CAPÍTULO V

4.6K 314 84
                                        

MATTEO

Dolor, ardor, pesadumbre en mi cuello, mis manos están atadas y mi pierna ya no la siento.

Grito tanto que me falta el aire, no soporto el dolor, es intolerable, sigo gritando, me quedo sin aire en los pulmones, me desmayo.

Abro los ojos rápidamente y mi respiración es agitada. – Mierda. – susurro lo más bajo que puedo para no despertar a mi prometida. Estoy bañado en sudor y mi corazón late rápidamente. Intento recuperar el ritmo normal, pero es imposible, estoy muy nervioso.

Observo el reloj de mi teléfono y me doy cuenta que son las seis am, no quiero cerrar los ojos. Así que opto por quedarme quito, me destapo para calmar el calor y mis ojos se clavan en el techo, busco un punto fijo para relajarme y de a poco mi respiración se vuelve normal.

Intento mantener la mente en blanco, pero sé que es imposible. Así que pienso en que tengo que ir a visitar a mi madre, rebusco en mi mente que ropa ponerme, que quiero desayunar, lo que sea para despejar mi mente. Addy gira y se acomoda junto a mí, apoya su cabeza en mi pecho y la abrazo mientras la dejo dormir, le acaricio su brazo desnudo por tanto tiempo que me parece una eternidad. Bostezo pero quiero seguir despierto, esas imágenes no puedo volver a verlas.

Nuevamente enciendo la pantalla de mi teléfono solo ha pasado una hora y no pienso volver a dormir, con lo cual, muy despacio me levanto para meterme a la ducha. Dejo el agua correr, me quito la ropa interior y me lavo los dientes, observo mi reflejo por un leve segundo y luego decido meterme al agua, está tibia aunque un poco más cálida de lo debido, la ajusto y dejo que me empape. Cierro los ojos y disfruto la templanza del momento, no hago nada, solo me quedo inmóvil en el lugar, disfruto el hecho de yacer y giro mi cabeza para que el agua trabaje un poco los nudos de mi cuello y hombros. – Necesito unos masajes. – digo a la nada. Me enjabono y luego me lavo el pelo. Cuando la ducha me resulta suficiente salgo.

Me ato la toalla a la cintura y para perder aún más tiempo me arreglo la barba, tomo la afeitadora eléctrica del cajón y me recorto el bello del rostro, lo arreglo un poco para que me enmarque bien. Guardo todo, enjuago los pocos pelos y salgo a la habitación en silencio porque ella sigue durmiendo.

Me coloco unos bóxer negros, un pantalón de jean y una remera blanca lisa. Voy directo a la habitación de mi madre.

Todo está igual que ayer, así que hago lo que me pidió, me dirijo a su armario, corro la ropa que tiene colgada, que es bastante a decir verdad y me agacho. – Esto no está hecho para mi tamaño. – Me quejo ante lo angosto que es. Mis hombros rosan las paredes laterales del mueble, en plena oscuridad toco la pared de fondo. Pero nada ocurre. No ver me pone nervioso, así que recuerdo lo que me dijo "Con un solo dedo". Comienzo a golpear mi dedo índice en el centro pero nada ocurre. Ruedo los ojos molesto y sigo hasta llegar a un lateral, apoyo nuevamente y un pequeño "click" hace que se abra. Me sorprendo y la intriga me asalta de sobre manera. Un pequeño teclado con cifrado numérico aparece frente a mí y coloco la clave indicada 5689. Hace un sonido que me indica que es la correcta y se abre. Hurgo prácticamente sin ver y cuando algo rectangular hace contacto con mi mano, lo saco. Me impulso hacia atrás y salgo.

Es un IPad en una perfecta funda de color negro, abro la tapa, pero mi intento de usarlo es en vano porque claramente tiene contraseña y yo no la sé.

Cierro todo y lo dejo como estaba. Salgo directamente a mi cuarto.

- Buen día. – Saludo cuando ingreso

- ¿Dormiste bien? – pregunta observándome, me conoce demasiado

- Pesadillas. – Revoleo los ojos. – Me desperté muy temprano, me bañe y junte cosas para llevarle a mi mamá

2. El secreto de Matteo Balsano (#Lutteo)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora