Los días pasan y a mí cada vez me gusta más Ana. No sé lo que me pasa. Me quedo embobado cada vez que me sonríe, cada vez que me toca.... Y los compis singuen martirizándome con el tema. No paran de hacer bromas y comentarios innecesarios. Hoy es el cumple de Edu. Me despierto y, como siempre, Ana está haciendo el desayuno. Me levanto y nos sentamos a desayunar.
Pablo: -Oye ¿y qué le vamos a regalar a Edu? Porque Silvia me dijo que le íbamos a comprar algo entre todos pero no me ha dicho el qué. Y no tenemos mucho tiempo para comprar.
Ana: -Silvia se lo compró antes de venir. Después le damos nuestra parte del dinero y asunto arreglado.
Pablo: -¿Y qué le ha comprado?
Ana: -Un reloj, un perfume y unas camisetas.
Pablo: -Buena elección.
Ana: -Silvia lo conoce muy bien y sabe lo que le gusta.
Después de desayunar fuimos a la caravana de Edu y le felicitamos. Y como casi todos los días, nos pusimos los bañadores y nos dimos un baño. Después comimos, dimos un paseo con los perros y nos fuimos a nuestras caravanas para prepararnos para la fiesta de Edu. Primero me duché yo y después Ana. Cuando salió envuelta en una toalla, como aquel día.
Pablo: -¿Se te ha olvidado otra vez la ropa?
Ana: -No jajaja, es que no sé que ponerme, ¿me ayudas a elegir?
Pablo: -Claro. Aunque yo no sé de moda.
Ana: -Pero si vistes muy bien...
Se probó varios conjuntos con los que me quedaba embobado. Al final se puso una falda negra con dibujitos, un top gris y unos tacones blancos.
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Ana: -¿Seguro que estoy bien?
Pablo: -Estás increíble. Estás muy guapa. Yo creo que no hacía falta que te arreglaras tanto. La fiesta afuera no en un restaurante.
Ana: -Ya pero me gusta arreglarme y ponerme guapa. Igual que tú que te has puesto guapo.
Pablo: -Gracias. ¿Vamos?
Ana: -Claro. Oye, recuérdame después para venir a coger la tarta que está en la nevera.