Koller estaba en su tienda sentado en una silla mientras afilaba su espada como si fuera la cosa más importante en ese momento. Lo había hecho por demasiado tiempo y siempre estuvo al tanto de la mirada que tenía encima desde que inició.
Fastidiado de eso dejó todo sobre la mesa y se levantó dirigiéndose hacia la jaula donde Molly se encontraba. Ella siguió en el piso, acostada de lado, sin dejar de mirar a ese hombre con cierto miedo, pues su aspecto era aterrador, aquel demonio podría romper el cuello de cualquiera con el menor esfuerzo.
— ¿Qué me ves? —cuestionó amedrentándola aún más.
La chica no contestó, desvió la mirada al piso y se encogió un poco más.
— ¿Acaso eres sorda?
—Tengo frío. —murmuró Molly con esa suave voz que apenas se alcanzaba a escuchar. —Y sed, todo el día he estado apartada del resto, ni siquiera me han dado de comer.
—Eso es parte de ser prisionera. —dijo Koller, sin embargo, se dirigió a un mueble donde había un pocillo con agua, lo tomó y se acercó nuevamente para pasárselo entre las rejas. —Tendrás qué acostumbrarte.
Molly le miró sorprendida, de inmediato se hincó y estiró sus manos tratando de tomar lo que le ofrecía, pero el demonio lo retiró justo antes de que lo alcanzara. Buscó una respuesta y vio que Koller le daba la espalda y se alejaba dejando el agua sobre la mesa, justo cuando otro demonio entraba, aquel que había capturado a las brujas incluyéndola.
—Hey, veo que solucionaste el problema. —dijo Zath notando la jaula donde se encontraba Molly.
—Un problema que tú trajiste, no debería estar aquí.
—Koller, no seas malhumorado, mira que es bonita, sirve bien como decoración.
—Lo sería si no fuese esto un campamento previo a la guerra. Es algo innecesario que deba estar separada de las otras.
—Si la dejamos con el resto, terminarían escapando. —explicó Zath acercándose a la jaula. —Ella es la hija menor de la reina, noté que todos la protegieron cuando estaban en peligro, no entiendo por qué exactamente, si es más inútil que cualquier otra.
— ¿Inútil? ¿No se supone que necesitas su magia? —inquirió Koller acercándose a Zath.
—Ella no me sirve, hice que sus hermanas confesaran por qué es tan importante. Bueno, esta niña tiene suerte, de haber sido una bruja oscura la habrían asesinado desde que notaran su carencia de magia. Apenas y sabe hacer algunos encantamientos básicos, su familia cuida de ella porque la quieren. ¿Puedes creerlo? —rio abiertamente mirando el rostro avergonzado de la chica. —Es su culpa que todas estén en problemas, de no ser porque se dejó capturar, hubiesen escapado a tiempo.
—Muy buena historia, pero eso es irrelevante. —dijo Koller cambiando bruscamente de tema. —Debemos hablar con Baltazar en cuanto se desocupe, hace unas horas me informaron que Durfen ha reunido a otros seres, incluyendo Elfos y brujas oscuras para su ejército, aunque nosotros seguimos siendo más en cantidad, tal vez ellos sean más fuertes, hay que organizar las tropas...
—No sé si Baltazar tenga cabeza para algo así. —murmuró Zath. — ¿No lo viste? Estaba muy inquieto por lo que le ocurrió a ese chico que trajo. Ni siquiera le creo que sea solo su amante.
—Eso lo sabremos mañana, por hoy ha sido todo, ¿te puedes ir?
—Oye, te encargo que más tarde lleves a la reina bruja con el resto, le prometimos ver a su hija, pero no las dejes solas mucho tiempo. —advirtió dirigiéndose a la salida con Koller detrás. —Sabes que, aunque sean buenas, pueden ser mentirosas y no quiero que te vean la cara para lograr escapar.
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EL REY DE VARNOW
FantasiEste era un mundo aparentemente diferente al que conocemos. Un amplio número de especies míticas existían ahí, sin embargo, había algo en común con el mundo humano; la crueldad de algunos que destruía a otros. Donde la magia abundaba en cualquier cr...
