MATTEO
El despertador explota en mis oídos y decido abrir los ojos porque sé que tengo que ir a visitar a mamá pero mi cuerpo no puede ni moverse. El vuelo de ayer me pasa factura, haberme despertado tan temprano para estar trece horas sentado es lo peor que puede pasarme y más teniendo en cuenta que hoy tengo el casamiento de mi mejor amigo. Tantas cosas para hacer y tan pocas horas en el día.
Dejo a Addy durmiendo un rato más y me voy al baño para darme una merecida ducha, el aire acondicionado fue un buen paliativo para el calor nocturno así que decido bañarme con agua tibia tirando a fría sé que cuando tenga que salir a la calle voy a morir de deshidratación así que mejor prevenir que lamentar. Me quito todo y me meto directo, necesito esto, y para cuando me encuentro empapado estoy un poco más relajado para comenzar el día. Me lavo el pelo despacio para retardar todo el tiempo posible la salida pero cuando ya no me queda más opción salgo y me envuelvo en una toalla con mi camino directo a la habitación.
- Buen día. – digo cuando cruzo el umbral y la observo acostada perdida en las noticias matutinas
- Buen día. – responde y me da un beso casto en los labios. – Veo que no me esperaste. – Me guiña el ojo y una sonrisa se escapa de mis labios
- Estoy apurado, tengo que ir al hospital lo antes posible y luego tenemos el civil y la fiesta...
- Tenemos que ir al hospital. – Me corrige y me siento a su lado aún con la toalla puesta. – Es obvio que voy a acompañarte
- Pero tenes que vestirte y peinarte para el casamiento, se que preparaste mucho todo. – Le acaricio el rostro
- Es solo colocarme un vestido y puedo llevar el cabello suelto, no me interesa, Florencia es más importante. – Apoya su mano sobre la mía. – Y si no nos apuramos ahora, no vamos a llegar puntuales
Antes de dejarla levantarse me abalanzo con todas mis fuerzas y comienzo a darle pequeños besos por todo el rostro, esta es una excelente manera de comenzar mi mañana.
Desayunamos rápido casi devoramos todo al paso, yo me contento con unas galletas caseras de Maguie junto con un café, pero mi chica recibe todo un desayuno al estilo europeo, parece que es la agasajada de la casa.
- El auto está listo. – Interrumpe Fede cruzando la puerta de servicio
- Puedo manejar yo, no es necesario. – digo levantándome. – Yo estoy grande
- Prefiero llevarte la verdad. – responde cortante y lo observo en silencio por un segundo para luego asentir con la cabeza
- Vamos. – Le digo y me coloco los lentes para salir
El calor es abrasador teniendo en cuenta que recién son las nueve y media de la mañana, el sol brilla de una manera alarmante y lo único que consigo para estar un poco mejor es colocarme una gorra.
Cuando llegamos me cuesta bastante cruzar la puerta, teniendo en cuenta que la última vez que estuve aquí fue luego de el peor evento que tuve que atravesar en mi vida. Mi chica me toma de la mano con confianza y tomando aire logro ingresar a informes para pedir el número de la habitación. – Piso dos, habitación sesenta y tres. – Indica con tono cansado.
Sigo el pasillo hasta llegar al ascensor para esperarlo eternamente, solamente tiene que bajar dos pisos, pero parece que en el trayecto recorre medio edificio y para cuando al fin se abren las puertas bajan más de seis personas y una camilla ¿Cómo es esto posible?. Entramos seguidos de unas dos personas más, toco el número indicado y espero.
Una vez en el piso buscamos el número, último cuarto del pasillo.
- Pasa primero vos. – Interrumpe cuando estoy por empujar la puerta
ESTÁS LEYENDO
2. El secreto de Matteo Balsano (#Lutteo)
Fiksi PenggemarLuego de seis años un suceso inesperado provoca el regreso de Matteo a Buenos Aires, donde tendrá que reencontrarse con sus viejos fantasmas del pasado para poder enfrentarlos y enterrarlos de una vez por todas. Sera tiempo de reencuentros algunos e...
