MATTEO
Un baño me ayuda a aclarar la mente y entrar en calor el cuerpo, salgo hasta el cuarto únicamente con mi toalla agarrada a la cintura, revuelvo en mi mochila para sacar ropa interior limpia, un jean negro y una remera blanca. La temperatura de la cabaña está excelente, Luna descansa en el sillón mirando un poco de televisión por cable, no son más de las diez y media de la mañana así que una perfecta idea se me ocurre.
- Mi amor. – Llamo su atención y voltea a observarme
- ¿Qué pasa? – pregunta apoyando la mejilla en su puño
- Me gustaría mucho que conocieras un poco el lugar, que salgamos a caminar y esas cosas ¿Qué te parece? – pregunto esperanzado
- Pero...Matteo ¿Es seguro andar deambulando por la calle? ¿Y si nos reconocen?
La observo un segundo y me acerco hasta ella tiene una sonrisa desdibujada además de unas grandes ojeras producto de haber dormido en un auto sentada por algunas horas.
- No nos van a reconocer, además necesitamos un poco de oxígeno en el cerebro para idear ese plan
- Bueno pero solo una caminata. – Me señala con el dedo en señal de advertencia y alzo las manos. – Será mejor que te cambies porque no creo que quieras que la gente te vea así
- Yo creo que a las chicas no les va a molestar. – Bromeo y me fulmina con la mirada.
No digo más nada y me voy a cambiar, ella se coloca algo que más o menos la abrigue teniendo en cuenta que no esperábamos venir a un lugar donde el frío se sintiera más, tomamos todas nuestras mochilas con todo y salimos de la cabaña.
El sol brilla bastante fuerte para una mañana otoñal, recorremos el sendero que nos lleva a la recepción agarrados de la mano para poder salir, la señora que nos tomo los datos hace no más de dos horas nos sonríe muy alegre y nos pregunta sobre el desayuno, le comentamos que fue exquisito, explica que todo se hace artesanal en el lugar con lo cual Luna promete comprar un par para llevarle a la familia de recuerdo, la saludamos amablemente y salimos.
La brisa me golpea en el rostro para darme un pequeño escalofrío yo tampoco llevo el abrigo indicado para este lugar. Caminamos a la orilla de la acera mientras pasa uno que otro auto, la mayoría de las personas están inmersas en su trabajo.
- La vista es increíble. – susurra Luna perdida entre tanta belleza natural.
Los árboles sirven de marco para el paisaje, forman como una especie de túnel que nos lleva directo al paraíso, el broche de oro son los pájaros cantando que me hacen replantear por qué carajo vivo en el centro.
- ¿Te gustaría vivir en el lugar así? – pregunta corriendo una rama para adentrarnos un poco en el bosque
- Sí, aunque creo que me aburriría un poco
- ¿Aburrirte? – pregunto sorprendido mientras la ayudo a saltar un tronco
- Sabes cómo soy yo Matteo, necesito estar de acá para allá, yendo y viniendo ocupada, no podría estar entre árboles y silencio. – Me observa por un segundo. - ¿A vos te gustaría vivir acá?
- Bueno vivir lejos de toda la mierda que me arruina la vida, tranquilo no es mala opción. - respondo mientras esquivo una rama. – Pero si querés ciudad, ciudad será
- ¿Ya estamos planeando irnos a vivir juntos? – pregunta Luna volteando para observarme
- Bueno, sí. – digo frenando en seco. – Me encantaría que viviéramos juntos, compartir todos los días con vos es lo que quiero ¿Vos no?
ESTÁS LEYENDO
2. El secreto de Matteo Balsano (#Lutteo)
Fiksi PenggemarLuego de seis años un suceso inesperado provoca el regreso de Matteo a Buenos Aires, donde tendrá que reencontrarse con sus viejos fantasmas del pasado para poder enfrentarlos y enterrarlos de una vez por todas. Sera tiempo de reencuentros algunos e...
