Mis nudillos estaban blanco, sentía mis piernas dormidas, mi espalda y brazos dolían. Las gotas de sudor caí lentamente por mi piel.
No podía seguir.
No aguantaba.
No lo soportaba más.
No seguiría con esto.
—¿Por qué te detuviste? No hay tiempo para descansar.
Rodé los ojos y salí del auto.
—No puedo con esto, no pensé que sería tan difícil —quité el sudor de lo frente— Llevamos horas y horas entrenado y esa maldita curva no salé.
—¿Así tan fácil te rindes? No pareces de esas, Selena.
—¡No puedo, Ryan! —grité, dándome por vencida y lo miré— ¿Por qué me ayudas?
—Porque confió en ti y tus habilidades, creo en ti Selena. Nadie dijo que sería fácil, pero no es imposible.
Suspiré.
—¿En qué mierda me metí, Ryan?
—En cualquier mierda que se hubiera metido una persona por su mejor amigo.
Apreté los dientes.
—Lo harás bien —palmeó despacio mi hombro.
—Ojalá Justin tuviera la confianza que tú tienes en mí.
—Él la tiene y mucho más que yo —sonrió— recapacitará y te apoyará.
—¿Y si, es eso lo que me tiene distraída?
—¿Qué quieres decir?
—Quizás me siento distraída por no tener su apoyo o, porque si pierdo, Justin perderá dinero y mercancía. Quizás mi miedo sea ese; que Justin deje de creer en mí.
—No tengas miedo de avanzar o arriesgarte, ten miedo de no hacer nada. Confiamos en ti y estamos contigo pase lo que pase.
—Tienes razón, es mejor continuar —iba a subir nuevamente al auto, pero de lejos se escuchó un motor llegar a todo poder. Justin estacionó su auto a un lado del mío y bajo de él quitando sus gafas solares.
—¿Qué pasa, Bieber? —preguntó Ryan.
Justin me miró por unos segundos de los pies a mi cabeza y después miró a Ryan.
—Se acabó el tiempo —dijo.
Ryan y yo lo miramos confundidos.
—¿A qué te refieres? —sé que no hablaba conmigo, pero sosprechaba que estaba metida en esa oración.
—Hakama quiere que la carrea sea hoy en la noche.
Abrí los ojos como platos.
—¡Hijo de puta coreano! —maldije.
—Japonés —corrigió Ryan. Lo mire mal.
—No estoy preparada —caminé de un lado al otro— me van a patear el trasero, ¿Cómo se atreve?
—Tienes que calmarte. Selena — aconsejo Ryan.
—Déjanos solos —ordenó Justin a Ryan. Antes de marcharse.
Ryan me miró y sonrió con sus pulgares arriba.
Justin me miró por unos segundos y me sentí incomoda, su mirada era fija e intensa.
—¡Joder, no me mires así! —le reclamé.
—¿Tu vagina sangra?
Abrí los ojos platos confundida.
—¿Qué?
—Pareces que estuvieras en tus días.
Hice una mueca poco graciosa y pateé el neumático.
—Te vas a hacer daño si no te calmas —dijo.
—No necesito tu lástima.
—No es lástima, Selena.
—Soy un jodido desastre.
—Eres un desastre muy hermoso —dijo, lo mire confundida— Cualquiera en su sano juicio se habría vuelto loco por ti.
—¿No estas molesto conmigo?
—Lo estaba —asintió— pero no puedo estar con la persona que amo y me voy a casar.
—Lo llevas al extremo, exagerado —sonreí.
—De hecho... —miró hacia los dados y después rasco su nuca— no sé cómo hacer esto.
—¿Qué cosa? —me alarmé.
—No es el momento —rió— ni el lugar —me miró y puede observar como trago saliva— ¿Te... te casarías conmigo?
Reí nerviosa.
—No caeré esta vez —dije recordando cuando lo menciono anteriormente.
Justin asintió y se arrodillo.
—Párate, el piso está sucio —lo intenté levantar, inútil intento.
—Escúchame... —tomo mi mano— ¿Te quieres casar conmigo?
—Justin... no es gracioso —dije, con su otra mano saco un anillo de su bolsillo.
—¿Te quieres casar conmigo?
—Yo... —mi respiración se cortó, todo se paralizó.
—Sé que no es lugar, ni el momento. Pero, joder... —se puso de pies y pego su nariz de la mía— Es una locura, lo sé. Eres la excepción a todo aquello que dije que no haría o sentiría otra vez. Quiero dormir contigo. Y no hablo de hacer el amor o sexo, hablo de tenerte a mi lado cuando llegue la hora de dormir, quiero que coloques tu cabeza en mi pecho y ahí abrazados me cuentes como estuvo tu día, tus sueños, tus locuras.
—¿Y si algún día esto termina? —pregunté.
—Tendrás la certeza que por lo menos hasta el último día te quise como nadie puede querer humanamente.
—Somos unos jodidos bipolares —reí.
—Lo somos —confirmo— Entonces Russo... ¿Quieres cambiar tu apellido a Bieber? ¿Quieres casarte conmigo?
Asentí sonriendo.
—Claro que sí, mi amor —lo abrace.
Justin me besó y me alzo para darme vueltas.
—Me mareo, basta —reí.
Dejó de dar vuelta y me puso en el piso.
—Bienvenida a la familia Bieber, Russo —tomó mi mano y colocó el anillo en el.
—Esto es hermoso —aprecie la joya— debió costar mucho.
—Gastaría mucho más en ti —tomo mi cintura y acerco nuestros cuerpos— Te amo.
—Te amo inmensamente —sonreí y le di un leve beso.
—Lamento interrumpir el momento, pero es hora de continuar —llegó Ryan— Así que... ¿Lo hiciste, no? —miró a Justin.
Justin asintió.
—Un placer, señora Bieber —saludo.
—¿Lo sabias? —pregunté.
—Ese anillo que tienes allí —señaló mi mano— lo escogí yo. Justin no es bueno para eso.
—Oye...—Justin lo golpeó.
—Tienes buenos gustos, Ry.
—Si —aplaudió una vez— hora de continuar.
—Si señor —hice como un militar y le di un beso rápido a Justin para después subir al auto.
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Era hora.
Justin estaciono el auto y tomó mi mano.
Miré a las personas desde el auto y sentí mi estómago removerse, estaba nerviosa... demasiado.
—No importa lo que pase en esa carrera, ganes o pierdas, te apoyaré.
—Gracias por estar aquí, bebé.
—Siempre para ti, preciosa —mojó su labios y miró afrente— Es hora.
Asentí.
Bajamos del auto y unimos nuestras manos para acércanos donde estaban los chicos y los malditos asiáticos.
—¡Al fin! —dijo Hamaka— Pensé que se echarían para atrás.
—Pensantes mal —respondió Justin serio. Lanzó varios maletines en el piso que contenían millones de dólares y grandes kilos de paquetes cocaína y marihuana.
Hamaka sonrió.
—No hay marcha atrás —dijo Hamaka— una vez que ella se suba en ese auto, todo comenzará.
—No hay marchas atrás —repitió Justin— si ella pierde, no sólo tendrás esto. Si ella pierde me iré del continente Americano.
—Justin... —dije asustada— ... eso no era parte de esto.
Sin embargo el me ignoró. Ariana y Bella llegaron a mi lado y esta última me entrego la llaves del auto que manejaría.
—Sube —ordenó Hamaka— ¡Ahora!
En otra ocasión lo hubiera mandado a la mierda, pero estaba nerviosa y quería estar sola por unos minutos. Caminé hacia al auto y apenas entré en el, apoyé mi cabeza en el volante para intentar de calmar mis nervios.
No sabía cuándo minutos había pasado en esa posición, pero cuando alcé la mirada mi competencia ya estaba a mi lado. Una morena en bikini y tacones se colocó en medio nuestros de autos. Tenía una figura envidiable y una piel de canela impecable.
Miré al asiático con el competería y este sonrió y me lanzo un beso.
—Es una lástima que no te apostáramos a ti —dijo— moriría por follarte.
Sabía que Justin había escuchado, pues, golpeó la parte trasera de su auto y se acercó a mí, pero antes se giró a ver al asiático.
—Es mejor que controles tu maldito pené y respetes a mi chica o te juro que te arrancaré los tatuajes y los colgares en la pared de mi mansión.
El asiático tensó su mandíbula. Justin se giró a mirarme.
—Colócate esto —me entrego lo que parecía ser un articular interno y un micrófono. Coloque el micrófono en mi camisa y el articular en mi oído— Recuerda, no importa lo que pase, me tendrás aquí.
—Te amo —tome su nuca y lo acerque a mi cara para besarlo.
—Yo también, princesa —susurró y miró hacia la carretera donde competería— Esas curvas son muy peligrosas —me volvió a mirar— Prométeme que si no puedes, no lo forzarás, es peligroso.
—Justin yo...
—¡Prométemelo!
—Lo prometo —dije no muy segura de mis propias palabras.
—Ya Romeo, fuera —la chica empujó a Justin alejándolo de mí y se volvió a colocar en su lugar.
Volví a mirar al asiático y esta vez, tenía una sonrisa burlona en el rostro.
—¿Estás listo? —preguntó la chica a él, como repuesta a un "si" sonó su motor— ¿Estas lista? —me preguntó, obviamente respondí de la misma forma— En sus marcas, listos.... ¡A Correr!
Al momento que pise el acelerador sólo sentí pura adrenalina correr mis venas. Pero, sabía que debía controlarme, pues, al subir la adrenalina; sube la tasa de muertes en carreteras.
Tenía una gran sonrisa en la cara. Al mirar por el retrovisor derecho me di cuenta que iba más adelantada que él. Pero, como no todo lo que brilla es oro, mi sonrisa desapareció cuando la primera se acercó.
Fue fatal, había quitado el acelerador tarde al igual que la palanca de cambio. Logré colocar el auto de lado a tiempo, pero este se dio un duro golpe en la parte trasera con un árbol, haciendo que el vidrio de la ventana derecha se partiera y mi cuerpo se moviera exageradamente.
Estaba muy agitada y jure por Dios que nunca vi la muerte tan de cerca como la veía ahora.
— Selena escúchame... —se escuchó la voz de Justin en mi oído— nunca pierdas el control de volante, no dejes que el auto te domine, domínalo tú.
—¡Joder, estoy cagada! —respondí golpeando el volante, mientras seguía al asiático no de muy cerca. Sus luces traseras ya ni se veían mucho.
—Estoy contigo —sus palabras me tranquilizaron— Enfócate en las curvas, cuando estés a unos tres metros de ellas, quitas el pies del acelerador y mueves la palanca.
No quise responder, venia una pista lisa, por lo que era la oportunidad de alcanzarlo. Mi pies estaba pegado al acelerador, miré el velocímetro y este estaba sobre doscientos noventa kilómetros por otra, no faltaba mucho para llegar a su velocidad tope; trecientos veinte.
—Vas muy rápido, baja la velocidad —ordenó Justin— No llegues hasta el máximo.
—Si no acelero hasta el máximo, ¿Cómo sabré el límite?
—Si sigues acelerando se te hará difícil controlar el auto, no malgaste, recuerda que tienes nitrógeno.
—¡Joder! —maldije. El rubio tenía razón en todo lo que decía— ¿Por qué acepte hacer esta mierda? —esta vez, si estaba tocándole los talones al asiático, tanto así que lo nivele y fue cuando baje la velocidad.
—Ya eso no importa, concéntrate.
Mi cuerpo se tensó cuando vi que venía otra curva.
Deje que él se adelantara sólo centímetros, para así poder girar al mismo que él lo hacía. Lo hizo extraordinariamente, a diferencia de mí... Volví a chocar, y esta vez fue con alguna parte de la montaña. Me reincorporé y seguí la vía.
Había pasado tres curvas más, todas sin éxitos. Ya no quedaba casi carretera, así que debía enfocarme, venia la última curva y si no pasaba esta lisa, perdería.
Apreté el acelerador lo que más pude y mi mirada se quedó fija en las vía. Estamos muy cerca ambos, si traspasáramos una meta ahora, no se podría definir un ganador, estábamos nivelados perfectamente.
Tomé una respiración y quité el pie del acelerador al mismo tiempo que movía la palanca de cambio a la dirección correcta. Era una curva estrechamente en "U." Mi cuerpo al igual que el auto iba de lado. Sentía los brazos algo dormidos por l presión que tenía en el volante y no perder el control. Justin hablo algunas veces, pero no les preste atención.
Sentí mucha emoción y nuevamente mucha más adrenalina al ver que pase esa curva exitosamente. Una gran sonrisa se dibujó en mi cara y miré hacia mi lado derecho para ver que seguíamos nivelados de igual forma.
—Pensé que también te estrellarías en esa, novata — gritó. A diferencia de Hamaka, él no tenía una clara pronunciación, pero se entendía.
—¡Vete a la mierda! —le grité.
—No, iré es a la meta. Te veo allá —y sin decir más nada colocó su nitrógeno y salió volando.
Gruñí y golpeé el volante, no sé por cuanta vez. Ya se podía ver el lugar y las personas del cual salimos al comienzo. Él asiático estaba adelantado, pero no tanto. El nitrógeno no duraba mucho tiempo, así que había usarlo en el momento correcto.
Esta vez mi velocidad si llegó al máximo, estaba en los trecientos veinte kilómetros por hora. Me acercaba a mi competencia, así que simplemente sonreí y apreté el botón del nitrógeno.
Debido a la velocidad en que iba, mi cuerpo se tensó y se pegó completamente al asiento. Mis ventanas iban a abiertas, era complicado respirar, el aire era muy violento. Miré el velocímetro de nitrógeno y estaba por acabar, así que simplemente pise con más fuerza el acelerador.
El nitrógeno terminó con su trabajo, pero el acelerador continuaba, no sabía si iba ganando o no. Estaba demasiado concentrada en la vía.
Me di cuenta que estaba muy cerca del punto de llegada, todos se apartaron y fue entonces cuando mi auto paso entre ellos. Quité el pie del acelerador y segundo después el auto se frenó.
Cerré los ojos con fuerza y bote el aire que no sabía que había conteniendo. Coloqué mi cabeza en el volante e intente controlar mi respiración y palpitaciones. Mi corazón estaba muy agitado, sentía cada palpitación en cada punto de mi cuerpo. Mis brazos y piernas pidieron con euforia que me relajará y así lo hice, me relajé y cada musculo de mi cuerpo lo hizo también.
Subí mi cabeza y me arrecoste del asiento. Por el rabillo de ojo vi alguien acercarse, así que gire mi cabeza hacia la persona.
Era Justin.
Su cara era neutra, no había algún toque de emoción. Fue entonces cuando entendí todo, había perdido...
Un nudo inmenso se hizo en mi garganta y las ganas de llorar no hacían falta. Me sentí inútil en ese momento... inútil por decepcionar a las personas que tanto confiaron en mí.
— Selena... —dijo.
Una lagrima resbalo de mi garganta.
—¿Estás bien? —su tono cambio tono alarmado.
Negué.
—Lo siento mucho, Justin —me disculpé— lo siento mucho, nunca debí meterte en esto. Soy un jodido problema.
—No di...
—¡No me tengas lástima! —grité, golpeando el volante— Soy una mierda, no quería decepcionarte de esa manera. Sólo quería ganar, quería demostrarte que puedes confiar en mí en este sentido.
— Selena, ¿De qué hablas?
—Sé que perdí y ahora perderás mucho y...
—¿Perder? —dijo confundido, abriola puerta, quito mi banda aseguradora y me bajo del auto— No perdiste mi amor...
Abrí los ojos como platos y miré hacia donde estaba Hamaka, parecía enfadado con su chico, no dejaba de reclamarle.
—Eso... eso... ¿Gane? —no me lo creía.
Justin asintió con una gran sonrisa en su cara.
—Ganaste —confirmó.
—¡Ah! —grité de emoción y lo abrace y besé como nunca.
—Wow, no quedó tan mal como pensé —escuché decir a Ryan. Me separé de Justin y lo miré, estaba apreciado el auto. Yo también lo mire y e quede boca abierta.
—Mierda —dije, básicamente el auto quedo hecho mierda por las partes traseras.
—¡Buen trabajo, Russo! —me felicitó.
Todos se acercaron a darme muy emocionado a felicitarme, me sentía grande en ese momento. Todas las personas que me importan ahora, están aquí, apoyándome.
El carraspeó de una garganta hizo que dejáramos de celebrar... era Hamaka.
—No estuviste tan mal —se burló— Por un momento pensé que morirías.
—Te equivocaste —respondí.
—Cumplo mis palabras, así que no verán más por aquí y la deuda de su puta amiga queda cancelada.
Sonreí y no fui la única.
—Te quiero fuera del país esta misma noche —dijo fríamente Justin.
—Así será, Bizzle —se dio la vuelta para macharse. Volví a besar a Justin, pero nuevamente fuimos interrumpidos— Nos volveremos a ver las caras y les aseguro que ese momento no estarán tan feliz como ahora —sin decir más anda se marchó.
No quisimos darle importancia.
—¿Trajeron tu auto? —le pregunté a Justin.
—Sí.
—¿Conoces algún lugar donde se vea Los Ángeles de noche?
—¿Por qué?
—Quiero que me lleves allí...
—¿Ahora?
—Ahora —afirmé.
Asintió.
—Ryan, encárgate de todo —dijo sin quitar la mirada de mí.
—Vale, hermano —respondió Ryan, lanzándole una llaves.
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+
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Me senté arriba de capo del auto y abrí un poco mis piernas para que Justin se coloque allí. Colocó sus manos en mi cintura y yo las mías en sus hombros.
Di un corto beso en sus labios, besé cada extremidad de su cara para después ir a su cuello y no sólo besarlos, sino también succionarlo y morderlo haciendo que Justin emitiera un gemido.
—Quizás deberíamos de celebrar nuestra primera noche de comprometidos —susurré en su oído.
Justin alejó un poco su cara para mirarme.
—¿Eso quieres? —preguntó. Asentí sin vacilar— ¿Cómo lo quieres celebrar?
Sonreí y coloqué una mano en su pecho.
—Tenía pensado... —baje la mano— hacer algo que no habíamos hecho nunca —mi mano quedó en el borde superior de su pantalón— algo loco, pero excitante —baje más la manos. Justin soltó un jadeo— ¿Has tenido sexo en un auto al aire libre? —hice una leve presión.
— Selena... —gimió— ¡Oh, Dios. Para! —moví mi mano en ese mismo lugar y después lo empuje para alejarlo de mí.
Justin toco su entrepierna para acomodar su pantalón y dejar respirar un poco su miembro erecto. Caminé hacia el borde de la montaña, sin acercarme mucho, y miré la ciudad de Los Ángeles de noche, muy bella.
Justin carraspeo su garganta y se acercó, pegando su pecho de mi espalda.
—Parece que alguien también quiere observar el lugar —me burlé al sentir algo en una de mis nalgas.
—Quiere observar otro lugar —besó mi cuello. Cerré los ojos antes del tacto.
—No puedo creer que nos vamos a casar —dije.
—Yo menos, no pensé que haría eso algún día. Pero, encontré a alguien que me hizo cambiar de parecer —volvió a besar mi cuello.
—¿Buscas excitarme? —pregunté.
—¿Acaso no lo estoy logrando?
—Lo estás logrando, aunque no hace faltas que lo sigas haciendo —lo empujé lejos de mí.
Sonríe y quité mi camisa y sostén para lazarlo a su cara. Por encima de mi hombro observé como Justin atrapó las prendas. Con mis manos tape mis pechos y volví a mirar hacia Los Ángeles.
La vida era dura y corta, había que disfrutarla. Éramos jóvenes, era el momento de hacer cosas que con el tiempo nos arrepentiríamos, era momentos de hacer locuras, era el momento de vivir la vida.
Sonreí y quité las manos de pecho.
—¡Esto es Los Ángeles, perras! —grité, al mismo que tiempo que levantaba mis brazos y sacaba ambos desde el medio—¡Estamos en Los Ángeles, perras! ¡Sí!
Escuché a Justin reír, me di la vuelta y lo observé sentado donde yo estaba hace unos minutos. No hacía falta acotar donde estaba su mirada.
—¿Tienes frío? —sonrió.
Miré mis pechos y entendí su pregunta. Estaban firmes, apretados y rosados.
—Quizás —caminé hacia él— Pero tengo una solución para eso.
Me subí al capo del auto con su ayuda y senté a horcajadas encima de él. Tomé una de sus manos y la coloqué encima de unos de mis pechos.
—Soy toda tuya —dije, antes de besarlo ferozmente.
Poco a poco él de fue echando hacia atrás, hasta el punto donde quedo acostado encima del auto y yo encima de él. Sus manos bajaban y subían por mis muslos y espaldas y las mías sostenían su cara, no queriendo que el beso terminara nunca.
—Te amo —susurré.
—Yo también te amo, preciosa —respondió.
Lo ayude a sacar su camisa y ambos emitimos gemidos cuando nuestros pechos chocarán.
—Sé que te lo he dicho antes, pero me vuelves jodidamente loco.
Sonríe y besé su cuello y pecho para empezar a bajar hasta su abdomen y el borde del pantalón. Quité su botón y claramente se observó su bóxer blanco de Calvin Klein. Nunca en mi vida me había movido tan rápido como lo hice cuando le quite su pantalón y bóxer.
—¡Dios! —dije colocándome de pies.
Justin rió, aún acostado en el auto.
—Nada que no hayas visto antes.
—Bajo el reflejo de la luna se ve mejor —mordí mi labio.
—Todo tuyo —sonrió.
—Lo sé.
Quité el botón de mi pantalón corto y lo bajé junto con mis bragas. Él frío golpeó mi cuerpo haciendo que me estremeciera.
Justin mojó sus labios y no podía quitar su mirada de mí. Volví a subir al auto y me senté encima de sus muslos.
—Te ves sexy acostado allí —dije.
—Te ves sexy así —sonrió.
Me acerque más para besarlo y fue entonces cuando nuestras partes íntimas chocaron.
—Esta será el segundo mejor de mi vida como señora Bieber —dije rozando sus labios.
—¿Y cuál es el primero? —preguntó.
—Cuando nos casemos —dije
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BIZZLE - Jelena (adaptada) {TERMINADA}
DiversosSOY YO LA CREADORA DE LA ADAPTACION A JELENA !! TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS DE ESTA ADAPTACION HOLAAAA MIS PEQUEÑAS LECTORAS :D ESPERO SE ENCUENTREN BIEN !! Y VENGO A SUBIR OTRA NOVELA SUPER LINDA, PERFECTA, HERMOSA.... LES VA A ENCANTAR. ESO ESP...