16. No quiero rendirme.

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Abandonamos la carrera en el coche de Elena; yo me tengo que sentar en el regazo de Key y Scar en el de Colton para poder caber, pero al final lo conseguimos. Intento ignorar que cada vez que respira su aliento choca con mi cuello, que puedo sentir cada latido de su corazón porque su pecho está chocando con mi espalda, y que su corazón late considerablemente rápido.

Hay un momento en el que sus manos se posan en mis muslos. Trato de ignorar eso también. Intento pensar que lo ha hecho por comodidad, porque debe de estar apretujado entre las cinco personas que vamos en los asientos de atrás. Miro a mi izquierda y Scarlett está en la misma posición que yo, solamente que ella está sonriendo al igual que Colton. Ruedo los ojos. Malditos enamorados.

Suerte que la fiesta estaba cerca del lugar donde se corría la carrera, creo que hubiera explotado si hubiera tenido que estar un minuto más dentro de ese coche. Scarlett y Elena me insisten para que deje la chaqueta en el coche y ese es el momento en el que me siento más desnuda de toda mi vida. Incluso más que cuando estoy desnuda de verdad. La mirada de Key barre mi cuerpo de arriba abajo con disimulo, cree que no me doy cuenta pero sí, trato de esconder mi sonrojo con mi cabello.

La fiesta es en una casa bastante grande, según entramos descubrimos una piscina con gente vestida dentro, confeti y condones esparcidos por todas partes. Me parece muy extraño que se celebre una fiesta en pleno martes; sin embargo, en Los Ángeles hay gente para todo. En todos los lugares, en realidad. Colton abre la puerta de la casa y suspiro; no es tan descontrolada como la de Jason. La fiesta en la que hice un striptease con Connor. Y la fiesta en la que nos besamos por primera vez. Me da un escalofrío. No debería recordar a Connor en este momento.

Nolan nos pregunta si queremos beber algo porque conoce al dueño de la casa, todos le dicen que sí menos Elena y yo, ella tiene que conducir después y yo no quiero que pase algo como lo de la última vez, quiero estar consciente. Estamos hablando un rato, después Scarlett y Colton desaparecen (no quiero pensar a donde han ido) y Nolan se va detrás de la misma castaña que no paraba de mirar en La Hoguera, Elena y Xavier nos preguntan si queremos ir a bailar con ellos pero niego, no estoy de humor. Key decide quedarse conmigo. Avanzo hasta un sofá que está milagrosamente vacío y me desplomo en él.

―¿No quieres divertirte? ―me pregunta Key. Él está de pie, mirándome con el ceño fruncido.

―No estoy de humor. Además, no tengo ganas de que mientras esté bailando los chicos no dejen de mirarme o intenten tocarme el culo o las tetas. No, gracias.

Él sonríe y se sienta a mi lado.

―¿Quién podría resistirse a mirarte? Esta noche estás espectacular. ―Su boca se abre para mostrarme sus dientes blanquísimos en una sonrisa abierta.

―¿Te has dado cuenta de que todos los días me dices lo mismo? No estoy preciosa a las siete de la mañana cuando solo quiero volver a la cama, y mucho menos lo estoy ahora, cuando acabo de tener una bronca con Connor. ―Suspiro―. Otra vez.

Key me pasa un brazo por los hombros tímidamente, me empuja suavemente contra él de modo que mi cabeza queda apoyada en su hombro. En otros momentos me molestaría, ahora estoy demasiado confundida con todo lo que ha pasado para que me importe.

―Tienes que comprender que no importa si te acabas de levantar o si te has bajado de la moto y tienes todo el pelo revuelto, si has llorado y tu cara está llena de manchas negras de maquillaje, tú siempre estás perfecta, lo creas o no.

Miro a Key con una tímida sonrisa; él me sonríe ampliamente y me besa la frente. Sus mejillas rojas me dan ganas de inclinarme sobre él y mordérselas, sin embargo no quiero parecer una lunática a la que se disparan las hormonas cada vez que un chico la piropea. Aunque lo sea.

Never Forget You © [Evans 2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora