Cuando Victoria Ross entró por aquella puerta para salvar a la empresa familiar de irse a la ruina, Daniel Adams jamás pensó que ella se convertiría en su alma gemela. Sin embargo, de una loca y extraña manera ambos terminan perdidamente enamorados...
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Victoria había estado trabajando con nosotros durante tres semanas, en ese tiempo había investigado todo lo que pudo sobre la empresa. No dejo pasar nada, consultó todos nuestros libros e incluso leyó algunos. Reviso las cifras vendidas y analizó detalladamente el antes y el después de nuestra editorial. Ella trabajaba con esmero y entusiasmo, siempre podía observar una gran sonrisa de satisfacción en su rostro cuando terminaba un proyecto . Me moría de ganas por salir con ella. Era una pena que siempre que intentará acercarme a ella, Victoria se portará educada pero negativa en su respuesta. Alegaba que no quería salir con nadie del trabajo. No era muy comunicativa. Habían pasado tres semanas y lo único que yo sabía sobre ella era lo siguiente:
Su nombre era Victoria Ross, originaria de Canadá, se graduó con honores de la Universidad. Y, hasta ahora, no tenía preocupaciones por el dinero debido a los excelentes trabajos que ha realizado. Tan sólo tenía 25 años y ya era toda una experta en administración de empresas.
Me había enterado de esto, no por que ella quisiera contarmelo, sino porque lo había dicho en su presentación ante el resto del personal. Se había mostrado como una mujer imponente y apasionada. Pero a fin de cuentas, dispuesta a todo para devolvernos a la cima.
Me encantaría saber si tiene novio o no, quizás si lo tiene y era por eso que no acepta mi invitación a salir algún día. No tengo idea de como acercarme a ella. Cuando lo hago, su mirada sexy pero al mismo tiempo fulminante, me derrota y me deja sin palabras. Es algo raro, no sabría distinguir cuando está enojada y cuando está feliz, ella sonríe, sí, pero es más como una sonrisa ambiciosa que una simpática.
Pero ¿Qué estoy pensando? Necesito concentrarme en la empresa y yo solo pienso en Victoria. Tengo que dejar de pensar en ella.
Jack me había invitado a un nuevo bar, iría Rose, pero eso no era problema. Así que ahora debía centrarme en el trabajo hasta la noche, cuando pudiera salir y divertirme un poco.
....
Había llegado el final del día, Jack y Rose me esperaban en la entrada de abajo, debía apurarme, solo preparaba un par de cosas para mañana y listo. Para llegar a la entrada de abajo tenía que pasar por la oficina de Victoria, la cual no estaba muy lejos de la mía. Al observarla de lejos, pude notar que la puerta estaba entre abierta y al ir acercándome me di cuenta de que ella hablaba por teléfono. Era inevitable no escuchar, ella no se escuchaba molesta ni nada parecido, se escuchaba alegre y divertida. En el poco tiempo que me tomo recorrer ese pasillo pude escuchar un poco
-¡Por favor!- sonaba a suplica- debes llegar lo antes posible. Te extraño muchisimo- bueno, tal vez era su estúpido novio canadiense y la razón de sus constantes "NO"- esta bien. Hablamos mañana. Te quiero.
Victoria también estaba por salir, tal vez podía pasar casualmente por aquí para invitarla a salir con nosotros.
-Hola Daniel- su saludo era sobre todo formal-.¿Qué haces aquí tan tarde?. -Bueno, no eres la única con demasiado trabajo (mientras hablaba yo sonreía coquetamente). Me alegra haberte encontrado aquí. -Sí, a mi también pero ya debo irme. -Podrias acompañarnos al nuevo bar del barrio. -No lo creo, mañana debo llegar temprano y tengo muchas cosas por hacer- sí claro, cosas como hablar con el chico de hace rato-. -Entonces no puedo seguir distrayendote. Te acompaño a la puerta.
Al llegar a la puerta, Victoria salio por ella y se alejo, la oscura noche iba perfecta con el atrevido escote de su espalda. Su vestido era negro, ella siempre asistía al trabajo con vestidos muy lindos y sexys, por lo general tenían escote en la espalda y eso era encantador.
-¡Vaya! Sigues intentando que acepte ¿no, Dan? -Hmm, algo así. Pero ahora debes callarte (Rose se acercaba). -Esta bien hermano. -Vamos chicos- Rose estaba muy alegre. Ella vestía un lindo pero formal traje de falda y saco con tacones altos-, es hora de divertirnos.
Y así fue, fue una gran noche. Los tres nos la pasamos muy bien bailando de aquí para allá y charlando. ...
Tenía que entregar un informe de ventas sobre los últimos 3 meses, tal vez no debí salir ayer por la noche. Me sentía con resaca y sin ganas de trabajar. Aun así, me puse mis zapatos negros y mi traje azul marino. Comencé a arreglar mi cabello, el cual era un poco largo pero eso me facilitaba conseguir un peinado perfecto. Baje a la cocina, mamá había preparado huevos con tocino y al verme comenzó a sonreír.
-Amor, llegaste un poco tarde anoche ¿no crees? -Sí mamá, pero no tienes de que preocuparte, estaba con Jack...(dude un momento sobre si debía decirlo o no), también fue Rose. -Dejame adivinar, seguramente intento emborracharte para que te casaras con ella ebrio ¿no?- esa era la voz inconfundiblemente dulce de mi hermana, Alice. Su comentario me hizo reír bastante pero mamá la reprendió-. -¡Alice! No deberías burlarte así de esa muchacha. No es su culpa haberse enamorado de tu hermano. -¡Claro que lo es! Quien la manda a enamorarse de un tonto como Daniel- Alice me miró y comenzó a reír- es cierto que es buena persona pero ¿Quién se fija en unos ojos marrones tan feos? -Tu y yo tenemos exactamente los mismos ojos hermanita. -Sí, pero en mi se ven preciosos y en ti... Bueno, son ojos. -Seguiría discutiendo contigo sobre quien tiene que y de que color los ojos, pero debo llegar temprano al trabajo. Mamá, ¿Puedes decirle a papá que me alcancé en la empresa?. Debo irme, el desayuno estuvo delicioso, adios- me acerque a mamá para darle su beso en la mejilla como hacia siempre y me despedí de mi hermana con una sonrisa pícara- las veo por la tarde. -Adios hijo. Te veo para la hora de comer.
Al llegar a la empresa aun era muy temprano, no había muchas personas, de hecho, el ambiente estaba frío y silencioso, seguramente por la mañana gris con la que despertamos. Camino a mi oficina pude notar que Victoria ya había llegado, estaba entrando a su oficina, tenía el teléfono en la mano derecha y con lo apurada que estaba solo me miró, ni siquiera una sonrisa. Solo me miró y entro a su oficina para seguir hablando. Cuando pase por ahí solo pude escuchar "Gale, espero que llegues pronto. De verdad me haces mucha falta.". Claro, era obvio. Ella tenía novio y como no iba a tenerlo siendo ella tan bella. Todos los días usaba vestidos, todos los días combinaba sus atuendos. Se veía tan hermosa todos los días.
Sin duda alguna, su novio, Gale (Que nombre tan loco, seguro Victoria era demasiado para él) era un chico muy afortunado.