Capítulo 18.

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La noche había sido tremendamente fría, me desperté de pronto, como si lo hubiera planeado, y lo hice con un extraño escalofrío, era raro, muy raro de hecho, pero sentía algo; la casa se sentía muy solitaria, no escuchaba ni un solo ruido. Mi corazón palpitaba muy fuerte, podía sentirlo, podría jurar que lo escuchaba latir. Era una locura pero sentía que algo grande estaba por ocurrir. Era un presentimiento, así era. Así fue el día que ella desapareció, sentí un vacío en el pecho que cada vez crecía más, también me sentía angustiado y esta vez también temía, temía por lo que sea que fuera a pasar.

Corrí las cortinas para ver por la ventana y me sorprendió bastante encontrarme con una mañana tan gris, el día se veía triste, pareciese que todo a mi alrededor evocaba un aura tenebrosa que me estaba preparando para aquello que fuera a pasar. Tenía miedo. ¿Qué diablos me pasa?

En ese momento, justo en ese momento sonó, mi celular comenzó a sonar y a pesar del miedo que había en mi, tenía que contestar. Tome el aparato de la mesita de noche y al ver el contacto en la pantalla se me helo la sangre ... ¿Podría ser? Tenía que contestar, por más miedo que sintiera tenía que saber que ocurría ya. Tenía que contestar ....

—Bue ... Bueno —mi voz temblaba, de alguna forma sabía que todo esté lío tenía que ver con esta llamada— Detective Holden.

—Tiene que venir ¡Ya!— la voz del detective sonaba dura, algo terrible debió haber ocurrido—Urge su presencia en la estación de policía Sr. Adams.

No podía ser nada bueno...

—¿Qué ocurre?

—¡Maldición! Tiene que venir aquí ...

—¿Acaso es ella? ¿La han encontrado?— el pronunciar esas palabras me mataba, tenía que obtener una respuesta ahora mismo.— ¡Contesteme por favor!

—No es correcto darle esa información por teléfono, Sr. Adams. Tiene que venir aquí y ...

—No pienso moverme de aquí hasta que no me diga que ocurre ... ¡NO LO HARE! Dígame de una buena vez que es lo que pasa.

—Esta bien ...— se había resignado, al otro lado de la línea se escucho un suspiro— hallamos un cuerpo ... Y usted tiene que venir a reconocerlo.

Ella Es VictoriaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora