036. Los discursos de dos enamorados.

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DYLAN.

Connor y yo salimos de la heladería agarrados de la mano. Siento su sonrisa a mi lado, su mano sostiene mi cintura, no puedo dejar de sonreír porque, por fin, todo está bien. Por mucho que las mejillas me tiran, no dejo de sonreír, porque estoy feliz, estoy con la persona que más amo en el universo, y estamos bien.

Nos detenemos delante de su motocicleta. Voy a subirme detrás de él, pero sus brazos apresan su cintura y me levantan, alojándome justo delante del manillar de la moto. Abro mis ojos como platos, espero que no esté insinuando lo que yo pienso. Su sonrisa burlona me indica todo lo contrario. Connor se sube a la moto detrás de mí, rodeando mi cuerpo con sus muslos. Algo se enciende dentro de mí y comienzo a sentir calor. ¿Así es cómo él se siente cuando me siento detrás de él?

—Vas a conducir esta noche, nena —ronronea, acariciando mi cuello con su nariz. Trago saliva con fuerza, su cercanía me produce escalofríos, me pone los pelos de punta, hace que mi corazón lata con fuerza, me hace estar viva. ¿Cómo puedo amarle tanto?

—Nos estrellaremos, Connor —digo, alzando mis cejas. Mi novio suelta una risotada, no tarda en quitar sus manos de mi cintura para cubrir las mías. Pone nuestras manos, unidas sobre los manubrios de la moto. Apoya su barbilla en mi hombro, cuando vuelve a hablar apenas lo oigo, su respiración en mi cuello ocupa la mayoría de mis pensamientos.

—Yo voy a estar manejando, no pienso soltarte en ningún momento, nena. ¿Me escuchas? Nunca.

Apenas puedo asentir, sus muslos aprietan mi cadera cuando se inclina para arrancar la motocicleta. Aspiro con fuerza mientras comenzamos a avanzar por la calle, que aún tiene tráfico a pesar de las horas que son; Los Ángeles siempre está despierta. Me fijo en todo mientras que corremos, no a demasiada velocidad: es muy distinto estar en la parte delantera de la moto, el viento se estrella contra mi rostro y es una sensación deliciosa.

Connor huele mi cabello mientras avanzamos, me susurra al oído que le encanta mi olor, me está haciendo delirar. Creo que quiere que tengamos un accidente, a juzgar por su piel contra mi piel, distrayéndome. Mientras conducimos, pienso en esta noche. Lo que empezó como una carrera de motos ilegal para conseguir el dinero y llevarme a casa a salvo, terminó en nosotros en una heladería con dos nuevos amigos, felices de estar bien y reunidos.

Ethan y Noah no saldrán nunca de nuestros corazones, estoy segura.

No me permito cerrar los ojos porque no quiero que nos choquemos, pero si pudiera, lo haría. La brisa nocturna en mi rostro es tan agradable, y si lo juntamos con Connor rodeándome, prometiéndome que va a estar siempre a mi lado sin necesidad de decírmelo con palabras, es el momento perfecto.

Llegamos a casa en un abrir y cerrar de ojos, de alguna manera me hubiera gustado que el trayecto hubiera durado más. Es como volver a la realidad, tener que bajarnos de la motocicleta y afrontar las cosas; mañana Connor tiene que volver a la universidad, yo al instituto, mi madre estará preocupada por nosotros. No obstante, hace que me sienta mejor. Es una vida normal. Lo que quería desde que llegué a Los Ángeles. Estar con mi novio, tratar de llevarme bien con mi madre, terminar mi último año de instituto.

Dejamos la motocicleta en el garaje, esperando que Helen no se dé cuenta de ella. No es como si fuera a notarla entre los carísimos coches que tiene ahí dentro. Connor se queda un rato embelesado, mirándolos, hasta que lo obligo a mirarme porque tenemos que entrar a casa.

—No estés celosa, nena, sigues siendo el centro de mis miradas —dice él, guiñándome un ojo. Giro los ojos, pero no puedo aguantar la carcajada que lucha por escapar entre mis labios, así que la dejo libre.

—Estar celosa de un coche, ¿Evans? No caigo tan bajo —contesto, encogiéndome de hombros. Voy hacia la puerta de casa, pero él atrapa mi cintura, hace que mi espalda se apoye en una de las paredes del garaje, suavemente. ¿Y ahora qué? Si me besa de nuevo no podré controlarme, tengo más ganas de hacer el amor con él ahora que en toda mi vida.

Never Forget You © [Evans 2]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora