Baila conmigo cap 25

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Para hacer la experiencia aún mejor si no conoces la canción espera al momento que indico para escucharla aunque sea la primera vez, espero que te guste.

Att. Con cariño.
L.A

Entramos al gran salón de la mano y a lo lejos pude ver a Marissa muy pegada a James, y sonreí como una tonta al verlos en el fondo también albergando la esperanza de que Marisa no me matase o agobiara a Rezick con preguntas si estaba ocupada con James, cruzaría los dedos.
No sólo localice a Marissa, David en una esquina de la sala charlaba con algunas chicas del campamento, solo reconocía algunas caras pero todas parecían interesadas en la conversación, en cuanto a David su mirada se desviaba cada pocos segundos a mi acompañante y a nuestras manos unidas, era algo incómodo pero tampoco sabía como solucionarlo y, honestamente, no perdería mi tiempo con él.

(Os aconsejo poner la música ahora)

En nuestro camino hacia mis amigos Rezick me detuvo en seco.
Una suave música comenzó a sonar envolviendo el ambiente con dulzura, Rezick me guió de nuevo a la pista y yo me deje llevar sin duda no sólo porque conocía la canción, The book of love, si no que al no tener un estilo de baile concreto todo el mundo bailaba diferente. Cuando nos colocamos en un hueco entre las parejas de baile Rezick no tardó en comenzar a moverme con suavidad y lentitud de lado a otro sin movernos demasiado de nuestro lugar, girando muy poco a poco disfrutando el momento, sintiendo cada paso, con dulzura me giró moviendo lentamente nuestras manos unidas numerosas veces por encima de mi cabeza, mi vestido girando conmigo distrayendo la mirada de Rezick de vez en cuando, de nuevo me juntó a el con una mano en mi espalda y dimos vueltas por toda la pista al ritmo de esa canción, aquella canción que tanto me gustaba y parecía tener el ritmo de un corazón enamorado pero tranquilo.
Tras el estribillo la canción disminuyó de nuevo de instensidad volviendo a su ritmo del principio y nuestro baile hizo lo mismo, yo dejé mi cabeza descansado en el hombro de Rezick aprovechando la tranquilidad de las notas y el momento, al conocer la canción sabía que lo que ahora continuaba era más rápido de nuevo.

Con forme más pasión ponía el cantante a lo largo de su obra más me acercaba Rezick a él y nos giraba juntos acorde a esa ronca voz subiendo y bajando la rapidez de nuestras vueltas sobre la pista de baile, dando la sensación de solo eramos nosotros dos en aquel enorme salón, variando los pasos cuando los violines hacían su aparición en solitario.
Deleitandome en ese sonido que se deslizaba por toda la sala y entre la gente esperé el comienzo de la que al menos, para mi, era la mejor parte de la canción, observé sonriente cómo Rezick se preparaba para girarme de nuevo con diversión en sus chispeantes ojos verdes, y esa perfecta sonrisa que iluminaba su rostro.

La suavidad en cada roce de Rezick por mis manos y mi espalda descubierta me provocaba aún más sentimientos que cuando tan solo bailaba o escuchaba esa canción, poco a poco puede que con la misma lentitud que la de esta canción, Rezick había cambiado muchas cosas en mi misma y mi entorno.
¿cómo no me di cuenta antes?

Sin darme cuenta Rezick me había tomado de la cadera y me daba un rápido giro elevandome en el aire, me agarré a sus brazos hasta que me devolvió al suelo despacio, me quedé contemplando sus ojos, estaba fuera de mi misma, nunca nadie me había afectado de tal manera, no era yo misma, y así, sin desviar nuestras miradas ni por un instante, seguimos bailando, Rezick me giró con fuerza para después soltarme dejandome dando vueltas sola delante de él, aún cuando me detuve mi vestido seguía ondeando a mi alrededor, con seriedad en su mirada Rezick caminó los pocos pasos que nos separaban, y yo parada respiraba más rápido de lo normal esperando tenerle pegado a mi de nuevo. Mi mano volvió a su hombro, la suya a mi cadera y nuestras manos unidas de nuevo, y giramos, giramos como peonzas pero enfocados solo en nosotros dos, giramos como si no hubiese nadie más, como si no hubiera noche ni día, como si tuviesemos todo el tiempo del mundo e incluso un poco más.

Todo el mundo aplaudió al terminar la canción, Rezick me dio un corto beso en los labios y se separo un poco.

- Ibamos a alguna parte ¿Verdad? Perdona por interrumpirte.
- No, si no me hubieras sacado a bailar esa canción te habría llevado yo -le aseguré sonriente entrelazando nuestras manos de nuevo y retomando nuestro camino a Marissa y el grupo.
Marissa quien por cierto me estaba mirando a mí y a mi acompañante.
Y no parecía contenta, puede que irritada, intrigada, indignada...
Pero desde luego no contenta.

- ¡Tú! -exclamó señalandome, se acercó a mi con rapidez y me agarró el brazo- ¿Hay algo que tengas que contarme?
- Bueno -dudé temerosa.
- ¿Bueno?
- Es que tengo miedo -aseguré con una sonrisa temblorosa.

Marissa se separó de mi con una mirada dura y enfocó su interes en Rezick, se acercó a él mostrando una de sus mejores y más sinceras sonrisas.
- Hola yo soy Marissa, la compañera de habitación de Mizu ¿Y tú eres?
- Yo... -Rezick me miró algo nervioso pero con evidente diversión- soy Rezick, encantado.
- ¿De que grupo eres? ¿Y quién es tu monitor? No recuerdo haberte visto antes por aquí.
Pareces mayor que Mizura.
- ¿Porqué me llamas por mi nombre completo? ¿Acaso eres mi madre? -interrumpo a Marissa divertida.
- Contigo hablaré más tarde -contestó intimidante señalandome con el índice y con una mano en la cadera, toda una madre.
- Bueno realmente no soy un acampado -admitió Rezick rascando su nuca con algo de culpabilidad en su rostro.
- ¡Lo sabía alejate de Mizu! Es peligroso es un ratito que se ha colado en el campamento a ligar con menores y...
- Marissa -la interrumpo alarmada- no es tan mayor no exageres, y además no es acampado en los momentos difíciles tampoco monitor por que está de practicas.

Marissa parecía realmente en contra de Rezick lo cual no podía comprender, sabía que quería que tuviese algo con David pero no hasta este punto, o al menos eso espero.
Me asombre a mi misma ante mi velocidad para idear una mentira creíble y me aferre al brazo de Rezick para que entendiera que debía continuar con la mentira.
- Así es, no me has dado tiempo a explicarme.
- Bueno -Marissa no parecía en absoluto convencida, la fingida amabilidad que hasta ahora había usado con Rezick desapareció de su tono- ¿Y qué pasa aquí? ¿Estáis saliendo juntos?

Y ahí estaba, la peor pregunta del mundo en el peor momento del día, el día menos indicado, en la hora menos esperada.
Ahora que lo pienso detenidamente...

¿Qué éramos?

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