MATTEO
Las risas retumban por todos lados, son ecos constantes de alegría.
- No siento mis dedos, parezco una abuelita. – dice Luna mostrándome su mano
- Sí, yo igual, creo que todo de mi se está arrugando. – Bromeo y ella larga una carcajada. – Salgamos.
Doy un par de brazadas hasta llegar a las escaleras metálicas, dejo que suba primera, admito que la vista era preciosa, la sigo y cuando mi contacto toma la temperatura del exterior me siento a punto de tener hipotermia. Luna se acerca hasta una reposa y toma me alcanza una toalla para mí también, me seco rápido y envuelvo mi cintura con ella.
- Tengo mucha hambre. – Me quejo porque sé que el agua me abre el apetito
- Yo igual ¿Unos wafles con dulce de leche te apetecen? – pregunta estrujando su cabello para quitar el resto del agua
- ¡Me encantaría! – Le sonrío para irme directamente a la habitación.
Me quedo observándola por un rato, nunca había subido al primer piso de la casa y es precioso, la decoración está tan pensada que hasta el edredón combina con las paredes. Nuestras mochilas se encuentran junto a la cama, así que tomo la bolsa que se encuentra en el interior con la remera que acabo de comprarme ya que no podía ir a mi casa a buscar ropa.
Mi casa, es tan triste pensar que no puedo ir por otras personas, quiero estar ahí porque es mía, son mis cosas las que están ahí y tengo derecho. Pero sé que no es el momento para verle la cara a Adelaide. Borro los pensamientos, dije que esto se iba a tratar solo de Luna y de mí, así que esos problemas los dejo para cuando tenga que darme de frente con la realidad. Tomo el short deportivo que siempre llevo con mis cosas y me lo coloco, sin mi ropa interior que se encuentra empapada.
Bajo nuevamente y un olor a café ingresa por mis fosas nasales, lo aspiro con gusto y sigo el rastro hasta la cocina. – Puse la ropa a lavar, supuse que no ibas a tener que ponerte. – dice volteando por unos segundos
- Gracias, algo encontré entre mis cosas, no me quejo de la libertad de andar sin bóxer, pero no es lo mío. – Le guiño un ojo y ella sonríe. – Se ve muy bueno
- Creo que son los mejores que he hecho. – Sirve una taza de café y me la alcanza hasta la mesa
- Deberé probarlos para dar mi veredicto. – digo serio y me siento mientras trae las últimas cosas.
No encendemos la televisión y no ponemos música para no tocar nuestros teléfonos, estamos alejados de todos en una burbuja donde al fin podemos ser felices, nos contentamos con los ruidos de la naturaleza, el viento, los pájaros, el sonido del río golpeando despacio, no nos incomoda porque estamos bien entre nosotros.
Luna bebe un chocolate caliente y comienza a untar el dulce, la observo absorto en sus movimientos, agarra el cuchillo, lo mete dentro del pote y toma un poco pero sabe que no es suficiente porque ama lo dulce así que lo hunde aún más, cuando tiene la cantidad deseada la esparce en el wafle con paciencia, está muy concentrada, termina y se lame los dedos con un pequeño sonido al final.
- ¿Debería ser normal que me mires tanto? - pregunta mientras mastica y sonrío
- Es que te vi tan comprometida con tu tarea que me perdí observándote. – Confieso comenzando a preparar el mío
- Sí bueno, es que me gusta que quede bien esparcido. – Sonríe y oculta su cara tras su taza
- No sabía. – digo con una sonrisa apagada. – Hay tantas cosas que no sé de vos
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2. El secreto de Matteo Balsano (#Lutteo)
ספרות חובביםLuego de seis años un suceso inesperado provoca el regreso de Matteo a Buenos Aires, donde tendrá que reencontrarse con sus viejos fantasmas del pasado para poder enfrentarlos y enterrarlos de una vez por todas. Sera tiempo de reencuentros algunos e...
