Dejé a Erin dentro de la cabaña. Esperaba que no hiciera nada que comprometiera la falsa imagen que presentábamos, en especial la mía. Tal vez en algún momento podría llegar a confiar en él lo suficiente como para decirle la verdad, pero por ahora era mejor mantenerlo en secreto. Caminé hacia Joy que terminaba de vestir a un Zach lleno de lodo hasta las orejas. Una vez vestido salió corriendo con su espada rumbo al bosque.
-¿Sigue con la idea de derrocar el imperio?- Joy asintió un tanto apenada.
-Estoy empezando a preocuparme de que no se olvide de esa ridícula idea...
-Tal vez no es tan ridícula...- susurré. Joy no me oyó. Sacudí la cabeza alejando esas ideas, había algo más urgente de lo que debía ocuparme.- Joy ¿Crees que podamos hablar?
-Claro.- asintió y caminamos.
-Joy, te debo una disculpa.- suspiré- No debí haberte hablado así. Es solo que... no lo conocía, aún sigo sin conocerlo, y me daba mala espina. Pero es mi culpa, he estado paranoica desde que nos encontraron. No quiero ponerlos en peligro más de lo que ya lo están. Y debo admitir también que tal vez haya estado... celosa. Yo soy la encargada de cuidarlos, protegerlos y por un momento sentí que ese puesto me fue arrebatado...
-Graxe.- Joy me miraba atónita.- Esta bien, no tienes por qué disculparte. Lo entiendo. Quédate tranquila que no hay nada que perdonar. - me tranquilizó con una sonrisa.
-Gracias- respondí
-Pero Graxe, entiende que no somos tu responsabilidad. No cargues con ese peso. No eres la encargada de protegernos, todas nosotras nos protegemos a la una a la otra. Si algo nos pasa es responsabilidad de todas, no tuya. Lo entiendes ¿verdad? - asentí.- Bien, además no tienes de qué preocuparte. Erin ya se irá.
-De hecho, no lo hará.- Joy me miró confundida ante mi comentario.- Me suplicó quedarse. Parecía sincero cuando decía que no tenía donde ir, dijo que sentía que debía estar aquí. Pensé que quizá debería confiar un poco más en las personas; y él te salvó la vida ¿Quién mejor para confiar?- Joy pareció considerarlo.- En un rato me contará todo. De dónde es, cómo nos encontró, su familia...
-¿Le harás un interrogatorio?- preguntó con una risa. Me encogí de hombros
-No dejaré que un extraño viva con nosotros. Esa fue la condición de que se quedara- respondí.
-Esta bien. Creo que esta ansioso por empezar. No ha dejado de vernos desde que empezaste.- dijo señalando disimuladamente hacia donde Erin nos observaba desde la colina.
-Lo sé. Mejor voy a empezar con mis preguntas.
-Buena suerte.
.......................
-De acuerdo, empecemos con las preguntas.
Caminábamos por el bosque esquivando ramas, raíces que sobresalían de la tierra y algún que otro arbusto. Los rayos del sol del mediodía se colaban entre las copas de los frondosos árboles. Se oían cantar a los pájaros. Había un aroma en al aire a hojas secas, pasto fresco y la fragancia dulce de unas flores desconocidas para mí, colgaban de los árboles y eran de un amarillo intenso decoradas con pintas rojas en sus suaves pétalos.
-Cuéntame sobre ti, tu vida, familia. Supongo que en algún momento tuviste una.
-Esas no son preguntas.- comentó, el tono burlón matizando su voz. Lo miré seria. Levantó ambas manos en forma de rendición.- Esta bien, esta bien. Fui criado por mi madre, nunca conocí a mi padre. Ella era sirviente del emperador, yo ayudaba en los establos o forjando espadas... en lo que podía. Cuando mi madre falleció hace tres años me obligaron a irme del palacio alegando que era inútil para trabajar allí.
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Thilia
FantasíaCuando Graxe decide que ya no puede seguir con el trabajo para el que fue entrenada toda su vida, se escapa del imperio con la esperanza de huir de todos sus males. Pero el camino fácil no siempre resulta como esperas. Graxe se ve envuelta nuevament...
