El treinta y uno de octubre era un día muy esperado en Hogwarts. Los banquetes que realizaban los elfos eran espectaculares y podías comer literalmente hasta reventar, puesto que ellos no escatimaban en cantidad. Las mesas del Gran Comedor estaban siempre decoradas con telarañas y arañas falsas, luces oscuras y sangre falsa provista por los gemelos Weasley.
Había varias fuentes de chocolate, exhibidores de muffins (que a veces contenían bromas) y también muchísimas calabazas con rostros tallados. Las mesas estaban rodeadas de todos los fantasmas del castillo, que aunque aparecían durante todo el año, hoy les gustaba asustar y contar la historia de cómo murieron. Luego estaba Peeves, que seguía haciendo las mismas bromas durante todo el año.
Para aquella cena me vestí con todas mis prendas muggle de color negro porque este día era mi favorito, y camine hacia el Gran Comedor junto con Hermione directo a la mesa que tenía muffins en forma de calabaza.
¿Cómo puedes comer tan tranquila todo esto? —me habla muy alterada, parecía que se iba a poner a llorar frente a los postres —, los elfos se esforzaron mucho y siguen sin recibir un sueldo.
—Hermione relájate, a ellos les gusta trabajar y se sienten ofendidos si les ofrecen dinero —le digo con desinterés para tranquilizarla, mientras caminamos rodeando las mesas como todos hacían —. Merlín, debes probar esto, sí que saben hacer muffins.
—¡Ava! —me dice en forma de regaño, solo tomando jugo de calabaza de las presentaciones que estaban alrededor de las mesas.
—Está bien, lo siento —me disculpo rápidamente mientras limpio las migajas que quedaban sobre mi camiseta —. ¿A Viktor Krum también lo fastidias con los elfos o hablan de otra cosa en la biblioteca?
—¿Cómo demonios lo descubriste? —pregunta ofendida, y a su vez, admitiendo mis declaraciones.
—Querida, yo lo sé todo —le digo riendo, me parecía muy divertida la escena. El karma había hecho su efecto, después de tener a Hermione por meses atormentándome con Draco Malfoy, por fin le estaba dando una cucharada de su propia medicina.
—Vaya, ahora sé qué sentiste cuando descubrí que hablabas con Malfoy y debería pedirte disculpas —dice sincera—. Sólo llevamos hablando pocas semanas, le gusta verme mientras estudio en la biblioteca. ¿Qué tal vas tú con Jean-Paul?
—Bien, normal. No lo sé, él no es Draco y sé que es injusto compararlos pero no puedo evitarlo —confieso, mientras seguimos caminando en círculos como el resto de alumnos—. La verdad es que cada vez que veo a Draco junto a Astoria me dan ganas de morirme o matarlos primero, no puedo evitarlo. Me gusta él, y aunque Jean-Paul sea simpático y lindo no me atrae.
—Quizás Malfoy y Astoria se besaron porque... —intenta decir una de sus teorías, pero decido interrumpirla.
—Shú —le respondo poniendo mi dedo índice en su boca —, no hay necesidad de mencionar algo semejante. ¡Mira, pay de limón!
—¡Harry! —habla Hermione, con la voz algo distorsionada por mi palma. Corro mi mano para tomar el pay en una bandeja, mientras el chico de gafas se acerca con desgano.
—Prueba uno de estos Harry, son estupendos —le ofrecí acercándole una bandeja con pequeños chocolates que probé tras comer la porción pequeña de pay. Él tomo uno de mala gana y trataba de cubrirse el rostro con las fuentes enormes de chocolate.
—¿Qué sucede Harry? —le preguntó Hermione.
—Todo sucede. Ahora han inventado una canción acerca de mi haciendo trampa para entrar en el torneo. Quiero que adivinen quien fue el que escribió la letra —respondió. Dejó el chocolate mordido en la mesa y se apoyó en un banco.
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Outsider - Draco Malfoy
FanfictionDesde que el sombrero seleccionador se posó sobre la cabeza de Draco Malfoy se supo que era un digno Slytherin. Su familia de magos oscuros y prestigiosos con su linaje fue la principal fuente de inspiración para la crueldad contra los que él consi...
