Capítulo 3

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Durfen volvió al palacio tras perder una buena parte de los prisioneros que escaparon, y saber que alguien les había ayudado, comprendió que estaban a punto de tenderle una emboscada en la cual no estaba dispuesto a caer.

Preparó al ejército, teniendo una idea clara de quiénes estaban detrás de todo, pues los que fueron liberados pertenecían solo a dos especies. No era idiota, podía imaginarse lo que sucedía, así que envió a algunos guardias a investigar en el bosque, mientras organizaba el plan de defensa con los demonios de "La Orden"

La Orden de Varnow era conformada por cinco poderosos demonios que habitaban la ciudad, cada cual con el poder suficiente para causar el caos y la destrucción que les viniera en gana, reunir sus fuerzas era la perdición, pues no había miramiento alguno en ellos. Durfen fue quien la fundó y era perteneciente, aun cuando su padre estaba vivo, y fueron ellos quienes le apoyaron al tomar la corona.

Los otros cuatro demonios que la conformaban no tenían interés en gobernar, sus deseos eran mundanos a pesar de su alto poder, pero se involucraban en las decisiones importantes, así como en las guerras. Varnow era su hogar y no permitirían que un montón de muertos y algunos perros vinieran a molestar por ahí. Cuando Durfen les hizo el llamado no dudaron en presentarse ante él, ya habían escuchado las explosiones y los rumores de la fuga de algunos prisioneros.

Cuando volvieron un par de guardias heridos, Durfen tomó cartas en el asunto.

—Son lobos y vampiros, se unieron para enfrentarnos. —informó a los cuatro demonios que estaban tan molestos como él.

—Hagamos esto rápido, no puedo creer que esos inútiles acabaran con tus guardias, debemos terminar cuanto antes. —dijo Zero, un demonio de cabello largo y rojizo que llegaba hasta la mitad de su fuerte espalda, un rostro despreocupado, ojos negros cargados de intensidad y esa piel casi pálida por la cual ocasionalmente era confundido con aquella especie que más despreciaba, los vampiros.

Su esencia tenía una persistente inclinación hacia la lujuria, esclavizaba seres mágicos para sus famosas reuniones, donde el sexo era la atracción principal. Por obvias razones, resultaba ser muy conocido en la ciudad y fuera de ella.

Arnoz era el hermano de Zero, sin embargo, estaba más interesado en la guerra, disfrutaba crear conflictos que llevaban a grandes enfrentamientos entre especies. Su aspecto era parecido al de su hermano, con pequeñas diferencias como que su cabello era mucho más corto, y de un rojo oscuro que hacía juego con sus ojos, pues eran marrones. El rostro y cuerpo de ambos eran exactamente iguales.

Él deseaba comenzar con esa lucha cuanto antes, pero no precisamente para acabar lo más rápido posible, pues anhelaba la diversión que la lucha le generaba.

—Zero, si no quieres perder el tiempo, lárgate. —dijo Durfen rodeándole lentamente, hasta colocarse a su lado posando su mano en el hombro del demonio. —Pero deja de provocarme, o lo lamentarás. —advirtió con un tono tan sombrío, que los demás se alertaron de inmediato.

—Durfen, el problema no es contra nosotros. —intervino otro, su nombre era Grim, un demonio de cabello castaño oscuro y piel morena, sus ojos verdes resaltaban en su cara de facciones marcadas y masculinas. Su altura igualaba la del rey, siendo los otros dos ligeramente más bajos.

Solía ir por ahí con una falsa sonrisa que nadie creía. Su poder radicaba en la fuerza del cancerbero en el cual podía transformarse, un perro colosal de tres cabezas, pocos lo habían visto, sin embargo, temían su furia y hacían todo lo que él deseaba, con tal de no enfrentarle. Era de los pocos demonios que se convertían en algún ser dejando su figura humana de lado. No solo podía tomar una imagen monstruosa, sino que la fuerza y la ira con la que atacaba solía ser terriblemente mortal para sus enemigos.

EL REY DE VARNOWDonde viven las historias. Descúbrelo ahora