Joni Calleri

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Me levanté de la cama por mérito propio, la alarma sonó cinco minutos después. Creo que me estaba acostumbrando a levantarme temprano sin ninguna dificultad, salvo esas desveladas que a veces me pegaba con Matías.

Como todas las mañanas, alimente a mi perrito y me alimente a mi misma. Me di una ducha relajante, me vestí con un Jean, una polera y unos borcegos negros. Estaba haciendo mucho frío aquí, me abrigue con una campera, y un gorrito de lana. Me delinee los ojos, y salí de casa no sin antes buscar mi bolso.

Caminé por el pasillo para ir al ascensor, ví a una mujer en el departamento de al lado, era rubia, un poco alta, y parecia que estaba mudandose. Tenía muchas cajas afuera, y aunque mi relación con las rubias no era muy buena (excepto con Flor), yo me acerqué para ayudarla.

-¡Hola!-dije sonriendo, la rubia que estaba agachada acomodando las cajas, levantó su mirada para verme y sonrió.

Cara de que la había visto en algún lado.

-Hola-me dijo amable, se puso de pie y me sonrió.-Me acabo de mudar..

-Si, veo.. medio loco mudarse a las siete de la mañana..-mencioné, la rubia soltó una risa.

-Si, no veía la hora de hacerlo.-sonreí.-soy Milca Gili.-se presentó.

-Soy Barbie.-dije.-¿Necesitas ayuda?-le pregunté haciendo referencia a las cajas.

-Si no estas ocupada..

Milca mordió su labio inferior, y me miró casi suplicando. Yo sonreí y agarré unas cuantas cajas.

-Gracias.-me dijo mientras abría la puerta, yo sonreí y asenti mientras entraba.

Conocía el depa, era casi igual al mío. Una sala, un baño, una habitación, una cocina, terraza. Chiquito pero cómodo para una persona.

-¿y.. de donde sos?-le pregunté mientras dejaba las cajas a un costado del sillón.

-Soy uruguaya.-me dijo, debí imaginarlo por su tono.

-Ah.. mira.-dije, ella me sonrió.-Sos modelo, ¿no?-pregunté con obviedad.

-¿Se nota?-preguntó ella, soltó una pequeña risa.

Nos quedamos hablando por unos minutos sobre ella, su país y el modelaje. Le había contado que tenía pensado tratar de seguir esa carrera y ella me dio todos los ánimos para hacerlo. No me di cuenta, pero se me había hecho tarde para ir a River. Me despedí de la rubia buena onda y casi corrí para tomar un taxi y llegar al club. Llegué al club, hable con un par de dirigentes sobre la venta de entradas, y me fui al entrenamiento. Matías me tiraba besos desde ahí y yo me moría de la vergüenza, desde mi lugar. También hable con titi, para agradecerle todo lo que había hecho por mi y para contarle que estaba a días de rendir el primer examen de los tres que me quedaban. Me felicito, obvio.

Miré al campo de juego y lo vi entrenar, lo vi reírse, lo vi feliz. Feliz de estar en un club rodeado de cracks, pero sobre todo rodeado de buenas personas. La nostalgia me invadió, estábamos entrando en el mes de octubre, todo había pasado rápido. Quedaban meses, tres meses y se iba, ¿Vamos a lograr superar tantas salidas?

2014, volvé que te extraño.

***

Caminé por los pasillos de Boca, pensando en la charla con el vasco. Ellos habían salido campeón en el torneo y copa argentina, el vasco estaba feliz pero todavía con esa espina de copa sudamericana y copa libertadores que ganó River.Habíamos tenido una charla muy amigable, yo antes lo odiaba al tipo pero resultó ser buena persona. Nunca pensé que cubrir los entrenamientos del equipo que tanto odiaba fuera tan fácil. Habían buenas personas en el club.

No Te Quiero PerderDonde viven las historias. Descúbrelo ahora