MATTEO
Debería ser ilegal despertarse tan temprano para tomar un vuelo. El taxista va casi tan dormido como nosotros por no decir que Addy literalmente está durmiendo, yo no puedo, se me es imposible una vez que despierto volver a conciliar el sueño, así que me conformo con mirar el paisaje durante el viaje y escuchar la radio que suena de fondo, los conductores de la BBC hablan del clima, el tránsito, un poco de política, todos esos temas que por una semana abandonaré para preocuparme por los de Argentina que son cincuenta veces peor.
Suena un poco de música, todo lo que está de moda básicamente, así que muevo la cabeza al ritmo de las canciones que ya han logrado lavarme el cerebro, teniendo en cuenta que en el bar suenan constantemente porque es lo que la gente quiere escuchar.
Cuando diviso el aeropuerto a los lejos me preocupo por una tarea más difícil, despertar a mi chica, aunque semejante acción debería ser un pecado, la veo tan en paz, su respiración es lenta y sus parpados caen tan suave sobre su rostro que con solo verla reafirmo el hecho de que me tiene locamente enamorada. – Addy, llegamos. – susurro en su oido dándole un pequeño beso en la punta de la nariz y ella se remueve en su lugar porque es claro que quiere seguir durmiendo. – Adelaide estamos cerca del aeropuerto, luego sigues durmiendo en el avión. – Le hago unas leves cosquillas y una sonrisa se dibuja en su perfecto rostro.
- Sí ya escuche. – dice entre bostezos. – Linda siesta tuve eh. – bromea y se acomoda un poco el pelo. – Necesito una menta
- Ya nos dimos cuenta. – respondo riendo y me fulmina con la mirada mientras busca en su bolso.
Cuando llegamos cargamos las maletas en un pequeño carrito, son pocas, pero no queremos que nos estorben y nos vamos directamente a hacer el check in para poder abordar lo antes posible, quiero estar en ese vuelvo a Buenos Aires tan rápido como pueda, así puedo volverme de una vez por todas. Damos nuestros datos y los cargan en la base, luego las maletas y todas esas cosas. Una vez que estamos con nuestras cosas de mano, solo nos queda esperar poder pasar a migraciones.
- Espero que no tiren la valija llevo un montón de cosas que le compré a tu mamá
- ¿Más regalos? La última vez eran más cosas para ella que ropa nuestra. – respondo mientras cruzamos las puertas
- Y si la vemos cada seis meses, cada cosa que quiero darle la compro y la voy guardando, no me queda de otra que darle todo junto. Si alguien viajara más seguido... - Me observa de reojo
- Es que no me gusta viajar tanto, ya lo sabes. – digo de mala gana y me preparo para sacarme las cosas.
Me quito el cinturón, el celular, el reloj, todas esas cosas y las dejo en la bandeja.
- El collar también. – Me señala el cuello la señora de seguridad
- Disculpe, no me di cuenta. – digo y llevo mis dedos al broche de la cadenita de oro que cuelga en mi cuello.
Me la saco con pesar, nunca la he dejado de usar por nada. La apoyo en la bandeja pero no la pierdo de vista, mis ojos están en ella a todo momento, así que cuando cruzo el detector de metales y no hace ningún sonido me arrojo a mis cosas para ponerme nuevamente mi collar y el resto de mis cosas.
- Ni que te fueran a robar Matteo. – dice riendo mientras se cuelga su bolso en el hombro. – Vamos por allá, quiero conseguir un perfume para tu mamá, Federico y Maguie. – Señala la tienda y comienza a tironearme del brazo
- ¿Más regalos? – pregunto bufando
- Más regalos. – responde cortante
Con lo cual me dedico a seguirla y ayudarla a decidir, luego de un rato me contagia las ganas de darle algo a esas personas tan importantes para mí, así que terminamos comprando más cosas de las debidas y para cuando nos llaman para abordar ya estamos repletos de objetos que a duras penas logramos meter en mi mochila y en su cartera.
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2. El secreto de Matteo Balsano (#Lutteo)
Fiksi PenggemarLuego de seis años un suceso inesperado provoca el regreso de Matteo a Buenos Aires, donde tendrá que reencontrarse con sus viejos fantasmas del pasado para poder enfrentarlos y enterrarlos de una vez por todas. Sera tiempo de reencuentros algunos e...
