Capítulo 31: Suma Inquisidora

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Harry había estado distante la última semana. No hablaba mucho con ninguno de nosotros y generalmente, se escapaba hacia la sala común luego de que las clases terminaran, en lugar de esperar para irnos juntos. Entendíamos que había pasado por mucho y quería un tiempo libre, así que le dimos su espacio para no estar hostigándolo.

—Tal vez sería mejor que tú hablaras con él Ginny —le dije a la pelirroja durante la cena. Harry aún no había llegado y Ron estaba algo lejos de allí por lo que con Hermione podíamos hablar tranquilamente.

—¿Y por qué debería hacerlo yo? —preguntó ella, algo ruborizada.

—Porque tú le gustas —le respondí poniendo mis ojos en blanco, como si necesitara escucharlo —. Vamos, no es como si te molestara hablarle, ¿Verdad?

—Sería buena idea, ¿pero qué tal si Ron se molesta? —nos pregunta Hermione.

—Si Ron llegara a enojarse le haré entender que no es de su incumbencia. Y usaré la fuerza si es necesario —respondió Ginny, y dirigió su vista a la entrada del Gran Comedor.

—¿Es ese Harry? —pregunté. Mi amigo se gafas había atravesado la puerta, y se acercaba hacia la mesa. Creí que iría lejos de nosotros, pero vino conmigo.

—Yo... ¿Puedo sentarme con ustedes? —nos preguntó. Ginny desvió la mirada, y Hermione se puso de pie.

—Por supuesto, Harry —le respondió ella y yo me corrí un poco sobre el banco para darle lugar. Sin embargo se oyó la voz de Umbrigde desde el pasillo, por lo que toda la mesa comenzó a ponerse de pie a pesar de que la cena recién estaba terminando. Harry, Ginny, Hermione y yo nos acercamos hasta el pasillo donde ambas profesoras discutían a tono alto. 

—¿Qué sucede? —dijo Ron, acercándose a mí mientras veíamos la escena.

Dolores Umbrigde y Minerva Mcgonagall se encontraban en la escalera.

—Disculpa, ¿Acaso estás criticando mis métodos de enseñanza, Minerva? —dice Umbrigde con un falso tono de sorpresa y fingiendo estar ofendida. Mcgonagall puso sus ojos en blanco y se acercó a ella un paso más.

—No, solo estoy en desacuerdo con sus métodos de castigos medievales, Dolores —le respondió usando el mismo tono sarcástico que cara de sapo había utilizado.

—Querida, si me críticas a mi también estas criticando al Ministerio, y al propio Ministro. ¿Es eso lo que hacen aquí? —preguntó pero no recibió respuesta. Consciente de la presencia de algunos alumnos observando, se giró hacia nosotros juntando sus manos y sonriendo de forma sínica —. Las cosas en Hogwarts están peor de lo que pensaba, debo hablar con Cornelius urgentemente.

Ella no habló más, miró nuevamente a la profesora y se alejó en dirección a su oficina.

—¿Creen que podrá ponerse peor de loca? —murmuró Ron en dirección hacia donde Harry y yo nos encontrábamos.

—Yo creo que todavía puede ser peor —afirma Harry.

—Creo que te buscan —me dice Hermione, señalando con su cabeza hacia el otro lado del pasillo.

—Por favor, todos vayan a su sala común —pidió Mcgonagall al ver que el pasillo no se vaciaba por todos los estudiantes chismosos que queríamos ver qué sucedía. Hubiese sido más interesante si se formaba un duelo entre ambas profesoras.

—¡Hey! —me gritó Theo, que se encontraba junto a Draco. Yo lo mire sonriendo al ver que todos comenzaron a mirarlo de forma extraña y a murmurar sobre él.

—Bueno, nosotros nos vamos a la sala. Saluda a tu novio de mi parte —me dice Ron con sarcasmo, mientras Harry se reía con él. Se lo veía más alegre, me ponía contenta el saber que quizás mi amigo ya superó sus días oscuros por todo esto.

Outsider - Draco MalfoyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora