Capítulo 7: Historias que contar

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Dejé a Erin dentro de la cabaña. Esperaba que no hiciera nada que comprometiera la falsa imagen que presentábamos, en especial la mía. Tal vez en algún momento podría llegar a confiar en él lo suficiente como para decirle la verdad, pero por ahora era mejor mantenerlo en secreto. Caminé hacia Joy que terminaba de vestir a un Zach lleno de lodo hasta las orejas. Una vez vestido salió corriendo con su espada rumbo al bosque.

-¿Sigue con la idea de derrocar el imperio?- Joy asintió un tanto apenada.

-Estoy empezando a preocuparme de que no se olvide de esa ridícula idea...

-Tal vez no es tan ridícula...- susurré. Joy no me oyó. Sacudí la cabeza alejando esas ideas, había algo más urgente de lo que debía ocuparme.- Joy ¿Crees que podamos hablar?

-Claro.- asintió y caminamos.

-Joy, te debo una disculpa.- suspiré- No debí haberte hablado así. Es solo que... no lo conocía, aún sigo sin conocerlo, y me daba mala espina. Pero es mi culpa, he estado paranoica desde que nos encontraron. No quiero ponerlos en peligro más de lo que ya lo están. Y debo admitir también que tal vez haya estado... celosa. Yo soy la encargada de cuidarlos, protegerlos y por un momento sentí que ese puesto me fue arrebatado...

-Graxe.- Joy me miraba atónita.- Esta bien, no tienes por qué disculparte. Lo entiendo. Quédate tranquila que no hay nada que perdonar. - me tranquilizó con una sonrisa.

-Gracias- respondí

-Pero Graxe, entiende que no somos tu responsabilidad. No cargues con ese peso. No eres la encargada de protegernos, todas nosotras nos protegemos a la una a la otra. Si algo nos pasa es responsabilidad de todas, no tuya. Lo entiendes ¿verdad? - asentí.- Bien, además no tienes de qué preocuparte. Erin ya se irá.

-De hecho, no lo hará.- Joy me miró confundida ante mi comentario.- Me suplicó quedarse. Parecía sincero cuando decía que no tenía donde ir, dijo que sentía que debía estar aquí. Pensé que quizá debería confiar un poco más en las personas; y él te salvó la vida ¿Quién mejor para confiar?- Joy pareció considerarlo.- En un rato me contará todo. De dónde es, cómo nos encontró, su familia...

-¿Le harás un interrogatorio?- preguntó con una risa. Me encogí de hombros

-No dejaré que un extraño viva con nosotros. Esa fue la condición de que se quedara- respondí.

-Esta bien. Creo que esta ansioso por empezar. No ha dejado de vernos desde que empezaste.- dijo señalando disimuladamente hacia donde Erin nos observaba desde la colina. 

-Lo sé. Mejor voy a empezar con mis preguntas.

-Buena suerte.

.......................

-De acuerdo, empecemos con las preguntas.

Caminábamos por el bosque esquivando ramas, raíces que sobresalían de la tierra y algún que otro arbusto. Los rayos del sol del mediodía se colaban entre las copas de los frondosos árboles. Se oían cantar a los pájaros. Había un aroma en al aire a hojas secas, pasto fresco y la fragancia dulce de unas flores desconocidas para mí, colgaban de los árboles y eran de un amarillo intenso decoradas con pintas rojas en sus suaves pétalos. 

-Cuéntame sobre ti, tu vida, familia. Supongo que en algún momento tuviste una.

-Esas no son preguntas.- comentó, el tono burlón matizando su voz. Lo miré seria. Levantó ambas manos en forma de rendición.- Esta bien, esta bien. Fui criado por mi madre, nunca conocí a mi padre. Ella era sirviente del emperador, yo ayudaba en los establos o forjando espadas... en lo que podía. Cuando mi madre falleció hace tres años me obligaron a irme del palacio alegando que era inútil para trabajar allí. 

ThiliaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora