Capítulo 61

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Al final yo también me quedé dormido. Cuando me desperté Ana seguía acurrucada en mi pecho. Repaso el contorno de su cara con el dedo varias veces admirando a través del tacto la perfección de su rostro. Minutos después se mueve y abre los ojos.
Pablo:
-Buenas tardes dormilona. ¿Estás mejor?

Ana:
-Sí, estoy mejor.

Se hizo un silencio incómodo hasta que ella decidió romperlo.

Ana:
-Pablo yo...  no sé que decir. Me siento avergonzada por el comportamiento que he tenido anteriormente. Dice agachando la cabeza.

Le agarro de la barbilla y hago que me mire.

Pablo:
-No tienes por qué tener vergüenza. Vale que tu comportamiento no haya sido el más adecuado pero todo ha sido debido a un impulso. Solo te pido que nunca se te ocurra volver a intentar lo de antes ni nada por el estilo.

Ana:
-Vale.

Pablo:
-¿Me lo prometes?

Ana:
-Te lo prometo........ ¿Entonces me perdonas?

Pablo:
-No tengo nada que perdonarte.

Ana:
-Bueno...

Pablo:
-Dejemos este tema de lado y dame un beso anda que llevo demasiado tiempo para mi gusto sin que me des uno.

Ana:
-Te doy uno y miles.

Nos fuimos acercando poco a poco hasta fundirnos en un tierno beso. Pretendíamos seguir pero el sonido de la puerta nos interrumpió.

Pablo:
-¿Esperas a alguien?

Ana:
-No.... ¿Y si es él? Su cara en ese momento era de puro miedo.

Pablo:
-Tranquila, ya te dije que no iba a permitir que te tocara un pelo. Voy a abrir, tú quédate aquí.

Me fui a lavantar pero Ana me agarró la mano impidiéndolo.

Ana:
-No vayas.

Pablo:
-Tengo que ir, puede ser algo importante.

Ana:
-¿Y si no lo es? ¿Y si cuando abres la puerta él está ahí y te apuñala igual que a mí? Dijo llorando.

Yo le quito las lágrimas con el dedo y le acarició la mejilla.

Pablo:
-Escúchame bien, que veo que no se te queda en esa cabecita. No va a pasar nada. No me van a hacer daño y a ti tampoco porque yo no lo voy permitir. Ahora voy a abrir la puerta y verás que él no va a estar ahí. ¿Vale?

Ella simplemente asintió. Le di un beso en la frente y me dirigí a la puerta. Cuando abrí estaban las amigas de Ana allí. Silvia, Anna, Ruth y Cristina.

El calor de tu sonrisa [TERMINADA]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora