Los árboles iban cayendo detrás de Redén, por más que deseaba alejarse, Arnoz no se detenía en su persecución, acabó con una gran área del bosque, hasta que el ángel encontró una cueva, iba a ocultarse, pensando que el demonio no se daría cuenta.
Entró de prisa, encogió sus alas tanto como pudo y bajó la potencia de su presencia, escuchando como los árboles seguían cayendo. Entonces todo se detuvo, vio las botas de Arnoz frente a la oculta entrada de la cueva, llenas de lodo plantándose con fuerza.
¿Le había encontrado? No, era imposible.
Quiso pensar que solo se había dado por vencido, dejó de respirar sin darse cuenta y se pegó a la pared de piedra tanto como pudo.
Los pies del demonio desaparecieron, había saltado seguramente hasta la copa de un árbol buscándole aún, Redén suspiró, si se quedaba quieto quizá libraría aquel encuentro. No le temía, pero debía mantenerse alejado si deseaba conservar su vida, había enfurecido a un demonio de guerra, no acabaría nada bien si lo enfrentaba.
La breve calma que sentía se vio interrumpida por un fuerte sonido sobre la cueva, vio a Arnoz asomándose desde arriba, cual cazador a punto de atacar a su presa. El demonio sonrió ampliamente y se lanzó sobre Redén.
Aunque el ángel tuviese menos posibilidades, no iba a quedarse de brazos cruzados, liberó un golpe de energía que lanzó a Arnoz fuera de la cueva y salió desplegando sus alas para escapar de nuevo, pero el demonio se levantó y con una cadena como látigo golpeó al otro impidiéndole volar, su ala había sido capturada. Redén volteó furioso.
— ¿Piensas seguir con esto? —farfulló dejando que el demonio se acercara.
—No lo sé, ¿quieres que me detenga? Sabes bien qué es lo que pediré.
—Ni en tus sueños volverá a suceder.
—Pues lamento decirte que puedo luchar contigo el día entero, es uno lo segundo mejor que hago.
— ¿Lo primero es ser un imbécil?
—No, lo primero es follarte como nunca te han follado. —siseó tomándole de la cintura con ese aire dominante que solo aquel demonio podía mostrar frente al ángel.
Pero Redén no caería tan fácil, golpeó a Arnoz lanzándole lejos y se puso a la defensiva, no podía volar, pero lucharía contra el demonio, nada mejor que practicar con él su poder. Arnoz se levantó con una mirada seria, acercándose de nuevo mientras dos enormes espadas aparecían en cada mano, las hizo girar y sonrió con malicia eludiendo con ellas otro ataque de energía hecho por el ángel.
—Entonces te gusta jugar rudo. —se burló con descaro, en un parpadeo apareció detrás del ángel y enterró la espada en su cintura. — ¿Qué dices ahora?
—Eso no va a matarme. —jadeó Redén riendo sin ganas. — ¿Por qué tus espadas son tan grandes? ¿Acaso tratas de compensar lo que te falta dentro de los pantalones?
— ¿Lo que me falta? No decías lo mismo mientras tratabas de hacer que entrara en tu culo.
Redén volteó tomándole de los hombros y con fuerza lo levantó azotándole contra un árbol.
— ¡Jódete!
—Mejor te jodo a ti, a ambos nos va a satisfacer.
Siguieron con la pelea, entre golpes, heridas, espadas y choques de energía, no se detenían ni un segundo, pronto las palabras sobraban y ambos entraron en una fase en la que nada podía detenerles.
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EL REY DE VARNOW
FantasyEste era un mundo aparentemente diferente al que conocemos. Un amplio número de especies míticas existían ahí, sin embargo, había algo en común con el mundo humano; la crueldad de algunos que destruía a otros. Donde la magia abundaba en cualquier cr...
