J a m i e
Volví a tocar la puerta.
No obtuve respuesta.
— ¿Courtney? ¿Charles? —pegué mi oreja a la puerta, pero no oía nada del otro lado.
Hace unos minutos me respondió que el pestillo se había roto, y estaba por llamar refuerzos cuando las oí susurrar. Sabía que Charleen estaba por sufrir un ataque de pánico, y era una de las principales razones por la que teníamos que abrir la puerta. Courtney era otra, porque empeoraba la situación dentro.
Volví a tocar la puerta desesperada, ninguna de las dos respondía. El pasillo estaba vacío y los golpes de la puerta hacían eco. El salón que estaba en la esquina no contaba con ningún profesor, porque estaban haciendo ejercicio en lo exteriores.
Miré mi teléfono y escribí otro mensaje a Cameron.
Tampoco respondía.
—Joder, todo es mi culpa... —oí decir a Courtney. Ya no estaba susurrando.
Golpeé la puerta.
—Intenta abrir la puerta, Courtney. ¿Cómo esta Charleen?
No volvieron a responder.
— ¡Jamie! — Mariel venía corriendo junto a Cameron y Nathan.
Al fin.
— ¡Siguen encerradas! El pestillo se rompió y Courtney no responde. —expliqué rápidamente.
—¿¡Charles!? —llamó Nathan acercándose a la puerta, pero lo jalé hasta que estuviera a unos metros de ella, junto a nosotros.
—Lo vas a complicar. —dijo Cameron. —. Tenemos que abrir la puerta a la fuerza.
—¿La pateamos? —preguntó Nathan mirando a su amigo.
—Claro que no. —respondió este, que se acercó a la puerta y la pateó fuertemente. —. No va a funcionar.
Rodé los ojos.
—Esa es tu pierna mala. —comentó Mariel. Cameron la ignoró y siguió pateando la puerta un poco.
Le pasé un brazo por los hombros para confortarla. Aún le gustaba Cameron, y con el diario de hoy, sabía que no tendría chance. Cuando lo leí, tampoco podía creer que en realidad había ocurrido. Solo creí que estaba molestando a Courtney...
Nathan lo reemplazó y siguió pateando la puerta. Cameron sacó de su bolsillo una tarjeta de crédito y detuvo a Nathan.
—Creo que ya la aflojamos lo suficiente. —se arrodilló frente a la puerta y metió su tarjeta a la altura del picaporte. —. Si abro esto... y tú pateas...puede que tengamos una suspensión por daños a la infraestructura.
—Eso no importa ahora, Cameron. —lo reprimí.
—Ya lo sé. —respondió calmado.
Ah, por eso hacia bromas. Estaba tratando de calmarse, porque estaba asustando. Su hermana y «tengo algo con ella» estaban encerradas.
Cameron le indicó a Nathan que pateara la puerta, mientras que el daba presión con su hombro para empujarla. Mariel y yo nos acercamos a colaborar, sin obstruir a Nathan.
Rompimos la puerta, y por poco caía encima de las chicas sino la agarrábamos a tiempo. Ayudamos a Nathan a moverla a un lado mientras que Cameron entraba a sacar a su hermana.
Pero este se quedó quieto en el umbral. Solo estaba mirándolas y no movía ni un músculo para acercarse. ¿Qué había visto? Mariel se colocó a su lado para saber que le pasaba y también se quedó quieta.
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Cuando Ella Llegó
Novela JuvenilLos estudiantes de la preparatoria Abney High son completamente normales. Sin los estereotipos que caracterizan cada historia; como el mujeriego, la zorra, la sagrada profecía de la nerd y los grupos en la cafetería. Sin embargo, en este nuevo año...
