Capitulo 50

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—Cuídala —le advertí a Hailey por última vez antes de verla partir en mi motocicleta.

—Le encanta eso —escuché decir a Justin, quien miraba a Hailey partir.

Asentí como respuesta y empecé a limpiar mi arma.

—Ahora entiendo el interés que tenías porque dejara de investigar a este tipo, ya entiendo porque lo defendías tanto —escuché hablar a Vince— Lo conocías... y muy bien. Me lo pudiste haber dicho.

—¡Si claro! —dije sarcástica.

—Pensé que cuando dijiste que no pondrías tu trabajo en riesgo por un chico hablabas en serio —masculló.

Sentí la mirada de Justin en mí, así que lo vi por el rabillo de ojo. Efectivamente, me estaba mirando con su mandíbula apretada.

—No entiendes lo grave de la situación, Selena. Perderás tu placa y te van a acusar de cómplice —deje de limpiar mi arma y subí la mirada hacia al frente para mirar las calles mientras lo oía atentamente— Vas a perderlo todo por este delincuente.

Justin rió.

—No te ofendas, pero necesitas una clase de insultos —se burló.

Vince lo ignoró.

—Tu padre estaría decepcionado.

—Ese imbécil ya se decepcionó hace un tiempo —respondí fría.

— Selena no perderá su placa ni su arma —dijo Justin.

—¿Quién te crees para decidir eso?

—Su novio —se encogió de hombros.

—¿Qué? —gritó Vince— ¿Son novios?

Justin no respondió, estaba esperando que lo hiciera yo.

—Sí, somos novios —afirmé.

—Eso es inaceptable, Selena.Si el cae, lo harás tú también. Como te atreves?

—No caeré, imbécil. Soy Bizzle.

—Puedes ser Obama si te la gana, pero de que caes, caes. De eso me encargaré yo.

—No, no lo harás. Al menos que no quieras a tu familia y la pongas en peligro.

—Con mi familia no te vas a meter, asesino —gritó Vince enfurecido.

—No te metas en mi camino entonces —masculló en respuesta.

—Esto lo vas a pagar, Bizzle.

—Como sea —se encogió de hombros como respuesta.

La mini pantalla que estaba cerca del reproductor se encendió y la cara de Khalil apareció. Mire por retrovisor y observé el auto de Justin que manejaba Khalil, pues, nosotros nos fuimos en el que trajeron él y Alfredo.

—¿Qué pasa hermano? —habló Justin.

—¿Qué vas a hacer con el hombre?

—No me sirvió para nada, lo dejaré vivir... —dijo Justin—... por ahora. Sólo con una condición.

—No me puedes poner condiciones —explotó Vince.

—Si puedo —le respondió, para después seguir hablando con Khalil— Si Selena llega a perder su trabajo por él, quiero que lo maten —miré rápidamente a Justin sorprendida— y no sólo a él, también a su familia.

—Justin... —susurré. Ni siquiera me miró estaba hablando en serio.

—Aquí haremos el cambio —Justin frenó el auto y me miró— súbete a mi auto.

— Selena no me dejes sola con estos tipos —se desesperó Vince.

—Lo siento —dije, antes de bajar de del auto para subirme al otro. Minutos Justin también entró en el— ¿A dónde lo llevan? —le pregunté, cuando vi el auto donde estaba Vince partir.

—Estará bien —condujo.

—¿Hablabas en serio con eso de matarlo?

—Muy en serio.

Suspiré.

—¿A dónde vamos?

—A mi casa.

—¿A cuál de tantas? —rodé los ojos.

—Sé que no te gusta lo extravagante, así que esa casa es pequeña. Es cómoda para nosotros.

Negué con la cabeza sonriendo.

Abrí mis ojos y tope mi mirada con un techo, me moví y me di cuenta que estaba en una cama. Observé atentamente el lugar, no tenía mi ropa puesta...tenía ropa de un hombre.

—No deberías estar despierta —escuché la voz de Justin. Giré mi cabeza hacia el lado izquierdo de la cama.

—¿Cómo llegué aquí? ¿Dónde estamos?

—Te quedaste dormida en el auto y no te quise despertar, así que te traje a mi cama.

—¡Oh! —pase mis manos por la cara— ¿Qué hora es?

—Son las tres de la mañana, deberías dormir —Justin me agarró y me hizó acostar la cabeza en su pecho.

—¿Te desperté? —pregunté avergonzada.

Asintió.

—Pero si tenías los ojos abiertos, ¿Duermes con los ojos abierto? —pregunté. Justin intentó sonreí.

—No. Sólo estaba pensando en que mi vida es una mierda.

—La mía también. Realmente es una gran mierda, pero estoy contenta de estar contigo.

No iba a retener mis sentimientos, ya no. Comprendí que esta vida es la única oportunidad que tenemos de ser nosotros mismos. Hay que hacer planes, hoy que vivir la vida como si fuese el último día, no hay que dejar nada para mañana. Sólo tienes una oportunidad de ser feliz y la mía es ahora, a pesar de todo.

—Gracias Selena —dijo Justin.

Lo miré curiosa atentamente a sus ojos.

—¿Por qué?

—Por darme otra oportunidad. Sé que sabes que cometí esos errores uno o dos veces y por uno o dos veces quiero decir un par de ciento de veces. ¿Es muy tarde para decir lo siento?

Dios, quería apartar la mirada de esos ojos, pero no podía.

—Sé que esta oportunidad no me la merezco yo, pero lo nuestro si lo merece.

—¿Sabes que he aprendido de lo de Caitlin?

—¿Qué?

—Que no sé qué haría si te llego a perder de esa manera. Realmente eres muy importante para mí, Justin.

Me besó. Fue el tipo de beso que nunca podría hablar en voz alta con alguien. Fue el tipo de beso que me hizo saber que nunca había sido tan feliz en toda mi vida.

—Nada me pasará, princesa —acostó mi cabeza en su pecho y dio un beso en ella.

—¿Justin? —dije minutos después— ¿Sigues despierto?

—Sí, lo estoy.

—¿Cómo conociste a Rose?

—No creo que sea bueno hablar de eso.

—¿No crees o no quieres?

—No quiero, no quiero hablar de ella. Eso no es importante en este momento.

—Está bien —no quise insistir.

—Descansa —dio por última vez un beso en mi cabeza y fue entonces cuando todo se volvió a colocar negro.

Sentí mi cuerpo estrellarse con algo. Así que de manera brusca abrí mis ojos.

—¡Mierda! —me quejé.

—¿ Selena? —Justin entró corriendo a la habitación con un arma en sus manos. Me miró y frunció el ceño— ¿Qué demonios haces en el piso?

—Quería abrazarlo -—dije sarcástica, colocándome de pies— ¿Qué no ves que me caí?

Justin empezó a reírse.

—¿Quien se cae de la cama? —se burló.

Tomé una almohada y se la lancé.

—No seas imbécil —gruñí.

—Mi novia amaneció de mal humor.

—No, sólo me siento cansada y para completar me caigo de la cama.

—Yo sé cómo quitarte ese cansancio.

Lo miré rápidamente con una ceja arqueada.

—¿Sexo?

—¿Sólo piensas en eso?

—Cuando se trata de ti eso es lo primero que pienso —le pase por un lado y salí de la habitación.

—Sé que soy caliente y no puedes pensar y no pensar en lo caliente y buena cama que soy.

—¡Demonios, Bieber! —me quejé entrando a la cocina— Guarda tu ego —serví agua en un vaso.

—Tienes un novio caliente —sentí sus manos en mi cintura— ¿Que maneras son esas de saludar a tu novio al despertar? ¿Dónde está mi beso?

Me giré incómodamente para quedar cara a cara. Me acerque a su cara y vacile con besarlo, cuando Justin cerró los ojos y puso en posición sus labios, me alejé riendo.

—¡ Selena! —gruño y me soltó—¡Maldición, me molesta que hagas eso! —se dio la vuela y camino hacia el mesón para sentarse allí.

—Era sólo un juego.

—Busca otra manera de jugar conmigo —dijo frío.

—Tienes que estar jugando, no puedo creer que te vayas a enojar por eso. ¿Estas molesto? —no respondió— Justin, ¿Estas molesto? —tampoco respondió.

Si lo estaba.

Me acerque a él y lo abrace por la espalda, empecé a darle muchos besos en su hombro izquierdo y cuello.

—Lo siento —dije y lo volví a besar.

Justin se volteó velozmente y tomo por la cintura. Para después empezar a hacer lo mismo, sólo que el besaba mis labios y cuello. Debido a las cosquillas no paraba de reír.

—Te amo —dijo.

Dejé de reír y me quedé estática mirándolo.

—¿Qué dijiste? —pregunté como si no fuera escuchado.

—Te amo —repitió.

—Justin yo...

—Ya sé que todavía no me amas. Pero lo harás con el tiempo.

—¿Qué? —dije sorprendía, tomando su cara con mis manos— Claro que te amo, mi amor —le di un beso— sólo que no me lo esperaba.

—Deberías de acostumbrarte, porque de ahora en adelante no escucharás te quiero o te adoro, sino puros te amo.

—Eso es muy lindo, Justin —peiné su cabello.

—Tu eres linda —dio un beso en la punta de mi nariz.

Su teléfono comenzó a sonar, él lo miró con el ceño fruncido.

—Ya regreso —se puso de pies y salió hacia el pequeño jardín.

Me quede sentada por unos minutos hasta que me fastidie. Escuché un sonido extraño, así que puse a trabajar mi sentido auditivo. Camine hacia el lava platos y me agache para observar las tuberías.

—¡ Selena! —gritó Justin.

—¡Mierda! —dije.

Me puse de pies y corrí hacia la puerta. Justin venía corriendo, así que me lancé hacia a él al mismo tiempo que la casa estallaba en pedazos. Los escombros volaban por todos lados.

—¿Estas bien? —preguntó Justin.

Tosí debido al polvo.

—Sí —volví a toser— ¿Qué demonios?

—Estoy harto de esta mierda —Justin golpeó la grama— un día nos van a matar sin darnos cuenta.

—¡Hey! —tomé su cara— Estamos bien, eso es lo que importa.

—No estamos seguro en ningún lado, ellos van más adelantados que nosotros. Saben cada uno de nuestros pasos.

Tenía razón. Cuando crees que todo ha terminado es justo el momento en el que acaba de empezar.

—Nunca olvides que nos tenemos el uno al otro, nadie nos hará daño.

Justin se puso de pies y me ayudo a levantarme.

—Jodido desastre —dije, viendo el lugar.

—La policía estará aquí pronto, hay que irnos.

—Pero mi arma y placa están...

—Están en el auto, allí las dejé. Al igual que tu teléfono, no quería que te despertarán, así que lo dejé allí.

—¿Cuántas veces han explotado un lugar donde estamos, Justin?

—No lo sé, pero creo que han sido muchos.

Caminamos al auto.

—Creo que tendremos que tener muchas casas de repuestos, siempre nos explotan o nos invaden.

—No viviremos más en este país, terminaremos con esta mierda y nos iremos a Canadá, ya te dije, no quiero que mis hijos nazcan aquí.

Me coloqué el cinturón.

—Serán unos sexys canadiense como su padre.

—¿A dónde iremos ahora?

—No importa dónde vayamos —dije— siempre y cuando estemos juntos.

—Eso es muy lindo, pero en este momento tenemos que ir a un lugar.

—Ácido —comenté— iremos a mi apartamento.
—¿Sabes...? Ya he probado todo; el sexo exprés, los cuerpos fugaces, las cremalleras atropelladas, me enamoré de desconocidas y las desquise a contrarreloj. Ya no quiero eso. Encontré el amor a fuego lento que estaba buscando.

—Espero ser yo ese fuego.

Rió.

—Claro que eres mi fuego lento, nena.

—Te amo.

—Repítelo.

—Te amo.

—Me gusta cómo suena de tu boca.

—Te amo, te amo, te amo.

—Yo también te amo, bebé.

—Deberíamos de celebrar un aniversario.

—Si es para regalarte cosas, no lo creo necesario. Mi corazón siempre será tuyo. Es ese el mejor regalo que jamás podré hacerte.

—Eres tan lindo cuando te lo propones, además acabaron de estallar tu casa. Yo estaría histérica.

—Eres más importante que algo material, por eso estoy feliz, porque te tengo aquí conmigo.

—Quiero que todo esto acabe y largarnos lejos de aquí.

—No necesitamos que esto terminé, nos podemos ir ya mismo si quieres.

—No quiero vivir con miedo en otro lugar, quiero vivir tranquila.

—¿Te vas a casar conmigo cuando estemos en Canadá?

—¿Quieres que sea la señora de Bieber?

—Ya lo eres... desde hace mucho. Pero quiero que sea legal.

—Bueno, entonces sí—me acerque a él y le di un beso en la mejilla.

Cuando llegamos a mi edificio Justin me pidió que subiera a mi edificio y lo esperara en mi apartamento. Cuando entré a mi hogar sentía paz. Estaba feliz porque todo iba bien con Justin y no iba a dejar que nadie nos arruinara el momento. Tiré mi móvil, arma y placa en el sofá y camine hacia mi habitacion.

Entré a mi habitación y pegué un brinco al ver a Caroline sentada en mi cama con un arma en sus manos. Quise salir de la habitación, pero un hombre me lo impidió.

—Parece que nos volvemos a ver —se puso se pies.

—Pensé que estabas muerta y quemándote en el infierno.

—Me he enterado que Justin tenía otra novia, ¿Crees que de verdad te quiso o te quiere? Mientas tu ahogabas tus penas por él, él estaba buscando a otra. Que desperdicio de hombre.

—Desperdicio fue lo que hiciste tú, ¿acostarte con el mejor amigo de tu prometido y en su cama? Eso no es de mujer, es de una cualquiera.

Caroline rió y se volvió a sentar en la cama. Miré rápidamente a los hombres que venían hacia mí. La mire a ella entiendo la situación y cuando uno de ellos de me empujo empezó una pelea de tres contra dos.

Le di un codazo a unos de los hombres y este se alejó un poco, tome al otro por los brazos y le di un cabezazo. El que golpeé primero venia dispuesto a golpearme la cara, pero con mis brazos esquivé sus golpes y lo golpeé yo a él en la cara. Puse la mirada en Caroline y no creí en nadie, los hombres se volvieron a parar y yo los golpeaba e esquivaba sus golpes, pero nunca quité la mirada de Caroline. Ella se colocó de pies sonriendo, me distraje por completo. Uno de los hombres aprovecho la situación y me lanzó una patada que hizo que perdiera el equilibrio y cayera cerca de ella.

Desde el piso pude observar como caminaba hacia mí con unas esposas en sus manos. Me puse de pies y no perdí tiempo, me tiré hacia ella para golpearla. Mis golpes volaban por todos lados, pero ella los esquivaba. Dio un fuerte golpe en mi mejilla, haciendo que mi cara se moviera bruscamente hacia un lado. Me reincorpore y volví a lanzarme hacia ella, pero ella estiró su brazo hacia mi cuello y lo presionó. Intenté quitar su mano de mí, pero ella dio una vuelta extraña y me dejo inmóvil en el piso, con mi brazo doblando hacia atrás.

Puso su pie en mi cabeza y sentí como apretó una de las esposas en mi muñeca.

—Game over, muñeca. Esta mierda ya acabó —dijo.

Sus hombres me tomaron por los brazos y me levantaron para terminar de aprisionarme.

—¡Llévensela! —ordenó.

Me sacaron de mi habitación con mucho esfuerzo, yo iba pataleando.

Tan rápido como pudieron me subieron a una camioneta y me amarrón de uno de los asientos con mi boca tapada. Minutos después la puerta se volvió a abrir y estaba vez subieron a Justin.

Quería gritar. Justin estaba inconsciente.

Me moví en el asiento buscando la forma de desatarme, pero fue imposible.

—Ni se te ocurra —me advirtió uno de los hombros sentándose.

De esta no íbamos a salir.

Caroline subió también y rió al ver Justin con los ojos cerrados en el piso de la camioneta.

—Ya sabes dónde ir, muévete —le ordenó al conductor. Me miró y quito la cinta de mi boca— ¿Cómoda?

—¡Púdrete basura! —le grité.

Me gané una bofetada.

—Pídeme disculpa.

—Nunca —tensé mi mandíbula.

Rió. Con su pie movió a Justin.

—¿Lo mataste? —le preguntó al hombre. Trague saliva.

—Casi —rió— sabe pelear.

—Es una lástima que vaya a morir, lo quise mucho. Fue mi primer amor .

—¿Hablas en serio? —preguntó sorprendido.

—Sí, pero las cosas cambiaron. Me acosté con su mejor amigo.

—Puta —susurré.

—En vez de insultarme deberías de aprovechar de mirar a Justin, será la última vez que lo veas... vivo.

—¿Qué le vas a hacer?

—¿Matarlo? —preguntó como si fuera la cosa más obvia del mundo.

—¡Justin despierta! —grité desesperada.

—No te escucha, nena.

—Te voy a matar lo juro —juré— me vas a suplicar por tu vida.

Ella rió. Agarro un pañuelo y le hecho algo para después colocarlo en mi nariz.

No sé cuánto tiempo había pasado, pero algo me hicieron para que quedara dormida. Sentía mi cuerpo dormido. Abrí los ojos y me encontré con una pecera gigante enfrente. Justin estaba parado en ella, elagua le llegaba por las caderas..

—¡Justin! —grité.

—¡ Selena!—golpeó el vidrio— ¡ Selena!

—¡Justin! —me moví en la silla.

La pecera empezó a llenarse rápidamente.

—¡ Selena! —Justin golpeaba el vidrió.

Una lagrima salió de mis ojos al darme cuenta de lo iba a suceder.

—Mírame __, no llores —gritó— No te detengas por mí, tienes que salir de aquí.

—Justin.... —no me salían otras palabras, solo su nombre.

—Te amo amor, te a....mo —logró decir antes que el agua lo sumergiera.

Empecé a moverme en la silla para poderme desatar, pero nunca quite la mirada de Justin, quien luchaba para poder respirar.

—¡No por favor! ¡Para! —grité mirando hacia todos lados en busca de Caroline— ¡Mátame a mí!

Empuje mis manos bruscamente haciéndome mucho daño con las cuerdas, pero no me importo. Volví a mirar a Justin, se movía por todos lados buscando la manera de desatarse, pero no podía.

—¡Ah! —grité del dolor cuando sentí mi piel quemarse por mis forcejeos. Me moví de tal forma que la silla de madera cayó al piso y se rompió. Fue la unica manera que me pude desatar.

Me coloque rápidamente de pies y corrí hacia la pecera, Justin ya no forzaba y sus ojos estaban cerrados.

—¡Justin! —golpeé el vidrio— ¡Justin!

Unas pequeñas burbujas salieron de su boca y abrió los ojos. Me miró directamente y coloco las palmas de sus manos en el vidrio, yo coloque las mías sobre las suyas.

—¡Justin! ¡Te amo! —grite llorando.

Justin negó con su cabeza y movió sus labios susurrando un "Te amo"

—¡Justin, no! —golpeé con más fuerza el vidrio al ver su cuerpo flotar— ¡Justin, por favor! ¡No! —caí de rodilla en el piso— ¡No por favor! ¡Te amo!

Sentía un gran dolor en el pecho, quería gritar hasta quedarme sin voz... quería morir.

—Jus...tin —di golpes sin fuerza en el vidrió— te... amo.

Sólo la muerte acaba con todo.


BIZZLE - Jelena (adaptada) {TERMINADA}Donde viven las historias. Descúbrelo ahora