James:
Dos años antes:
Teníamos ya varios días allí, cinco para ser exactos. Sebastián Lerman había organizado una cena familiar para celebrar la llegada de su hijo después de haber estado tanto tiempo fuera de casa. Estaban todos, había bastante gente para ser una sola familia, o debe ser el hecho de que yo no tengo una. Abuelos, tíos, primos, hermanos. Fuimos recibimos y acogidos bastante bien, mis compañeros y yo solo recibíamos sonrisas y bienvenidas.
—Freddy, te quiero presentar a otro de los chicos. —Pide Sebastián y me vuelvo por completo hacia ellos. El hombre me sonríe amable.
—James Muller, señor. —Me presento lo mas cortes que puedo.
—Freddy Lerman para lo que necesiten. —Todos sonreímos por un chiste que cuenta el hermano de mi jefe y me quedo conversando con ellos un rato más —. Oh, James, ella es mi hija; Carlota. —La chica va sumergida en su móvil, pero al alzar la mirada para extender su mano hacia mi parece quedar impactada.
—James Muller —Ella sonríe atontada y demora varios segundos para soltar mi mano, sin mencionar que tarda para decir su nombre. Su padre debe aclarar su garganta para que termine de hablar.
—Carlota Lerman...un placer, James. —Vuelve a sonreír. La conversación con los dos hombres y la chica continua, ha esta ultima le ha dado por hablar bastante, cuenta casi toda su vida en diez minutos.
Los chicos detrás de mi bromean y todos sueltan una carcajada lo que hace que me vuelva hacia ellos, quería salir de allí, Carlota estaba hablando demasiado. Cuando vuelvo la mirada hacia los hombres frente a mi no puedo evitar detenerme a medio camino... ¿Dije que todos sonreían? Pues no, había alguien que no lo hacía.
La hermana de mi compañero, Alaía Lerman, creo que ese es su nombre. Esta recostada en la baranda al final de las escaleras. Es la única que no parece disfrutar la fiesta y mientras su prima Carlota habla esta la mira como si no pudiese soportarla, una mezcla de fastidio y mal humor se refleja en su rostro. Mientras la observo sus ojos dejan de observar a su prima y se posan en mi para mirarme de la misma manera. Por alguna razón, no puedo apartar la mirada, o no quiero; a pesar de esa forma tan dura y poco amigable en la que me observa. Casi quise reír cuando rodo los ojos y aparto la mirada de mí. Parecía bastante amargada, odiosa e insoportable. Solo la vimos el primer día que llegamos, ya que la chiquilla malcriada se aloja en un apartamento que la familia posee en la ciudad y solo aparece los fines de semana cuando le da su regalada gana.
Debería hacerle la vida un poco más imposible mientras estoy aquí, pero no de esa forma tonta e inmadura, en La Academia me han capacitado bastante para tratar con chicas como ella.
Hoy:
Mi cuerpo es impactado contra la pared detrás de mí con tanta fuerza que jadeo y quedo un poco aturdido por el golpe que recibe mi cabeza. Escucho un par de voces, pero aun no salgo de ese estado.
— ¡Dijiste que darías tu vida por ella, y resulta que permitiste que ella la diera por ti! ¡Maldito cobarde! —Es Bruno. Desde que se confirmo la muerte de su hermana no puede verme, me odia y me culpa de ello y si no ha acabado conmigo es porque sabe que su vida se iría a la mierda. Quiero que lo haga, quiero que alguien lo haga, que acabe conmigo de una maldita vez y dejar atrás esta vida tan miserable y egoísta.
— ¡Suéltalo de una buena vez! —Pide Mateo, apartándolo, ya comenzaba a apretar mi cuello. Yo sigo recostado a la pared mientras Bruno camina de un lado a otro como tigre enjaulado y me mira con odio; cuando pensé que se iría, sobrepasa a Mateo e impacta su puño en mi rostro de una manera tan fuerte, tan dura, que me lanza al piso y mi nariz sangra.
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The Academy
TienerfictieAlaía Lerman es la hija de un ex agente de la interpol, uno de los mejores en su época. Ella, una chica que cumple con todas las ordenes de su padre, con excelentes notas y destinada a estudiar en una de las mejores universidades del estado. Pero la...
