Capítulo 44: La visita

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La casa estaba vacía y silenciosa. El sol entraba por todas las ventanas que ya estaban abiertas e iluminaba gran parte de la habitación donde me encontraba, cubierta por las sábanas. La cama de mi padre era grande, tenía un gran cobertor de color rojo intenso y una chimenea frente a ella. Las paredes blancas estaban adornadas con montones de libros que él leía por mi madre, además de retratos familiares de ellos cuando estaban en Hogwarts, y luego algunas fotos donde aparecía yo de pequeña.

Mi padre sonreía en casi todas las fotos. Sequé mis lágrimas y me acerqué a una de ellas, era más reciente puesto que ya se notaban las canas en el cabello de mi padre, y porque mi madre ya no estaba con vida. Ambos sonreíamos mirando a la cámara, yo tenía algodón de azúcar en mis manos y mi padre estaba robando un pedacito de él. Habíamos pasado el día entero en esa feria, realmente nos gustó a los dos.

El recuerdo, que debía haber sido feliz, se torna amargo. Esa foto que representaba la felicidad que tenía con mi padre, me recuerda a que ya no lo tendré más. Que esa foto, así como todas las que estaban en la pared, jamás podrían repetirse porque él estaba muerto. Todo esto era en vano, todo había sido en vano.

Mi padre y Cedric se habían llevado la mayoría de mis recuerdos felices y se habían tornado de color gris. Si bien los recordaría siempre con amor, no podía evitar verme invadida por pensamientos tristes y llenos de ira. Estaba enojada con ellos, me habían dejado sola. Y también me enojaba conmigo misma por simplemente pensar aquello que cruzaba por mi cabeza.


Los golpes en la puerta de la habitación de mi padre me distrajeron de mis propios pensamientos, lo que agradecía quizás un poco. Sabía que se trataba de Humber, era el único que había permanecido conmigo este verano. Siempre venía a querer charlar conmigo, pero la realidad es que desde que volví de Hogwarts no hemos cruzado palabras muy cordiales. Yo acaparé la habitación de mi padre, y él simplemente se quedó afuera rogando que lo dejara entrar.

—Dije que me dejaras sola, Humber. Maldita sea —grité mientras me acercaba hacia la puerta. Mi caminar tambaleó un poco producto del whiskey que había robado de las cosas de mi padre. Jamás había tomado, y no me parecía nada agradable para beber pero lo hago. Lo hago porque ni siquiera sé qué quiero hacer, ni cómo. Lo hago no por acto de rebeldía, sino por soledad. Tomé mi cabello despeinado y lo até violentamente para que deje de molestarme en mi visión.

Déjame entrar, ¿Quieres? Tienes una visita —me avisó. Yo solté una risa sarcástica, y él volvió a gritar mi nombre.

—¿Quién me visita? ¿Mi padre o Cedric desde el otro mundo, tal vez? —le dije aún más sarcástica que hasta me volvía odiosa para mí misma. ¿Pero qué más importaba si mi padre estaba muerto? Tomé otro sorbo del vaso que tenía y lo terminé. La sensación en mi garganta fue como si hubiera bebido un poco de fuego una vez más, era caliente y sentía cómo iba quemándome por dentro.

Ava —dice Humber golpeando la puerta con más fuerza. Yo sonreí, él podría usar un simple hechizo para abrir la puerta, ¿Acaso era estúpido o no quería entrar de verdad y solo fingir que estaba preocupado? —. Hermione está aquí.

—Dile que no quiero ver a nadie, Humber —le grité y volví hacia donde estaba la cama de mi padre. La botella de Whiskey aún tenía un poco más, para cuatro o cinco vasos. Supongo que podría atravesar este día.

Ava, es tu cumpleaños. Permíteme, Humber —dijo la voz de Hermione detrás de la puerta —. ¡Alohomora!

—Hermione, ¿Qué demonios quieres aquí? —le digo apenas ella entra a la habitación —. ¿No te es suficiente que nos veremos en el colegio en pocas semanas? 

Outsider - Draco MalfoyHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora