MATTEO
Salimos aún conmovidos, ninguno de los dos hablamos en todo el camino hasta el auto, las manos de Luna están heladas y su rostro blanco aún no puede reponerse de la imagen.
- No tengo palabras. – dice en un pequeño susurro
- Creo que no son necesarias. – respondo en el mismo tono y enciendo el motor.
No coloco la radio, ni nada por el estilo, ella está perdida en la ventanilla y yo tengo la vista en el tránsito, el día se encuentra completamente nublado, se acerca una tormenta así que prefiero estar adentro de una vez por todas, necesito aclarar ideas y borrar la imagen de un hombre con una balazo en la frente de mi cabeza.
Estaciono en la puerta y espero hasta que mi chica baje, me desabrocho el cinturón y cierro mis ojos. Su boca sigue abierta y sus ojos ya perdieron la vida que contenían. Un golpe en la ventana me hace saltar del lugar, es Luna haciéndome señas para que baje.
- ¿Estás bien? – pregunta mientras caminamos por el pasillo
- Sí, es solo que, lo quería muchísimo. – confieso y mis ojos se cristalizan
- Lo sé y lo lamento mucho. – Me toma de las manos mientras las puertas del ascensor se cierran.
Intento sentirme tranquilo, reconfortado pero no puedo, todo esto recién comienza y lo peor está por llegar.
Mi estómago debería estar haciéndome un juicio, el horario de almuerzo se pasó hace rato y todavía no me he tomado un segundo para comer algo, Luna tampoco. Entramos a su departamento cansados y caigo rendido en el sillón.
- Voy a preparar algo rápido. – Me guiña un ojo y desaparece en la cocina.
Tomo mi teléfono para encontrar llamadas perdidas de todo el mundo, les comunico a los chicos por el chat grupal que hoy no iré a trabajar porque estoy muy enfermo, todos responden, excepto Gastón ¡Qué raro! Quiero mandarlo a la mierda, es más me encantaría y sería muy sencillo pero declino la idea porque sé que voy a arrepentirme, les agradezco y dejo mi móvil sobre la mesita de café.
- ¡Listo! – grita desde la cocina. - ¡Veni a comer!
Me levanto confundido y voy directo a donde me indicó.
- ¿Tenés dos mesas en tu casa? – pregunto. - ¿Para una sola persona?
- Bueno, en realidad me la pasaba con Leonardo, vivíamos juntos. – comenta entregándome mi plato
- Ah.
No omito otra palabra y solo me limito a comer para llenar el hueco de mi estómago. No hay ningún ruido, ni celulares, ni televisión, solo nosotros y nuestras mentes trabajando a mil. Me ofrezco a lavar los platos con gusto mientras Luna se encamina al cuarto para cambiarse la ropa.
Abro el agua caliente, esponja, detergente y tomo el primer plato, lo refriego siguiendo el sentido de las agujas del reloj, no sé, una pequeña manía que tengo.
- Matteo. – dice Luna con tono nervioso. - ¡Matteo! – grita y suelto todo para correr hasta al cuarto.
Me quedo helado y mi corazón comienza a latir sin cesar, reconocería ese sobre de madera donde fuera, esas letras en marcador con mi nombre: Matteo Balsano, en el frente.
- Matteo ¿Cómo llego esto acá? – pregunta Luna observándome alarmada
- Son unos malditos. – Mascullo entre dientes
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2. El secreto de Matteo Balsano (#Lutteo)
FanfictionLuego de seis años un suceso inesperado provoca el regreso de Matteo a Buenos Aires, donde tendrá que reencontrarse con sus viejos fantasmas del pasado para poder enfrentarlos y enterrarlos de una vez por todas. Sera tiempo de reencuentros algunos e...
