E X T R A 1

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La primera vez
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— Dani, amor.— decía Agustín en un tono tierno, mientras acariciaba el brazo del nombrado anteriormente el cual estaba sentado en la cama junto a él. — Si no te sentís listo no lo hacemos, no importa.— Daniel no sabía como reaccionar. Tenía ganas de hacerlo, pero al ser su primera vez y con alguien de su mismo sexo lo ponía nervioso.

Acru ya tenía bien claro el tema este, o algo así. Sabía que si el menor no estaba listo no lo obligaría. Hasta él creía que para un chico de dieciséis años era muy adelantado pasar tan rápido a esto.

— Y-yo si tengo ganas...— habló, los nervios se le notaban a distancia. Se estremecía ante cada palabra del mayor, no podía creer las sensaciones que este le causaba.— Pero, no sé, me cuesta relajarme.— Agustín sonrió, le causaba tanta ternura las acciones del menor.

— Acostate y dejame a mi hacer todo.— dijo con calma.— ¿Te da miedo? — preguntó acomodándose a un lado del otro. Daniel negó, aunque no era del todo cierto y Agustín ya lo sabía. — Te va a coger un pibe que te ama, tene en cuenta eso.— luego de mencionar lo último sonrió y se acercó dispuesto a besarlo, a ver si así lograba tranquilizarlo.

Daniel de a poco se fue soltando, Acru se daba cuenta de que su manera de relajarlo estaba funcionando. Con lentitud fue quedando encima sin dejar caer todo su peso. Sus besos se volvían cada vez más profundos y vulgares, pero el cariño aún se podía sentir en esa habitación.

Bajó sus labios hasta llegar a la clavícula de Daniel donde no dudo en dejar marcas moradas que hacían soltar gemidos al más chico.

— Tu mamá llega a ver estos chupones y nunca más te deja venir a mi casa.— dijo Agustín riéndose sin dejar de hacer su trabajo. Sus manos fueron directo a el inicio de los jeans de Dani, pero éste lo detuvo.— Mi vida, no te voy hacer nada que no quieras, ¿querés que siga?

— N-no sé.— fue lo único que pronunció. Mantenía sus ojos cerrados gracias a la vergüenza que le causaba todo esto.— Creo que s-si, pero hacelo lento.

— Obvio vida.— acarició su mejilla.— Con forro entonces.— habló alcanzando el preservativo que tenía en el bolsillo ¿por qué estaba ahí? Ni el sabia. Lo dejó sobre el colchón y siguió con sus acciones.

Iba a ser lo más calmado y tierno posible con Daniel, no quería lastimarlo, ni nada parecido.

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— ¿Así? ¿O más despacio?— dijo moviéndose lento ya dentro del menor.

El dolor físico que estaba sintiendo Daniel en ese momento era enorme. Sentía como si estuviese desgarrándose y Agustín se daba cuenta. Así que intentó ir un poco más lento todavía, quería que el otro se acostumbrara aunque le costara.

— ¿Ahora si?— Dani asintió algo forzado. Pero eso no era lo peor, ya que todavía no había entrado del todo. Lástima para el menor. Sin previo aviso, Acru dio una embestida que hizo soltar un grito ahogado de dolor por parte de Daniel.— Perdón.

— M-me hubieses a-avisado.— susurró. Agustín sonrió, y se acercó para poder besarlo mientras movía lentamente su cadera de atrás hacia delante.— Ma-más.— pidió entre besos.

La hermosa sonrisa de Acru se volvió a formar en sus labios. Continúo con sus embestidas solo que ahora eran más fuertes, aunque la lentitud seguía ahí.

— ¿Es-estás bien? ¿No duele?— jadeaba sin dejar de moverse.

— No.— hablaba Daniel ahogando gemidos.— Me encanta.

Ahora lo que había subido era la velocidad. Y claro, obviamente el calor en sus cuerpos. La habitación era invadida por gemidos y el rechinido de la cama gracias a los movimientos de ambos chicos.

Al estar la casa sola, ambos tenia suerte, ya que podían hacer el ruido que quisieran y lo aprovecharían al máximo.

Agustín llevó sus labios directo al cuello del menor a donde comenzó a dejar chupones mientras Daniel clavaba lo poco que tenía de uñas en la espalda del mayor.

— Daniel, me lástimas.— se quejó sobre el cuello del menor.

— A mi me dolió más.— dijo intentando bromear, pero el placer que le causaba Acru al dar en el punto perfecto, se lo impedía.— Me falta poco.— gemía.

— Dale, a mi igual.— contestó sin dejar de besarle el cuello. De a poco fue separándose hasta enderezarse del todo.— Si duele avisa.— fue lo último que dijo antes de darle con una fuerza que lo hizo sentir en el cielo.

— S-si Agus, seguí.— sus palabras se oían como si estuviese rogando. Acru amaba escucharlo así, era simplemente música para sus oídos.

Las estocadas siguieron igual de fuertes durante un par de minutos hasta que Agustín comenzó a reducir la velocidad y fuerza, estaba cerca del orgasmo al igual que Daniel.

— No doy más.— avisó con sus ojos cerrados disfrutando del trabajo que hacía Acru.

— Aguantame un toque.— se preparó para dar las últimas embestidas. Las cuales al terminar de darlas le soltó un gemido sonoro a Dani.

El mayor se dejó caer exhausto a un lado de su pareja. Su pecho subía y bajaba, apenas podía respirar bien. Daniel sentía que le costaría caminar en esos días.

— Perdón si te lastimé.— lo miró.

— Algún día iba a pasar.— opinó el más bajo, acercándose a su novio con algo de dificultad.

— ¿Te cansaste?— preguntó tierno. El otro asintió.— Vení.— hizo que se acomodara sobre su pecho.

Al hacerlo, Daniel solo se concentraba en los latidos del corazón de Agustín los cuales podía oír perfectamente en la posición en la que estaba. Era relajante... Acru era relajante.

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Ay, amé escribirlo, así que espero que lo amen tanto como yo ay ahre
❤❤❤

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