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Después de observar detalladamente la caravana me di cuenta de algo.
Pablo: -Oye.
Ana: -Dime.
Pablo: -Solo hay una cama.
Ana: -Pero es de matrimonio, cabemos los dos.
Pablo: -Si quieres duermo en el sillón para que estés cómoda.
Ana: -¿Pero qué dices? Anda no seas bobo. Vamos a colocar nuestras cosas.
Colocamos todo y salimos para hablar con los compis y repartir la comida en cada caravana.
Silvia: -¿Ya está todo repartido?
Todos: -Sí.
Silvia: -¿Y todos tenemos algo de cada?
Todos: -Sí.
Silvia: -Vale.
Ana: -Oye chicos yo me voy a acostar ya.
Pablo: -Y yo.
Ruth: -Que descanséis.
Ana y Pablo: -Igualmente.
Cuando entramos los perros estaban dormidos en el sillón.
Pablo: -Menos mal que pusimos las mantas antes.
Ana: -Sí, oye, ¿quieres algo de cenar?
Pablo: -No, gracias. Me voy a acostar ya.
Ana: -Yo me voy a hacer un café.
Me acosté y la observaba mientras se tomaba el café. Me quedé embobado y no entendía muy bien por qué. Cuando me quise dar cuenta Ana estaba moviendo la mano delante de mi cara para llamar mi atención.
Ana: -Eyyy, Pablooo
Pablo: -¿Eh?
Ana: -Te has quedado empanado. ¿Estás bien?
Pablo: -Sí sí, es que estaba en mi mundo.
Ana: -Ya ya.
Se acostó y yo me aparté para dejarle su espacio.
Ana: -Oye que no muerdo.
Pablo: -Es para que estés más cómoda.
Ana: -Anda no seas bobo, ven aquí. Dijo mientras daba unos golpecitos en la cama.
Me acerqué más a ella y nuestros cuerpos quedaron separados por centímetros.
Me desperté y enseguida llegó a mí el olor a café recién hecho. Cuando levanté la vista Ana estaba haciendo el desayuno. Me levanté y un impulso hizo que la abrazara por detrás. Se asustó y se le cayó el café que se estaba bebiendo en la camiseta, en la zona del escote.
Pablo: -Perdón, deja que te lo limpie.
Cogí un paño húmedo y lo froté encima de la mancha. No sirvió de mucho, el agua ayudó a que la mancha calara y dejó ver parte de su sujetador. Por un momento me quedé mirando fijamente.
Ana: -Déjalo, de todas maneras me iba a quitar el pijama.
Pablo: -Lo siento.
Ana: -No pasa nada.
Serví café en dos tazas y cuando salió le di una.
Ana: -No hacía falta.
Pablo: -Te he tirado el otro encima así que...
Ana: -Está bien.
Nos tomamos el café entre risas y charlas. Me cambié de ropa y dejamos que los perros salieran. Salí a jugar con ellos. Los compis seguían durmiendo. Estaba sentado en el césped observando a los perros. Les lancé un palo que llegó hasta el agua y sf lamzaron a por él. Unos minutos después Ana venía corriendo en bikini y se metió en el lago a jugar con los perros. Cuando llevaban un ratillo vino corriendo hacia mí. Yo admiraba su cuerpo mientras se acercaba. Cuando llegó sentó a mi ladó y se escurrió el pelo.
Pablo: -Eres la primera en meterse en el lago. Bueno a parte de los perros.
Ana: -El agua está buenísima.
Pablo: -Tú si que estás buenísima.
Ana: -Oye, ¿por qué no te pones el bañador y tomamos el sol?
Pablo: -Vale.
Entré en la caravana y me cambié de ropa. Cuando salí Ana ya estaba tumbada encima de la toalla y había puesto otra para mí. Me tumbé a su lado y me quedé de espaldas al sol mirándola.