¡No la dejes ir!

498 19 0
                                        

Abrí mis ojos lentamente, Puffy dormía a mi lado. Sonreí, me había acostumbrado a dormir con Puffy, a su compañía, me había acostumbrado a estar con él y hablar. Era un perro, pero entendía mucho. Y ya ven, como dice el dicho: un perro es el mejor amigo del hombre. Y más fiel, claro.

Me levanté de la cama y me di una ducha, me puse un short de jeans tiro alto, una musculosa blanca y una zapatillas grises. Delinee mis ojos un poco y cubrí algunas imperfecciones de mi rostro.

Me miré desconcertada en el espejo.

¿qué estoy haciendo? Acaso me estoy.. ¿arreglando? Nunca me había preocupado por la ropa, el maquillaje y ahora lo estaba haciendo. Me estaba arreglando, y lo peor, todo lo hacía por el.

Por él.

Por Matías.

***

Llegué al club, miré para ambos lados para ver si lo cruzaba pero parece que no había llegado todavía o, seguramente, ya estaba en el entrenamiento. Caminé por los pasillos, mucha gente que iba y venía. Varios jugadores, que me sonreían. Moví mi mano en forma de saludo cuando vi a Cavenaghi, él me sonrió y se acercó a mi para darme un cálido abrazo.

-¡Ángel!-escuché, mientras nos separabamos.-¿Cómo estas?-preguntó inspeccionandome.

-Bien..-lo miré confundida.-¿Nunca vas a explicarme por que cada vez que me ves me decís ángel?-pregunté con un deje de reclamo.

-Ya tendré tiempo para eso.. Pero decime, ¿todo bien con el colo?-preguntó, ignorandome.

-Si, todo de diez.-contesté sonriendo,y recordando el beso.

-Bueno, me alegro.-dijo divertido.-Te veo en el entrenamiento, Ángel.-dijo, yo sonreí.

Fer se fue y yo caminé hasta llegar a la oficina de prensa y difusión, dejé unos trabajos y volví en sentido contrario, hacia el entrenamiento. Sonreí al ver a Maxi a unos metros, saliendo de la oficina.

Maxi era periodista, hacia notas y notas y trabajaba constantemente, yo lo admiraba. Teníamos buena onda, él me ayudó mucho cuando llegué al club. Tenía 25 años y era bastante lindo, no creía eso de que no tenía novia.

-¡max!-grité cuando comenzó a caminar, no me había visto.

Maxi se dio media, me miró y sonrió.

-Barbie, ¿todo bien?-preguntó con su tono suave.

-Todo bien.-sonreí.-¿Vos?-pregunté mientras tomaba las carpetas que me mostraba.-¿Esto que es?-pregunté al ver un pasaje de avión.

-Nos vamos a México.-Dijo y yo miré sorprendida.

-¿Qué?-pregunté.

-Lo que escuchas

-Pero yo no soy periodista..

-Sos la notera del club, Barbiechu.-me dijo sonriendo.-Yo hablé con el presidente y el jefe de prensa, ellos me dieron el okey..

Solté un suspiro y lo abracé.

-Gracias..

-De nada.-escuché.-¿Vamos al entrenamiento?-preguntó, yo lo miré curiosa.

-¿vos en el entrenamiento?-pregunté, es que Maxi nunca iba al entrenamiento.

-Hoy tengo toda la mañana libre.-me contó mientras caminábamos al predio.

Sonreí sin decir nada, llegamos a los palcos y nos sentamos. Miré hacia el campo de juego, Matías no estaba por ningún lado. Todavía no había llegado.

No Te Quiero PerderDonde viven las historias. Descúbrelo ahora