado mucho desde mi de alta y me siento bien, he llevado el tratamiento al día, aunque me dijeron que no debo levantar cosas pesadas y que tengo que tener una dieta saludable.
—Es correcto, no puedes hacer fuerzas, así qué... —se acerca y acaricia mi mentón—. Yo lo haré todo por ti.
Mi piel se eriza de inmediato. Ay Dios mío, creo que hoy me dará algo.
Se aleja sonriendo y sale del auto dándole a un botón que hace que se cierre de inmediato el garage.
—Espero que no te sientas avergonzada. Aquí es donde podemos cenar, tomar algo y platicar tranquilamente si así lo deseas. Si no quieres, pues vamos a...
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Labios Prohibidos
Historia CortaHabía una vez, un típico Doctor joven y bonito que se concentraba demasiado en su trabajo. Ella, típica paciente que se enamora de su doctor aprovechándose de su concentración. Pero había un ligero problema... Ese doctor es casado y ella tiene un...
