Golpeo la parte trasera de su rodilla y la chica cae soltando un gemido de dolor. Nadia, la entrenadora da por finalizado el entrenamiento. Es sábado, por lo que hoy no tuve que ir a la sucursal. Me alegra no tener que verle la cara a Alicia hoy; esa mujer esta cada día más insoportable.
Todos nos volvemos hacia la puerta principal cuando esta es abierta. Emilio el director generar entra con mi hermano y James, al ver a este ultimo bajo la mirada y empiezo a quitar mis guantes de boxeo.
— Señor — Saluda Nadia, las chicas presentes formamos una fila y saludamos con la cabeza. Podía sentir la mirada de mi hermano y la de James en mí. ¿Qué hacían aquí? ¿Qué está mal ahora?
— Quise venir personalmente para informarles que ya no es necesario entrenar tan duro — Todas nos miramos confundidas, yo frunzo el ceño —. Las misiones han sido suspendidas temporalmente. — Susurros se escuchan por todo el lugar. Yo miro a James fijamente, se que él sabe lo que está pasando.
— ¿Entonces qué vamos hacer aquí? — Pregunta una de las chicas, claramente disgustada.
— Pueden seguir entrenando, recuerden que es temporal. Por ahora pueden concentrarse más en sus clases en el instituto y... por cierto, la próxima semana hay un baile de mascaras que se hace anualmente. A las mujeres les gusta eso, tómense su tiempo para elegir un vestido. El caso es que por ahora nos detendremos. — Termina.
Nuestro juego de miradas termino en el momento en el que el director se da vuelta para salir y ellos lo siguen.
— ¡Oh, Dios! ¡Un baile de de mascaras! Tenemos que ir por unos buenos vestidos. — Dice Daniela a mi lado. Apenas y la escucho no he podido sacarme de la cabeza a James. Nunca lo hago.
Salimos del lugar para volver a nuestros departamentos, al llegar, termine recostada sobre mi cama y minutos más tarde, dormida.
Es domingo por la tarde, coloco mis pantaloncillos y una camiseta para salir a trotar. Necesito respirar el aire puro del bosque, trotar por este me trae paz y aclara mis pensamientos y dudas.
Me adentro al lugar y empiezo caminado, cerrando los ojos con fuerza y respirando profundo. ¿Qué mierda pasa conmigo? Cuando empiezo a trotar ya estoy bien adentrada. No es hasta que llego a un pequeño lago que me doy cuenta que me he adentrado demasiado. Observo el lugar por unos segundos y por un momento quiero sumergirme en el agua, pero desecho la idea; moriría de frio mas tarde.
Doy media vuelta para regresar cuando tropiezo con un cuerpo, por un instante las alarmas se encienden en mí, pero al reconocer a James todo volvió ser casi, casi normal.
Trague duro y retrocedí dos pasos. Sus ojos no se apartan de mí y eso me pone al borde de los nervios, esos ojos grises me traspasan, me desnudan, me consumen.
— ¿Qué haces aquí?— Susurro, confundida. El baja la mirada y niega con la cabeza.
— Eso ni siquiera yo lo sé, así que no lo preguntes. — Habla, acercándose. Yo retrocedo, niego con la cabeza y coloco una mano en su pecho para que pare.
— ¿Qué es lo que está pasando? — –Pregunto.
— Nada está pasando, Alaia. Joder, deja ya de pensar tanto en cosas que no lo merecen. Estoy aquí por ti.
— ¿Por mi? ¿O por sexo? —Pregunto tajante. El toma una respiración profunda.
— Por ti... joder. — Dice, entonces, siento una de sus manos en mi cuello y otra en mi cintura. Apretándome y sujetándome contra él para después plantar sus labios en los míos. No pude parar, no pude detenerlo. No lo toque, pero si correspondí sus besos, esos que hacen que mi mundo quede patas arriba.
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The Academy
Fiksyen RemajaAlaía Lerman es la hija de un ex agente de la interpol, uno de los mejores en su época. Ella, una chica que cumple con todas las ordenes de su padre, con excelentes notas y destinada a estudiar en una de las mejores universidades del estado. Pero la...
