Escóndelo.

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Después de otro duro día de escuela, ___ subió las escaleras, tiró su bolso sobre la cama en la altura, y se sentó en el piso. Con los codos apoyados en sus rodillas, dejó caer su cabeza sobre sus manos. Se lanzó el cabello hacia atrás, y respiró profundamente, mientras una lágrima cayó por sus mejillas. Se cambió de ropa y se puso un pijama que encontró encima de su cama. Al voltearse, miró por la ventana, y vio a Nicholas, o Nick, como le decía ella, leyendo un libro, caminando de lado a lado. ___ limpió su cara y se apoyó en el marco de la ventana. Mirándolo fijamente, se dio cuenta de que el paró de leer, subió la vista un poco, reflexionó sobre algo y la miró. Él sonrió y dejó el libro a un lado, encima de una mesita de noche. Nick se apoyó en el marco de la ventana y la miró atentamente, dibujando una sonrisa, lentamente, al igual que ella. Nick tomó su teléfono y comenzó a teclear unos números. El teléfono de ___ comenzó a sonar. Antes de contestarlo, ella miró a Nick y le sonrió. Cuando ella atendió el teléfono, se escuchó una risa bastante tierna del otro lado

-¿Cómo estás? –Preguntó él.

-Bien –Mintió, con una extensa sonrisa en el rostro. No dejaban de mirarse-

Nick esperó un momento. –Te ves hermosa-

___ Se sonrojó.

-No seas estúpido, estás bastante lejos para verme –Rio-

-Aunque estuviera ciego te lo diría, linda-

___ guardó silencio. Ésta vez, sonrió débilmente, pero su sonrisa salió de su corazón. Nadie podía hacerla sentir tan bien como él.

-Preciosa, tengo examen mañana en la universidad, tengo que dormirme ya-

-No te preocupes, no apareceré en tu habitación para despertarte –Bromeó ella, aunque de verdad desearía hacerlo-

-Duerme bien, nena-

-Igual tú. Te deseo lo mejor para mañana –Sonrió-

Nick cortó la llamada y lanzó un beso hacia ella. ___ cerró la cortina de su ventana, al igual que Nick, pero, al finalizar, se desvaneció en la cama inferior de la litera que compartía con Melanie y Lindsay, sus hermanitas de 6 y 7 años, llorando. Lo único que quería era decirle cuanto lo amaba, pero su miedo era que supiera lo que le sucedía, y que se alejara de ella. Corrió hacia el baño, y abrazó sus rodillas, sentada y apoyada en la puerta. Cuidadosamente, sacó una pequeña cuchilla del bolsillo del pantalón de dormir y la deslizó sobre su piel, recordando cada palabra que penetró en su mente en las últimas horas. “Abran paso, aquí viene Willy” “Con lo que eres no llegarás a ningún lado, tonta”, y otras cosas retumbaron en su cabeza, mientras se hacía otros dos cortes, y otro más. Algo la interrumpió: Melanie tocó la puerta. <<¿___? ¿Estás ahí?>> ___ limpió sus lágrimas, bajó su manga izquierda, se levantó rápidamente y abrió la puerta

-Solo estaba... –hizo un gesto hacia adentro con las manos– ¿Qué sucede?

-No puedo dormir –Melanie restregó sus ojos

-Ven, vamos. Duerme conmigo –dijo, algo cansada

Tomó a Melanie en sus brazos y la hizo subir hacia la cama en lo alto. Cuando ___ se estiró para dejarla sobre el edredón, su brazo se descubrió un poco. Lo suficiente para dejar que Melanie viera un par de cicatrices que aún despedían gotitas de sangre muy pequeñas, las cuales, Melanie no puedo notar por sus nublados ojos.

-¿Qué te sucedió en la muñeca? –preguntó adormilada

___ se enrojeció y bajó inmediatamente el brazo

-Nada. Fue el gato de Nick. Me arañó cuando entré a casa –mintió y sonrió nerviosamente.

___ se acercó al interruptor de la luz y la apagó. Caminó rápidamente a su cama, subió la pequeña escalera y se acomodó junto a su hermana para pronto caer en un profundo sueño, no sin antes pensar en Nick. Su amplia sonrisa, sus labios definidos, su pelo rizado apuntando hacia el cielo... ___ abrió sus ojos lentamente y notó que se había quedado dormida. Por suerte, logró levantarse a tiempo, antes de que su madre abriera la puerta.

-Vaya, ¿Ya estás en el baño? Apenas venía a despertarte, querida –Besó su frente- Buenos días, cariño

___ solo sonrió. Pensó un poco y luego mojó su cara, cuando se cruzaron sus brazos. Apartó la mirada, y secó su cara. Cuando terminó de ducharse y vestirse, bajó a despedirse de su madre. Melanie y Lindsay estaban sentadas desayunando.

-Espera, ¿No comerás nada? –Preguntó ella-

___ negó con su cabeza

-Has estado bastante rara desde que nos mudamos aquí hace un mes o más. Bueno, espero que salga todo bien en la escuela, querida. Adiós.

-Adiós mamá- 

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