Capitulo 30

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Me helé completamente, no pude moverme, no pude dejar de mirarlo. Trataba de procesar sus palabras, pero no podía, un torbellino de emociones recorrió todo mi cuerpo y me estaba emocionando, eso sería perfecto, tener un hijo de él sería simplemente perfecto. Repentinamente habló, dejándome atónita.

-Mejor olvídalo -dijo haciendo una mueca, estaba incómodo-
-¿Qué? -dije sorprendida, me miró- Yo no me he negado, Justin.
-Éso lo sé, pero no es un buen momento para tener un hijo -me dijo volviendo a estar pensativo-
-¿Por qué? -pregunté con una pronta decepción-

Se quedó un momento sin responderme, no sé qué tanto pensaba en decirme.

-Ya sabes -dijo e hizo otra mueca- en estos momentos con éso de la amenaza no vendría bien pensar en un bebé -me dijo con temor en la mirada- me refiero a que si te pasara algo ó si le pasara algo al bebé no me lo perdonaría.

El aire abandonó mis pulmones. Tenía razón.

-Pero -continuó- éso no significa que no quiera ó que no vaya a formar una familia contigo -dijo acariciándome el cabello-

Yo asentí con la cabeza.

-Pero, todavía no entiendo por qué te amenazan -le dije confundida-
-Muy fácil -dijo con una sonrisa socarrona- quieren mi empresa. Yo recibí la amenaza en Estados Unidos, creí que alguno de los representantes de las empresas que querían negociar conmigo estaban involucrados, pero no fue así, lo que pasó fué que el que quiere quitarme la empresa, mandó a un grupo de mafiosos a hacerse pasar por negociantes y amenazarme. Y aparte de la amenaza, me dijeron que hay un infiltrado en la oficina, pero que nunca sabré quien es. Malditos. -gruñó- Claro que lo sabré, tengo a un detective trabajando conmigo, y cuando descubra al cabrón detrás de todo esto, lo va a pagar muy caro -Justin hablaba con un tono de voz muy frío y amenazante, con la mirada perdida en alguna parte del lugar-

Apenas y podía entender todo lo que me decía, lo miraba expectante pero no se inmutó. Pasé mis dedos, limpios, por su mejilla y me miró, relajando su postura. Dejé el tarro de chocolate a un lado y lo abracé, a los segundos me envolvió en sus brazos y comencé a besar su hombro repetidas veces.

-Marianne... -dijo lentamente-
-¿qué pasa? -pregunté-
-Te llenaste todo el vestido de chocolate -dijo aguantando la risa-

Mierda.

A los segundos me despegué de él y me miré el vestido, se había embarrado con el chocolate del pecho de mi esposo, Justin reía a carcajadas y me estaba 'enojando'. Bufé girando los ojos y me levanté de su regazo. Me puse de pie y me quité el vestido, Justin dejó de reír, lo que me dio risa.

-¿Qué rayos haces? -preguntó con el ceño fruncido-
-No andaré con ropa sucia por ahí -le dije obviando todo-
-No andarás en ropa interior por ahí -gruñó-

Asquerosos celos... miré a mi alrededor y visualicé su franela, la tomé y me la puse.

-¿mejor? -le pregunté-
-No tanto -siguió mirándome desaprobativamente-

Me encogí de hombros y me senté a su lado.

-¿tienes una botella de agua y un paño ó servilleta? -le pregunté-

Al poco tiempo me entregó una botella con agua y una servilleta de tela. Abrí la botella y mojé la servilleta. Me senté sobre mis piernas, frente a él, sostuve su rostro entre una de mis manos y comencé a limpiar su frente.

-Estás hecha un desastre -dijo riendo y sonreí-
-Tú igual -dije terminando con su frente-

Volví a mojar la servilleta y limpié parte de su cuello y su pecho, él me miraba constantemente. En lo que terminé con su musculoso pecho me quitó la servilleta, la dobló y la mojó. Posó su mano en mi nuca y me atrajo hasta su rostro, lo miré a los ojos mientras entreabría la boca estando deseosa, es tan hermoso, me mordí el labio. Comenzó a limpiar mi mejilla y luego limpió mi nariz.

ME PERDISTE -LDonde viven las historias. Descúbrelo ahora