CAPÍTULO XIX

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MATTEO

Todo se ve negro, estoy sumido en plena oscuridad, no hay nadie a mí alrededor, un estruendo me hace saltar de mi lugar. Mi corazón comienza a latir sin parar, siento mis manos transpiradas y un pequeño movimiento llama mi atención, una silueta se mueve tan rápido que es imposible percibirla. Tomo una bocana de aire y corro, tan rápido como puedo, lo persigo sin ver, no sé donde piso ni de donde me agarro. Lo persigo con tanta tenacidad que lo alcanzo, las yemas de mis dedos logran bajarle la capucha.

Pestañeo un par de veces para poder adaptarme a la luz que ingresa por el cuarto, mis ojos pesan toneladas, estoy exhausto y tengo un dolor de cabeza muy fuerte. El día de ayer fue una mierda, tuve que ver un hombre morir frente a mí para descubrir que tan profundo cayó mi padre.

Aún no puedo concebir que él estuviera debajo de esa capucha, quiero borrarlo de mis pensamientos, pero no puedo. Se repite la misma secuencia, su cara, mi sorpresa y luego el golpe. No intento buscarle otra explicación porque se como es. Él es una mierda de ser humano y yo tengo que vivir sufriendo por ser su hijo. Me froto la sien el dolor está dentro y fuera de mi cabeza. Volteo y es cuando la veo.

Una Luna completamente perdida entre sueños, me quedo quieto observándola, es preciosa y desde hace mucho tiempo deseo poder vivir este momento. No digo nada, no quiero que se despierte, verla en paz me da tanta tranquilidad.

- Matteo. – susurra y me hace dar un respingo del susto. – ¿Podes dejar de mirarme tan fijamente?

- ¿Cómo te diste cuenta? – pregunto con un sonrisa de sorpresa en los labios

- Porque ahí. – extiende su brazo para señalar la pared. – Hay un espejo enorme. – dice y voltea para quedar frente a frente

- Perdón, es que despertarme con vos es algo de no creer. – Confieso y alargo mi mano para seguir la línea de su hombro desnudo. – Tendríamos que hacerlo más a menudo

- Me encantaría. – responde y acaricia mi mejilla. – Lastima que alguien te espera a dormir cada noche. – Me larga la verdad

- ¿Era necesario arruinar el momento? – revoleo los ojos y me siento en la cama. – Esto no es tan fácil como parece

- Sé que la primer conversación entre ustedes no fue fácil, nunca lo es. Pero no podes seguir mintiéndole así. – Se sienta junto a mí mientras se tapa con las sabanas

- No es necesario. – Le guiño el ojo y ella me fulmina no la mirada. – Perdón. – Largo el aire. – Es que Luna, no es tan sencillo descubrí algo de Addy que estuvo ocultándome todo el tiempo que estuvimos juntos

- ¿Qué cosa?

- Encontré pastillas de Litio en su bolso, son usadas para tratamientos severos de bipolaridad. – La observo y me acaricia el brazo. - ¿Por qué nunca me lo dijo? No la hubiese rechazado nunca, lo que tiene es totalmente tratable y normal

- No te sientas así, sé que lo que te ocultó es algo importante pero pensalo de su lado, seguramente tuvo miedo de que la rechazaras.

- Adelaide sabe que yo no soy así.

Una vibración interrumpe nuestra conversación, me alarmo a ver el número de Maguie además de sesenta llamadas perdidas de Addy

- ¿Matteo dónde estás? – pregunta en cuanto coloco el teléfono junto a mi oído

- ¿Qué pasa? Perdón yo...

- Move tu culo de la casa de Luna y vení acá ¡Ya! No entiendo que le pasa a Adelaide está encerrada en el cuarto, lanzado cosas como loca ¡Matteo por favor! – grita desesperada

2. El secreto de Matteo Balsano (#Lutteo)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora