Capítulo 18: Tormento

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Me lanzaron en la celda y antes de poder decir algo, habían cerrado la reja violentamente en mi cara.

-¡Esto es una equivocación!- Grité hacia el detective.

Este me miró con decepción y salió por la puerta dejándome solo.

Observé mí alrededor con total incredulidad, no podía creer que esto estuviera pasando. Me deje caer sobre mis rodillas y tuve una sensación inmensa de gritar improperios para que me sacaran de ahí.

-Tiene que ser una broma- Dije al unísono.

¿Por qué me hallaba aquí y cuál era la razón?

No había hecho nada malo de eso estaba seguro.

Me paseé de un lado al otro tratando de encontrarle una explicación razonable a todo esto, pero era imposible. Mis padres ya debían preguntarse dónde estaba y no había tenido la oportunidad de comunicarme con ellos.

Todo había sido tan rápido que ni alcancé a preguntar a qué se debía todo esto.

Estaba absolutamente alterado.

Así estuve las próximas dos horas, mordiéndome las uñas y agitando mis piernas de arriba abajo cuando entonces se abrió la puerta dejando a entrar a un malhumorado detective, dos de los guardias se quedaron afuera y este cerró la puerta tras de él. Tomó una silla colocándola frente a la celda y se sentó en ella con la mirada fija en mí.

Ya me encontraba apoyado de la pared, tratando de formular mi pregunta.

-¿Por qué estoy aquí?

-Dímelo tu- Replicó.

Fruncí el ceño.

-¿A qué se refiere?

Bufó.

-No te hagas el idiota John. Meses de búsqueda, rastreando pistas que no nos llevaban a ningún lugar y resulta que siempre fuiste tú.

Lo miré horrorizado.

-No entiendo... ¿Usted cree que yo hice todo esto?

-Siempre supe que eras tú.

-¡No puede culparme de algo que no hice!- Grité borde.- ¡No tiene pruebas!

Asintió y se levantó de la silla.

-Tienes razón, pero las tendré.

Sonreí perplejo.

-Entonces sáqueme de este lugar, no tengo porqué estar aquí.

Me devolvió la sonrisa sin ninguna pizca de simpatía.

-Alguien testificó en contra tuya y con eso es más que suficiente para retenerte aquí.

Quedé sin palabras.

¿Pero quién? Y ¿Por qué lo hacía?

-¿C-Cómo? Esto no puede ser posible... ¿Quién lo hizo?

Suspiró.

-Tienes mucho en que pensar...-Se dio la vuelta.- Y te recomiendo que utilices bien ese tiempo ya que estarás aquí un buen rato.

Mi respiración se entrecortó, me aferré a las barras de la celda y vi como el detective empezaba abrir la puerta.

-¡¿Quién lo hizo?!- Grité a todo pulmón.

No se inmutó y cerró la puerta tras de él, volví a gritar pero aun así no hubo respuesta. Las rodillas me flaquearon y me dejé caer de nuevo en el suelo, apreté mis puños y empecé a impactarlos contra el suelo como si de esa forma pudiera drenar la rabia.

Desaparecida?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora