Capítulo 11

233 21 1
                                        

Cuando terminamos de desayunar recogimos todo. Mientras yo fregaba los platos Ana hacía la cama. Después nos pusimos los bañadores, cogimos las toallas y las cremas y salimos de la caravana. Extendimos las mantas y nos tumbamos al sol. Los compañeros seguían durmiendo. Ana y yo éramos los que se despertaban más pronto, sobretodo ella.

Pablo:
-¿Me puedes poner crema en la espalda?

Ana:
-Claro.

Se sentó encime de mi culo con las piernas por los lados y cogió la crema.

Ana:
-¿Quieres que me ponga de otra manera? A lo mejor peso demasiado.

Pablo:
-¿Pero qué dices? Si no pesas nada.

Empezó a extender la crema y en ese momento me olvidé de todo. El tacto de sus manos en mi cuerpo era maravilloso. Me sentía muy cómodo, demasiado. Después de ponerme la crema se limpió las manos y se volvió a tumbar.

Pablo:
-Gracias.

Ana:
-No hay de qué. Oye menuda espalda. ¿Tú haces pesas no? Porque menudo cuerpazo.

Pablo:
-Bueno antes iba casi todos los días al gimnasio. Pero empecé a trabajar más y al final tuve que deharlo. Pero si es verdad que tengo mis aparatos en casa para seguir con esa rutina. Aunque tampoco es para tanto.

Ana:
-Hombre ese cuerpo no lo tiene cualquiera.

Pablo:
-Pues igual que el tuyo. Tú también tienes un cuerpazo.

Ana:
-Anda no seas tonto. Además he ganado kilos. Tengo que empezar a hacer ejercicio.

Pablo:
-Kilos donde, porque yo te veo espectacular. Pero si estás delgadísima.

Ana:
-Anda no sigas piropeándome que me voy a poner roja.

Pablo:
-Jajaja.

Al igual que el día anterior, los compis fueron apareciendo y cada uno hacía lo que quería. Después comimos todos juntos y nos fuimos de senderismo por la zona. Nos llevamos a los perros y comida y bebida en un par de mochilas. Paramos en una zona donde había un pequeño río y nos sentamos encima de unas piedras. Nos pasamos allì horas mientras comíamos, bebíamos, reíamos, jugábamos con los perros.... Después volvimos a las caravanas, nos duchamos y cenamos. Estuvimos hablando un rato y cuando volví a la caravana Ana estaba dormida y los perros estaban a su lado. Casi ni se la veía entre tanto perro. Después de un ratillo conseguí que se quitaran y pude acostarme.

El calor de tu sonrisa [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora