CAPÍTULO II

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MATTEO 

Poder salir de la cama se me hace imposible, estoy muy agotado, dormir entre cortado me hace muy mal pero necesito llegar al trabajo hoy me toca abrir a mí y ya estoy saliendo bastante tarde.

Me cambio con algo no muy abrigado ya que adentro del bar se está a gusto con la calefacción. Opto por un jean, una camisa a cuadros y me coloco un suéter encima. Voy directo a la cocina para calentar el café que mi chica ya dejó preparado a la mañana, me como un par de tostadas y miro las noticias matinales, como siempre todo está igual y el clima es de esos que te congelan el culo.

Me pongo un saco negro bien abrigado, una bufanda gris muy abultada y un gorro de lana del mismo color. Salgo con mi mochila a cuestas para ir caminando, la mejor idea que pude tener es mudarme a cinco cuadras de mi trabajo.

La calle está preciosa no hay tanta gente debido a la hora pero el transito está bastante cargado, camino tranquilo con las manos en los bolsillos mirando a mí alrededor buscando algo que me llame la atención para hacer más ameno mi camino.

Cuando llego me pongo tranquilo a quitar los candados de las persianas con apuro, aunque lo raro es que nadie llegó aún, así que una vez adentro enciendo las luces para esperar a que lleguen los empleados. Dejo mi mochila sobre la barra y me quito el gorro mientras enciendo la calefacción lo antes posible, necesito entrar en calor, no soporto este frío glaciar. – Buen día. – La voz de Ana me saca de mis pensamientos.

- Buen día, ya era hora de llegar. – bromeo y la escucho reír mientras se va directo al fondo

Hago lo mismo, me llevo mis cosas a los pequeños casilleros que tienen cada uno de los empleados, incluyéndome a mí, uno de los dueños.

- ¿Saliste con Robin ayer? – pregunto en busca de entablar conversación

- Sí, fuimos a un lugar tan elegante. – Sonríe. - ¿Vos tenes todo listo ya?

- Estoy en eso. – digo ocultando mi rostro porque sé que me va a regañar

- Balsano... - Su tono de advertencia me hace reír

- Hoy a la noche hago todo, tampoco es que necesito tanto. – Le resto importancia con un gesto y la dejo irse a cambiar.


La mañana de trabajo marcha muy bien a decir verdad, hay muchas personas a la hora del desayuno más que lo habitual todos en busca de un café, té o chocolate caliente para poder combatir este frío. – Si vamos a trabajar así por mí que sea invierno siempre. – comenta Henry llevando una bandeja repleta de cosas

Los veo ir y venir mientras estoy sentado en mi taburete, saco un par de cálculos, separo el dinero para pagar a proveedores e impuestos, es tanto el dinero que sale que a veces me dan ganas de llorar. Pero sé que lo recibo es más del doble así que me calmo un poco y sigo con todos mis números. Pongo música de Jazz de fondo para ambientar un poco y se nota a la gente a gusto, mi trabajo está bien hecho al parecer.


El desfile de clientes de tremendo, no acaba y para el mediodía hasta yo me pongo a entregar ordenes de tanto que tenemos. Pero una llamada me saca de mis actividades.

- Hola bonita. – digo al ver su número en la pantalla

- Buen día amor ¿Cómo amaneciste? – pregunta

- Me costó bastante pero pude llegar a tiempo al trabajo ¿Vos ya estás terminando?

- Ojalá, tengo otra reunión, esto jamás acaba. – Su tono de voz denota el cansancio que tiene

2. El secreto de Matteo Balsano (#Lutteo)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora