La calma cap 27

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- Y entonces llegué allí y les dije a todos: Encantada, yo soy Luca, el italiano.

El grupo que rodeaba a Panda, la pelirroja que en realidad se llamaba María pero prefería ser llamada por su mote, estalló en carcajadas con su historia, no se en que momento se acercó tanta gente ha escucharla pero eramos una multitud.
A lo lejos observé como Marissa se acercaba a nosotros del brazo de Mein, James junto con el chico rubio de antes les seguían el camino, por el rostro de James parecía preocupado y algo enfadado supongo que sería algo relacionado con Marissa.

- ¿Qué estaba contando? ¿De qué os reís? -preguntó interesada Marissa con una sonrisa.
- Una locura de historia sobre un italiano llamado Luca -le contesté sonriente.
- Ah -Marissa nos miró a Rezick y a mi durante unos segundos hasta que continuó- ¿podemos hablar?

Asentí y la acompañé a un lugar más apartado del grupo.

- No me ha hecho mucha gracia que no me hablaras de Rezick, ya que yo te lo conté todo, pero supongo que no tienes que tener en mí la misma confianza que yo en ti -finalizó triste.
- No es nada de eso Marissa es que -intenté buscar en mi cabeza el porqué y comencé- pensé que no volvería a verlo, intenté olvidarle pero desde luego no me interesaba David, muchas veces lo pensé, quería contártelo pero no tenía el valor, no sabía que hacer, ni siquiera sé qué somos.

Respiré hondo notando como me quitaba un gran peso de encima, y en ese momento Marissa me miró con una enorme sonrisa y me abrazó.
- Me vale -me dijo para después cogerme de la mano y volver con los demás.

Todos continuaban riendo cuando un monitor volvió a colocarse en el centro del salón y comenzó ha hablar:

- Chicos un poco de atención, por favor, parece que la tormenta de rayos a parado y la lluvia a disminuido así que de manera ordenada saldremos del salón en dirección a las casas de los grupos, al ser la última noche podéis mezclados pero las rondas de los monitores continúan así que vigilad lo que hacéis -todo el mundo comenzó a reir sabiendo perfectamente de qué hablaba el monitor- a las 6 de la mañana entraran los monitores a comprobar que todos los chicos están en un cuarto de chicos e igual con todas las féminas.

Al momento me giré para buscar a Rezick con la mirada y él ya estaba detrás de mi pasando sus brazos por mi cintura y colocando su cabeza en mi hombro, yo coloqué mis manos sobre sus brazos e inhale su aroma.
Justo cuando iba ha hablar Marissa se plantó delante de mi colérica:
- Va a ser una noche increíble ¿No crees?
- Si -aseguré con voz suave.

Mientras los monitores nos organizaban para salir del salón en grupos pequeños yo buscaba a Panda para invitarla a venir a nuestra casa pero la encontré hablando con un chico que puedo jurar parecía Johnny Deep con veinte años, supongo que sería un monitor en prácticas, no quise interrumpirlos por lo que descarte la idea, quién sabe a lo mejor los monitores también podían quedarse en las casas por unas horas.

Cuando llegó nuestro turno de salir del salón corrí con mucho cuidado entre el agua y el barro con aquellos tacones nuevos que honestamente solo me puse para contentar a Marissa, finalmente llegamos a la casa y James quien había estado hablando bastante con Rezick bastante lo invitó a entrar en su parte de la casa a secarse, darse una ducha, y ese tipo de cosas.
Y lo prefería enormemente a que Rezick acabara en la misma habitación que David y Jon quien es incapaz de detener una pelea estoy segura.

- Nos vemos en unos minutos -me dijo Rezick acariciando mi mejilla, le di un corto beso en loa labios y corrí a mi cuarto de baño.
Como imaginé parecía un panda, el rimel y mi maquillaje negro estaba más en mis mejillas que en los ojos, mi pelo había acabado pegado a mis brazos empapado de correr debajo de la lluvia, y el vestido...
Mi pobre vestido lleno de barro daba lástima solo de verlo, espero que después de un lavado volviera a ser el mismo. Aunque esto seguía siendo un sueño y no conservaría el vestido.

- Marissa ¿Tienes desmaquillante? -le pregunté en voz alta desde el cuarto de baño de mi habitación, me coloqué mi albornoz y salí a nuestro pasillo.
Ella tan solo asomó la mano con el paquete y yo lo cogí.

Me di prisa en vestirme con un pijama cómodo de pantalón largo y bajé, llamé a la puerta de James y Mein y esperé que me abrieran.
Rezick me recibió con un abrazo elevandome en el aire cogiendome por la cintura.
- Adorable -me dio un beso y me soltó de nuevo.
Tan solo una hora ya me había hecho añorar sus labios, le acerqué a mi agarrandole de su camiseta y profundizando el beso. Él colocó una de sus manoa en mi espalda y hundió la otra en mi pelo humedo, tenía demasiada calor así que no me paré a secarlo.

Un carraspeo me hizo apartarme de mala gana de Rezick, cambié mi cara de disgusto por una sonrisa al ver a Mein con una cara pervertida y sonriente.
- ¿Os dejo una habitación?
- No -contesté separándome de Rezick.
- Vale -dijo él a la misma vez que yo, y cuando le miré dispuesta a quejarme me dio una palmada en el culo que me puso los nervios a flor de piel y me lanzó un bocado.

- Vamos a sentarnos por ahí idiota -le dije arrastrandole a la zona del sofá que estaba más alejada, y entonces le pregunté- ¿Vas a contarme ahora que pasó en todo el tiempo que no te vi?

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