Capitulo 18

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Maratón {1/4}


-Yo nunca me iré -le dije- Lo prometo -levanté su rostro y le acaricié suavemente-
Tenía un semblante de tristeza y la luz de sus ojos se veía vacía. Lo que él no sabe es que seré su luz, su esplendor y su abrigo para pasar cualquier oscura tempestad. Se me llenaron los ojos de lágrimas y me temblaba el labio, me los apreté y respiré profundo.
-¿Estás mejor? -le pregunté, asintió con la cabeza- Bien, ¿tienes hambre? -volví a preguntar y susurró un pequeño 'sí'- ¿qué deseas comer?
-Crêpes -dijo, yo reí-
-Está bien -le contesté- Puedes quedarte aquí, hace una brisa muy buena y yo voy a preparar el desayuno y lo traigo -propuse-
-No -dijo negando con la cabeza, seguía abrazándome con fuerza- Quiero ayudarte -contestó retirándose de mi pecho-

Me levanté del césped y esperé a que él lo hiciera. Se levantó, terminé mi taza de café y tomé su mano. Salimos del bohío y pasamos la piscina y el puente, para después entrar a la cocina. Él soltó mi mano y yo me coloqué en el área del lavaplatos, comencé a lavar la taza en donde me había servido la fruta.

Sentí sus manos rodear mi cintura; me pegó a su cuerpo. Yo volteé mi cabeza y tuve su rostro junto al mío, le dí un pequeño beso en la comisura del labio y terminé de lavar los trastos, Justin tenía su cabeza apoyada en mi hombro. Seguía con ésos ajustados jeans negros y el torso descubierto, el cabello despeinado y estaba descalzo, perfecto. Me dí la vuelta y quedé todavía entre sus brazos; pegué mi nariz con la suya y crucé mis brazos a través de su torso.
-¿Tienes mucha hambre? -pregunté, asintió- Bien, a preparar tus anheladas crêpes -dije sonriendo-
-Amo tu sonrisa -susurró acariciando mi rostro-
-Amo tus ojos -dije mientras mi piel se erizaba. Vi su seductora sonrisa asomarse por sus labios- así me gustan más -dije sonrojándome-
-¿Cómo? -preguntó acercando su rostro al mío-
-Acompañados de tu sonrisa -susurré mirando sus labios, se me escapó un suspiro y él rió; yo me sonrojé aún más-
-Y a mí, toda tú me encantas -dijo rozando mis labios con los suyos- Toda tú es sólo mía -volvió a susurrar-

Me mordí el labio y jadeé. Acercó su rostro a mi cuello y comenzó a besarlo, coloqué mis manos en su cabello y lo invité a que siguiera mientras cerraba los ojos. Me levantó en peso y me sentó en el lavaplatos, comencé a besarlo salvajemente y enredé mis piernas en su cintura mientras lo empujaba hacia mí, sonrió en mis labios.

-Te follaría ya, aquí mismo -dijo mordiendo mi oreja- pero tengo mucha hambre -dijo riendo, yo bufé-
Me bajó de lavaplatos y me dio un beso.
-Ahora me mojé el trasero -dije colocando mis manos en los bolsillos traseros del pequeño jean-
Él soltó una carcajada.
-Buenos días -siguió riendo, yo lo miré con mala cara- No te enojes -dijo tomándome de la cintura y dándome vueltas, yo reí-
-No lo estoy -le dije cuando me bajó-
Colocó sus manos en mi mojado trasero y sonrió. Me empujó hacia él y quedamos mirándonos.
-Esto -dijo apretando mi trasero- es mío -terminó de hablar, yo reí-
-¿sí? -dije juguetona-
-Sí -afirmó él-
-Esto -dije colocando mi mano en su bulto- es mío -dije y me miró incrédulo. Yo lo miraba con el ceño fruncido mientras me aguantaba la risa-

Quería provocarlo, cómo él siempre lo hace. Me miraba con ojos oscuros, el deseo se le notaba, sentí su bulto mucho más duro en mi mano. Justin jadeó y me tomó el rostro con las manos, pegó su boca a mi oído y sentí cómo se le aceleraba la respiración. Sonreí con malicia y apreté su bulto; soltó un gemido.

-No te atrevas a acariciarme ó te juro que no saldremos más de la habitación -gruñó en mi oído con voz ronca- Sé que lo haces a propósito -volvió a hablar-
Yo reí y le tomé la cara con mi otra mano. Besé sus labios desesperadamente y él posicionó sus manos en mi trasero. Su lengua exploraba mi boca salvajemente y la mía también. Acaricié su bulto y sentí su gran erección, él gruñó en mi boca y yo mordí su labio inferior.
-Tú lo pediste -me dijo con los ojos llenos de lujuria-

Me tomó en peso y yo reí. Salió de la cocina y yo comencé a patalear inútilmente. Le daba en la espalda y tampoco me bajaba. Llegó hasta las escaleras y aproveché para agarrarle el trasero.

-¡Marianne! -dijo mientras reía, yo solté una carcajada- Ya vas a ver -dijo juguetón y me dio una nalgada, yo solté un gritito-
Terminó de subir las escaleras y fue hasta la habitación, entró y me bajó. Cerró la puerta y me miró juguetón.
-¿Qué harás? -dije igual de juguetona-

Me miró con su sonrisa sensual y caminó hasta donde estaba yo, se paró justo en frente de mí y me miró a los ojos.

-Haré lo que tú quieras -susurró en mi boca-
Oh no, se supone que haría lo que yo no quisiera. Definitivamente ésto era guerra.
-Quiero que me folles -le dije juguetona, me miró sorprendido- Duro -susurré en su oído-
-Ma petit, amo que hables sucio -dijo firmemente y me pegó a él, sentí al instante su gran erección; solté un pequeño gemido- Lo amo -dijo besando mi cuello-

Me volvió a tomar en peso y me recostó en la cama, me miraba con lujuria, sus ojos eran dos llamas hambrientas buscándome. Yo respiraba con dificultad y lo miraba deseosa. Él comenzó a acariciar mi cuerpo con su mano, de arriba a abajo y de abajo hasta arriba, mi piel estaba erizada completamente y tuve que cerrar los ojos.

-Qué lástima -dijo y de repente dejó de acariciarme, abrí los ojos- Yo no quiero follar -dijo sonriendo- Yo quiero hacer el amor -susurró juguetón, lo miré con mala cara- Pero te daré un poco de diversión, ven -dijo y me tendió su mano-
Me levanté de la cama y me llevó hasta el baño.
-¿Qué hacemos aquí? -pregunté confundida-
-Te vas a bañar -dijo con una risa de complicidad- Ahora, -dijo- desnúdame -volvió a reír, yo me sonrojé-
-Bien -dije orgullosa-

Se puso frente a mí y yo me arrodillé. Desabroché el botón del jean y bajé el cierre lentamente, luego coloqué mis manos en su trasero y comencé a bajar el jean, mi rostro quedaba pegado a su bulto.

-Eres una tramposa -gimió, yo reí-
Terminé de bajar el jean y se lo quitó de los pies, lanzándolo a un lado del piso.
-Mejor me dejo el bóxer -dijo riendo y me levanté- Ahora, -volvió a hablar- Te desnudaré -sonrió victorioso-

Lo miré mientras me sonrojaba y me quité las sandalias, luego, él se colocó frente a mí. Desabotonó mi jean, bajó el cierre y me lo quitó, yo me lo quité de los pies. Luego, me desabotonó la camisa y bajó las mangas por mis brazos y me la quitó.

Me tomó del trasero y me pegó a él, hundió su rostro en mi cuello y me quitó el sostén, me dio un pequeño beso en el cuello y mi piel se erizó; me lo quitó y lo arrojó al suelo. Luego, se sentó en el sanitario y me jaló hasta él. Poco a poco me fue quitando la pequeña tanga roja con su dedo, en lo que terminó me la quité de los pies. Yo jadeaba desesperadamente y su mirada estaba llena de lujuria, con una gran sonrisa en sus labios.
-Bien -dijo levantándose- Ahora métete en la regadera -me ordenó-
Yo lo miré divertida y me metí en la ducha. Cuando iba a cerrar la puerta de vidrio me detuvo con su mano.
-No -dijo riendo- Yo te bañaré -me miró mientras se mordía el labio-
Yo abrí la boca para hablar pero no me salían las palabras, mis ojos parecían dos platos y el pulso se me aceleró a millón, no podía respirar. Oh no, eso no era lo que yo quería.

ME PERDISTE -LDonde viven las historias. Descúbrelo ahora