Aun hay mas 😈

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Sali de ducharme con algo de suspenso... Con Tony todo era tan fuera de mi alcance. Estaba acostumbrada a estar en control... Con Tony nada que ver.

Me quede desnuda mientras el volvía a vendarme los ojos... Pero esta vez me sento en el sillón. Supuse que todo estaria tranquilo... Pero no fue así.

Ató mis pies y los levanto levemente con el vendaje puesta hasta dejarme en una posición algo incomoda... Y luego me giró dejando mi cabeza salir por el extremo del mueble mientras sujetaba mis piernas por el vendaje.

Comenzó a besar delicadamente desde las puntas de mis pies,  y fue subiendo despacio por mis piernas... Eso me hacia estremecer en gran manera,  y siguió subiendo hasta besar mis labios. Primero suaves y lentos,  luego con esa pasión que alborota todo.

Volvió a bajar y entonces levantó el vendaje de los pies y se colocó hincado,  de modo que sus rodillas servian para levantar mis pompis... Que me dejaban totalmente expuesta frente a el. Sus manos comenzaron a rozar mi clitoris suavemente, y recorrerme la zona,  luego una mano subió a acariciar mis senos mientras la otra me masturbaba.

Se sentia rico... Pero no para un orgasmo. Hasta que sentí la balita de metal ( oh balita bendita 😍 ) que vibraba estremeciendo todo... Y en segundos tuve un rico y explosivo orgasmo.

Me dejo sin moverme y en esa misma posición se acomodó y comenzó a penetrarme,  el estar asi me hacia sentirlo hasta el cuello,  pero me encantaba.

Me embistió hasta que le pedí cambio porque no aguantaba más. Y me dejó en el mismo banquito solo que boca abajo. Me levantó el trasero y terminé en posición de perrito... Era ventajosa para ambos... Yo alcanzaria otro orgasmo... Y la vista aceleraria el suyo.

Me embistio primero lento mientras acariciaba mi mi espalda,  luego fue subiendo la intensidad hasta que gemí al tener un explosivo orgasmo,  y el lo tuvo tras de mi halando mi pelo en cada golpe.

Me soltó y fui a ducharme con mis nalgas rojas de sus nalgadas que ni sentia por la excitación... Y el cansancio del vencido.

El se unio a mi ducha bañándome,  pero sus manos me acariciaban y respondí por instinto a ellas. Sus besos mojados de la ducha y esas manos expertas que sabian donde tocar... Nos hicieron salir de la ducha a terminar el trabajo... En la cama.

Deborah II - ConfesionesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora