MATTEO
Camino nuevamente a la cocina pero esta vez la encuentro despoblada, termino mi desayuno tranquilo mientras escucho un poco las noticias, intento que mi día parezca algo normal.
- Ya ordené todo. – dice Addy sentándose junto a mí luego de un rato
- Gracias. – Susurro bebiendo el último sorbo helado de mi café. – Tengo que ir al bar hoy
- Lo sé. – responde con una sonrisa mientras se prepara un té. - ¿Te molesta si paso a visitarte un rato? – pregunta
- No. – Miento. – Me encantaría ¿Vas a ir a ver a mi mamá? – pregunto
- Sí, como siempre. – Vuelvo a sonreír. – Pregunta mucho por vos...
- Seguramente. – digo cortante y me levanto. – Bueno, se me hace tarde. – Nos vemos
- Que tengas un buen día. Te amo. – dice en un tono más alto las últimas palabras
Le guiño el ojo y desaparezco con las llaves del auto en la mano.
Camino por el parque, el sol está en lo más alto, hace bastante calor, pero lo puedo soportar de a poco el tiempo va cambiando y por las noches tenemos una leve brisa. Tardo más de lo debido en ir a la cochera porque me pierdo entre las plantas, las observo, nunca les presté ni la mínima atención me detengo junto un grupo muy colorido. Me gustan para regalarle un ramo a Luna y que luego las ponga en un florero en el centro de la mesa de nuestra casa.
¿Cómo seríamos viviendo juntos? La pregunta se cuela en mi mente. Nos imagino en una casa bonita, con colores alegres que demuestren la energía de ella, mis guitarras colgando de la pared, sus trofeos en muchas repisas. Tendríamos nuestro cuarto, donde habría fotos de todos los viajes que hicimos, otras sonriendo, besándonos, siendo felices. Sus patines tendrían un lugar especial, donde ella pueda verlos, junto a los míos.
- Mis patines... - Las dos palabras se escapan de mis labios casi de improvisto. - ¿Puedo volver a patinar? – me pregunto a mi mismo observándome por el espejo retrovisor mientras estaciono en mi lugar.
Bajo y me encuentro con los andamios al frente del local, la gente sube y baja mientras pintan la fachada. La próxima semana es la gran inauguración. Hay que terminar en tiempo record.
Cuelgo la mochila que siempre dejo en el asiento trasero en mi hombro y entro.
- Tarde, como siempre. – Me regaña Nico y revoleo los ojos
- Estaba haciendo algo. – Me excuso y saco un par de herramientas de entre mis cosas
Sigo mi ruta mientras esquivo lo que hay en el piso, estamos casi en los últimos detalles así que todo está alborotado, en vez de estar más limpio siento que el lugar cada vez se vuelve más asqueroso.
Tomo el otro camino y paso por la pista, donde me encuentro a Ramiro pegando algunas frases en las paredes. – Matteo. – dice para llamar mi atención y me acerco
- ¿Recuerdas que querías pintar la parte de afuera con grafitis? - Asiento con la cabeza. – Tengo alguien que quiere hacerlo
- Entonces llamalo, si puede venir hoy a la tarde mejor. – digo y le doy una palmada en el hombro
El se detiene por un instante abre la boca pero la cierra rápido. – Perfecto. – Alza su pulgar y comienza a teclear sin parar
No le presto mucha atención y voy al lugar de mi tarea. Los casilleros, un lugar tan simple que esconde tantos momentos de mi vida.
ESTÁS LEYENDO
2. El secreto de Matteo Balsano (#Lutteo)
FanfictionLuego de seis años un suceso inesperado provoca el regreso de Matteo a Buenos Aires, donde tendrá que reencontrarse con sus viejos fantasmas del pasado para poder enfrentarlos y enterrarlos de una vez por todas. Sera tiempo de reencuentros algunos e...
