capitulo 6

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Maraton (4/4)


Al otro día, desperté por el molesto sonido del despertador, Justin seguía con sus manos en mi cintura; abrió molestamente los ojos y puso pesadamente su mano en el despertador para apagarlo. Abría y cerraba sus ojos para poder estar más atento, yo sólo lo observaba detenidamente, él me miró y sonrío, que hermosa sonrisa tiene.

—Buenos Días —dije sonriendo—

Él no contestó, sólo besó mis labios detenidamente y se levantó de la cama. Maldije silenciosamente, Justin no llevaba nada puesto.

—Cúbrete —dije tirándole una sábana blanca mientras reía—

Él tomó la sabana, la tiró al suelo y me miró divertido para luego meterse en el baño. Suspiré y miré el reloj en la mesa de noche que indicaba que eran las 04:20 de la madrugada, puse cara de obstinación y cerré los ojos, debía levantarme, Ana llegaba a las 07am y no quería que Justin se fuera sin desayunar. Volví a suspirar y me levanté de la cama; me puse una holgada polera, unos shorts, unas cotizas y sujeté mi cabello en un moño bailarina algo despeinado. Supuse que mi rostro era un desastre, necesitaba el baño; miré dudosamente la puerta del baño y reí tímidamente; para luego dirigirme a ésta. Toqué dos veces y esperé una respuesta.

—¿Qué pasa? —preguntó Justin—

—Necesito lavar mi cara —respondí incómoda—
—Está bien —dijo para abrir la puerta—

Justin se encontraba envuelto en una pequeña toalla que se sostenía en su cintura, me dió paso y yo me dirigí al lava manos, él me miró de reojo y abrió la llave de la ducha. Justin se quitó la toalla y se metió en la regadera, yo suspiré y me agaché en el lava manos para empezar a mojar mi cara. La enjaboné y mojé nuevamente; cuando subí mi rostro para verme en el espejo, Justin estaba posicionado detrás de mí, me asusté y me exalté, a lo que él río.

—¡Me asustaste! —dije secando mi cara, mientras exclamaba—
—¿qué haces despierta? —preguntó pegándome a su mojado y desnudo cuerpo—
—Haré el desayuno —respondí mirándolo a través del espejo—
—Pero yo no tengo hambre de comida —dijo en mi oído, y pasando su mano por mi, ahora, mojada pierna —¿No quieres ducharte conmigo? —preguntó divertido—
—No, quiero que desayunes— respondí y me volteó, pegándome más a él—
—¿Segura? —preguntó a centímetros de mi boca—
—Sí —dije mirando sus labios—
Él conectó nuestras miradas y me dió un apasionado beso, que tuve que cortar mordiendo su labio, ó sino no saldría del baño. Me separé unos centímetros de él colocando mis manos en su mojado pecho.
—¡Vamos! Ven a ducharte conmigo —dijo mirándome a los ojos— No me importa el desayuno.
—A mí sí —dije dando un pequeño beso a sus labios, para intentar salir de sus brazos—
Justin río divertido y me subió a su hombro para después llevarme a la ducha.
—¡Bájame! —dije riendo y pateándolo inútilmente—
—Ya lo haré —dijo Justin riendo, mientras me bajaba justamente en la regadera—
—¡Justin, déjame salir! —dije tratando de salir del chorro del agua—
Él negó con la cabeza divertido y yo intentaba escapar; pero me tomó del brazo y me pegó a su cuerpo, amarrando sus brazos a mi cintura, no había espacio entre nosotros. Estábamos debajo del chorro del agua, mirándonos deseosamente.
—Vamos Justin, no quiero que te vayas sin desayunar —dije mientras él pegaba nuestras frentes—
—Vamos Marianne, yo estaré un mes sin ti —dijo en mis labios— Te extrañaré y mucho.

Yo reí sonrojada, y lo besé. Él colocó su mano en mi cuello, sin dejar de atrapar mi cavidad bucal con su lengua. Me besaba deseosamente queriendo devorar mi boca, yo coloqué mis manos en su nuca, formando un lazo. Nos separamos unos centímetros por falta de oxígeno, Justin me miró a los ojos y dio un pequeño beso a mis labios. Luego, procedió a retirarme la muy mojada, y ahora, pesada polera que llevaba puesta para luego lanzarla lejos de nosotros, luego hizo lo mismo con mi short, y ya estaba descalza y con el cabello suelto nuevamente. Justin no dejaba de mirar mis ojos, luego procedió a retirar mi ropa interior.

Luego Justin comenzó a besarme salvajemente; y procedió a hacer el amor conmigo de nuevo, sólo que esta vez me tomó en peso, mientras yo entrelazaba mis piernas en su cintura mientras me apoyaba en la pared, y yo gemía y él disfrutaba de mi feminidad.
Pasé de lavarme el rostro y hacerle el desayuno a Justin a tener una ducha divertida con él para luego hacerle el desayuno. Salí del baño, no sin antes besar dulcemente los labios de mi esposo; me vestí con una ropa similar a la que tenía puesta anteriormente, con el cabello suelto y un poco de perfume, y ahora si saldría de la habitación.

Dí un largo suspiro y salí de la habitación, bajé las escaleras y me dirigí a la cocina. Tomé algunos huevos, tocino y unas naranjas; preparé huevos revueltos junto con el tocino, coloqué la mesa y luego hice un jugo de naranja natural. Serví la comida y bebida en la mesa y subí las escaleras; regresé a la habitación y Justin estaba en bóxer; me sonrojé y él río.

—Ya el desayuno está listo —dije recostada en la puerta—
—Okey preciosa. Yo me terminaré de vestir y bajaré, espérame en el comedor —dijo dirigiéndose a mí, para luego plantar un beso a mis labios—

Yo asentí y salí de la habitación... Fué inoportuno; inevitablemente mi mirada se posó en la última puerta del pasillo; dí un suspiro y mis pies se movieron lentamente hacía la puerta de esa habitación; miles de recuerdos pasaron por mi mente. Giré la manilla lentamente y observé con nostalgia el lugar.

Era nada más ni nada menos que la habitación de música... Donde Justin me enseñó a tocar piano y guitarra. Estaba intacta, allí reposaban varios instrumentos que Justin no me enseñó a tocar por nuestro distanciamiento. Tomé aire y entré, me senté en el banco del piano y acaricié suavemente las teclas, con la mirada perdida en el alba que se asomaba a través de la ventana. Pasé así un rato y comencé a tararear una canción, lo pensé por un momento: ¿Debía de volver a cantar después de tanto tiempo? Ya qué; no me haría daño ¿ó sí? me daba igual...
Coloqué mis dedos en las teclas del piano e instantáneamente comencé a tocarlo y mi voz, por fin, salió en notas melodiosas de mi garganta.

Un mundo sin Jamás — Anaís Vivas.

~
Dónde estás
Vienes y vas
Sin llegar muy lejos
Tú y yo
Tan perdidos los dos
Ten mi mano
Nunca es tarde, ni temprano
Como niños soñaremos
En un Mundo Sin Jamás
Lo imposible olvidaremos
Para al menos dibujar
Un Mundo, Sin Jamás
Sin dolor
No existe el amor
Si están cerradas
De que sirven
Nuestras alas
Como niños soñaremos
En un Mundo Sin Jamás
Lo imposible olvidaremos
Para al menos dibujar
Un Mundo, Sin Jamás
Sin dejar
De recordar
Como niños soñaremos
En un Mundo Sin Jamás
Lo imposible olvidaremos
Para al menos dibujar
Un Mundo, Un Mundo
Sin Jamás
Sin Jamás.
~
A la mitad de la canción, el dolor podía conmigo, mi voz se quebró y las lágrimas salían continuamente de mis ojos, sí me haría daño cantar. Esa canción traía malos recuerdos a mi mente, y tenía miedo de que Justin estuviera jugando conmigo en estos momentos para luego hacerme de lado, otra vez. Terminé la canción, y puse mis temblorosas manos en mi cara.

—Ana ha mantenido la habitación en buen estado ¿no? —oí su voz, me volteé sorprendida y lo ví recostado en la puerta con semblante serio—

—Sí —logré decir entre sollozos—
Todo quedó en silencio.
—Haz tocado bien el piano —dijo sentándose a mi lado—
—Gracias —dije entrecortadamente—
Justin me miró y yo a él; no entendía por qué lloraba, no entendía por qué el miedo en mi mirada. Se quedó mirándome y comenzó a entender el por qué esa canción y por qué lloraba...
—¿Me amas? —pregunté temblorosa—
—Con todo mi corazón —me respondió— Eres lo más puro y precioso que tengo en esta vida.









Bueno, chicas, acá les dejé la maratón, el vídeo de la canción esta en la presentación. Espero que lo disfruten, adios!!.

ME PERDISTE -LDonde viven las historias. Descúbrelo ahora