Tony por más que insistió no logro nada. Ya no lo amaba, no lo quería, de eso estoy segura.
Al pasar los días decidí visitar a mi hermana y quedarme tres día en su casa. Le avisé a Tony de que me llevaría al bebé, y realmente no se opuso, al contrario dijo que estaba bien, se me hace que se trae algo.
Mi madre también quiso ir, así que los tres emprendimos ese viaje, a un lugar que no pensé que visitaría después de aquella vez.
Al llegar mi hermana nos recibió con un enorme abrazo. Cargó y jugó con el bebe. estaba tan feliz. Saludé a mis sobrinos y ellos estaban emocionado por el bebé y eso me hizo feliz.
Al decirle que mi relación acabó me dijo que era lo mejor, ella sabía que no era feliz.
Mientras anochecia la ayudamos con la cena y en tranquilidad charlamos. Pero estar en este lugar me hacía pensarlo, me hacía extrañarlo tanto. Deseaba verlo o al menos sentir su presencia. Pero no, no creo que él viva aquí. Seguro se habrá mudado.
.....
Otro día más, y no aguanto estar tan vulnerable. Necesito salir, necesito algo en mi.
Le pedí a mi madre que cuide el bebé, dije que visitaría a una amiga, pero mi hermana sabía a donde yo iba.
Y si, me dirigí hacia ese árbol, aquel árbol que fue testigo de nuestro amor.
Camino despacio hacia él y me siento en el mismo lugar donde los dos charlábamos, sonreíamos y fuimos felices.
Agacho la mirada, la brisa aumenta y algo llama mi atención, en el suelo ha llegado un papel, está envuelto con una piedra, supongo, miro a todos lados y no veo a nadie. Me agacho y lo tomo, al abrirlo dice: "te encontré".
Frunzo el ceño. ¿A quién se le habrá caído ese papel?
Y de repente siento un aroma familiar.
—Te encontré y esta vez no te dejaré ir. Esta vez no te me escapas.
Me giro asustada llevándome la sorpresa de mi vida. Aquí está mi gran amor, está ante mi.
—Louis —susurro levantándome. Él se acerca sonriendo y siento miles de mariposas en mi estómago. Aún lo amo y es más fuerte que la primera vez. Este amor sobrepasa lo inimaginable.
—Te extrañé tanto —susurra y sin esperarlo me besa.
Ahora nuestros labios ya no son prohibidos y se unen con toda la libertad del mundo. Le correspondo y lo abrazo, no quiero que él me deje ir, tampoco lo dejaré ir.
—Te amo —susurra.
—Yo te amo más Louis, yo lo siento —lloro aferrándome a su hombro.
—Tranquila, hermosa. Ven, sentémonos.
Nos sentamos y él limpia mis lágrimas.
—Fui una tonta. Perdi parte de mi vida al lado de alguien que nunca amé, sufrí en silencio cada humillación, pero ya no, ya he terminado con mi sufrimiento.
Él toma mi mano y la besa.
—Algo me decía que estabas aquí. Lo sentía, sentía desde hace días tu presencia y entonces pasé día y noche por este árbol con la esperanza de verte y aquí te encontré. Ya el pasado no importa, los dos somos libres y podemos ser felices.
Aquello era un sueño hecho realidad. El hombre que amo me pedía ser feliz junto a él.
—Te extrañé tanto —lo abrazo nuevamente—. Este tiempo me hizo dar cuenta que mi amor hacía ti es sincero, es puro y eterno —susurro. Plasma un beso corto en mi boca y sonreímos.
—Yo también me di cuenta que eres muy importante en mi vida. Comprendí que me lastimaba más estando al lado de una mujer que no amo, y ahora que te veo comprendo que también fui un idiota por no luchar más por ti, debí insistir, buscarte y pedirte que te quedaras conmigo, pero fui muy tonto. Perdóname.
—No hay nada que perdonar, son pruebas de la vida, ahora estamos juntos.
Nos besamos sintiendo nuestro deseo, entrega y pasión.
—¿Quieres comer algo? Te invito —me dice.
—Si, pero a tu casa.
Me sonrojo al pedirle semejante cosa. El sonríe y la verdad me apena.
—¿Solo a comer? —preguntó con picardía.
—Si, a comer —le guiño un ojo.
Está claro que a quien deseo comerme es a él.
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Labios Prohibidos
CerpenHabía una vez, un típico Doctor joven y bonito que se concentraba demasiado en su trabajo. Ella, típica paciente que se enamora de su doctor aprovechándose de su concentración. Pero había un ligero problema... Ese doctor es casado y ella tiene un...
